¿Qué es el H. Upmann Puritos?
El H. Upmann Puritos fue un puro cubano de formato pequeño, fabricado en máquina con cepo 29 y 106 mm de longitud, que perteneció a la línea regular de la marca hasta su descontinuación. Este "Chicos" —como se le conocía en la fábrica— ofrecía la esencia del perfil H. Upmann en una fumada breve, ideal para quienes buscaban el sabor de La Habana sin comprometer una hora completa. Su presentación en cajetillas de cartón con cinco unidades lo hacía perfecto para llevar en el bolsillo de la chaqueta.
Historia del H. Upmann Puritos
La marca H. Upmann nació en 1844 de la mano del banquero alemán Hermann Upmann, quien fundó tanto el banco como la fábrica de puros que llevaría su nombre. Los Puritos surgieron como respuesta a una demanda creciente: fumadores que querían la autenticidad de un puro cubano en momentos de tiempo reducido. No eran cigarritos, eran small cigars con alma de puro completo.
La fabricación en máquina no era sinónimo de menor prestigio, sino de consistencia. En una vitola tan pequeña, la uniformidad del encendido y la tracción resultaban críticas. El Puritos mantenía la banda característica de la marca, reducida proporcionalmente, con los colores dorado y rojo que identifican a H. Upmann desde el siglo XIX. Su descontinuación dejó un vacío en el portafolio de formatos cortos de la marca, aunque el legado permanece en colecciones privadas y humidores de quienes supieron apreciarlos.

Características técnicas
| Especificación | Detalle |
|---|---|
| Nombre de fábrica | Chicos |
| Cepo (ring gauge) | 29 |
| Longitud | 106 mm (4⅛″) |
| Peso oficial | 3.00 g |
| Construcción | Máquina |
| Estado | Descontinuado |
| Categoría | Small Cigars |
Notas de cata y perfil de sabor
A pesar de su tamaño reducido, el Puritos desarrollaba un perfil sorprendentemente complejo para sus apenas quince minutos de duración. El inicio ofrecía notas de cedro fresco y pan tostado, característicos de los puros H. Upmann de cepo fino. La capa, aunque oscura en apariencia, entregaba una dulzura contenida sin caer en amargores.
En el segundo tercio emergían matices de café molido y una leve especiatura de canela, siempre dentro de una fortaleza media-baja que nunca agredía el paladar. El final, inevitablemente corto, dejaba un regusto seco de cuero curtido y avellana tostada. La construcción en máquina garantizaba una ceniza compacta y un túnel de combustión recto, aunque exigía paciencia: fumarlo rápido sacrificaba la temperatura y amargaba el sabor.

¿Con qué maridar el H. Upmann Puritos?
La brevedad de este puro exigía bebidas que no necesitaran dilución ni hielo que alargara el ritual. Un espresso del Huila, con su acidez cítrica y cuerpo medio, funcionaba como espejo aromático: el café elevaba los tonos tostados del tabaco sin competir por atención. Para quienes preferían destilados, el ron Dictador 20 años ofrecía suficiente dulzura de vainilla y caramelo para acompañar sin eclipsar.
En la sobremesa, el chocolate santandereano al 70% de cacao resultaba compañero ideal. Su amargor equilibrado y textura mantecosa prolongaban la experiencia sensorial más allá de la última chupada. Evitar bebidas gaseosas o cítricas intensas: el formato pequeño no resistía contrastes agresivos.
¿Para quién es este puro?
El H. Upmann Puritos estaba pensado para el fumador pragmático: quien aprecia los puros cubanos pero no siempre dispone de cuarenta minutos seguidos. Era el compañero de una pausa de oficina, de la espera en el aeropuerto, del café de media mañana. También servía como puerta de entrada para quienes iniciaban en el mundo habano sin intimidarse por formatos mayores.
Hoy, en el mercado de coleccionistas, los Puritos conservados en buenas condiciones son piezas de nostalgia. Quienes los encuentren deben revisar el empaque original: la celofán individual y la cajetilla de cartón indican conservación adecuada si no presentan manchas de aceite ni olor a amoníaco. No son puros para envejecer décadas, pero bien cuidados ofrecen una ventana al pasado de una marca que supo adaptarse a los tiempos sin perder su esencia.