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Saint Luis Rey Serie B: historia, sabor y por qué desapareció

2 min de lectura · 346 palabras

¿Qué es el Saint Luis Rey Serie B?

El Saint Luis Rey Serie B fue una Corona Gorda de 48 ring gauge y 157 mm de longitud que se produjo en Cuba antes de 1960 y desapareció definitivamente en los años 70. Este puro artesanal, con un peso aproximado de 13.52 gramos, representa una de las vitolas más intrigantes de la historia habanera por su breve existencia y el misterio que rodea su fabricación.

Saint Luis Rey Serie B

Historia del Saint Luis Rey Serie B

La marca Saint Luis Rey nació en 1940 como una creación de la empresa británica Hunter & Frankau, y el Serie B emergió como parte de su oferta inicial antes de la revolución cubana. A diferencia de otros puros de la época cuya fábrica de origen queda documentada, el Serie B conserva un velo de incertidumbre: no se conoce con precisión qué fábrica habanera lo elaboró, aunque su construcción manual y su presentación en cajas de 25 unidades indican una producción cuidada y orientada al mercado selecto.

La década de 1970 marcó su fin. Mientras otras vitolas de la marca como el Regios o el Double Coronas sobrevivían a los cambios industriales de la industria tabacalera cubana, el Serie B quedó fuera de catálogo sin explicación oficial. Algunos coleccionistas especulan que su formato —ni demasiado grande ni demasiado pequeño— no encajaba en las nuevas líneas de producción priorizadas por Cubatabaco. Otros sugieren que simplemente no alcanzó la popularidad necesaria para justificar su continuidad en una era de racionalización de inventarios.

El legado de los puros descontinuados

El Serie B pertenece a esa categoría especial de habanos que adquieren valor simbólico precisamente porque ya no se pueden fumar. Las pocas cajas que sobreviven en colecciones privadas o subastas internacionales —si es que existen— habrían perdido hace décadas sus condiciones óptimas de conservación. Esto convierte al Serie B en un puro de "memoria oral": su carácter se reconstruye a partir de testimonios de fumadores que lo disfrutaron en su juventud, cuando Cuba aún no había experimentado las transformaciones industriales que modificarían perfiles y métodos de elaboración.

Notas de cata y perfil de sabor

Reconstruir el paladar del Serie B exige confiar en descripciones de época y en la lógica de los tabacos cubanos de los años 50 y 60. Con un ring gauge de 48, este puro ofrecía una relación equilibrada entre capa y tripa, permitiendo que los sabores se desarrollaran sin la concentración extrema de formatos más delgados ni la lentitud de los más gruesos.

Los relatos disponibles sugieren un perfil de fortaleza media-alta, característico de la marca Saint Luis Rey en su expresión clásica. La apertura habría presentado notas de cedro fresco y nuez tostada, evolucionando hacia un núcleo de café oscuro, cuero curtido y especias dulces. El final, según quienes lo fumaron, mantenía una cierta rusticidad —ese toque terroso que distingue a los habanos de tiempos pretéritos— sin caer en aspereza.

La duración estimada de una fumada del Serie B rondaba los 60 a 75 minutos, dependiendo del ritmo. Su construcción manual, en una época donde la artesanía no era un lujo sino la norma, garantizaba una combustión regular y una ceniza compacta de color gris claro.

Especificación Valor
Vitola Corona Gorda
Ring Gauge 48
Longitud 157 mm (6⅛ pulgadas)
Peso estimado 13.52 g
Fortaleza Media-alta
Construcción Totalmente a mano
Presentación Caja de 25 puros
Estado Descontinuado (finales de los 70)

¿Con qué maridar el Saint Luis Rey Serie B?

Aunque ya no es posible acceder a un Serie B en condiciones, imaginar su maridaje ideal resulta un ejercicio útil para quienes buscan aproximarse a su espíritu con vitolas actuales de perfil similar —como un Hoyo de Monterrey Epicure No. 1 o un Ramón Allones Small Club Coronas en ediciones limitadas.

Para un puro de estas características, propongo tres acompañamientos con sello colombiano:

  • Café del Huila, grano de origen: Un espresso de cuerpo medio, sin quemado excesivo, que dialogue con las notas de cacao y nuez del tabaco. La acidez controlada de los cafés de Pitalito o San Agustín resaltaría la dulzura natural de la capa cubana.
  • Ron Dictador 20 años: Su perfil de caramelo, vainilla y madera tropical complementaría la evolución del puro hacia notas más oscuras en la segunda mitad de la fumada. Servido solo, sin hielo que diluya la concentración.
  • Chocolate santandereano 70% cacao: La versión de Chocolates Santander o Luker con alto contenido de cacao ofrece amargor estructurado y frutos secos que prolongan el retrogusto del habano sin competir por atención.

¿Para quién es este puro?

El Saint Luis Rey Serie B era, en su momento, un puro para el fumador de experiencia que valoraba la sutileza sobre el impacto. No buscaba impresionar con fortaleza bruta ni con complejidad barroca, sino ofrecer una fumada coherente de principio a fin —esa virtud que los cubanos llaman "armonía" y que se ha vuelto rara en tiempos de tabacos diseñados para llamar la atención inmediata.

Hoy, el Serie B interesa principalmente a coleccionistas e historiadores del habano. Su estudio ilustra cómo la industria cubana, incluso antes de la nacionalización, experimentaba con formatos que luego abandonaba. Para el fumador contemporáneo, conocerlo es recordar que no todos los buenos puros sobreviven al mercado, y que la discontinuación no equivale a inferioridad: a veces, simplemente, el tiempo no perdona a quienes no alcanzan a construir una masa crítica de adeptos.

Quien busque hoy una experiencia comparable debería orientarse hacia las Corona Gorda de marcas como Partagás o Bolívar, siempre buscando ejemplares con años de caja que hayan suavizado los bordes. El Serie B, en su ausencia, nos enseña que fumar habanos también es ejercicio de memoria —y que algunos sabores solo persisten en la descripción de quienes tuvieron la suerte de conocerlos.