¿Qué es el Plateados de Romeo (1)?
El Plateados de Romeo (1) es una vitola Marevas de 42 ring gauge y 129 mm de longitud que perteneció al catálogo de Romeo y Julieta hasta su descontinuación en 1988. Se trata de un puro completamente hecho a mano que representa la elegancia clásica de la época dorada de la tabacalera cubana, con presentación en envases de aluminio de cinco unidades envueltas individualmente en celofán. Su rareza actual lo convierte en pieza de colección para quienes buscan rastros del habano pre-revolucionario.

Historia del Plateados de Romeo (1)
Este puro nació antes de 1960, en los años finales de la propiedad privada de las marcas cubanas, cuando Romeo y Julieta consolidaba su reputación internacional. La fabricación se extendió por casi tres décadas, manteniendo estándares artesanales que hoy resultan casi arqueológicos en su precisión. La decisión de descontinuarlo a finales de 1988 coincidió con reestructuraciones en Habanos S.A., dejando un vacío que los coleccionistas han intentado llenar desde entonces.
El nombre "Plateados" alude directamente a su envase metálico, una solución práctica para la conservación que también otorgaba distinción visual. A diferencia de los habanos actuales, donde el aluminio se reserva para formatos específicos, esta presentación era parte integral de la identidad del producto. Cada caja de cinco unidades pesaba oficialmente 8.46 gramos por puro, detalle que los expertos verifican para autenticar ejemplares en el mercado secundario.
Especificaciones técnicas
| Característica | Detalle |
|---|---|
| Vitola de galera | Marevas |
| Ring gauge | 42 |
| Longitud | 129 mm (5⅛″) |
| Peso oficial | 8.46 g |
| Elaboración | Totalmente a mano |
| Anilla | Estándar "A" de Romeo y Julieta |
| Estado | Descontinuado (1988) |
Notas de cata y perfil de sabor
Quienes han tenido la fortuna de fumar un Plateados de Romeo (1) en condiciones óptimas describen una experiencia de intensidad media que evoluciona con notable complejidad. Los primeros tercios entregan notas de cedro recién cortado y café tostado, con una dulzura sutil que nunca resulta empalagosa. La combustión, típica de la manufactura cubana de aquella época, presenta ceniza firme de color gris claro que sostiene bien entre los dedos.
En el segundo tercio emerge el carácter terroso que define a los Romeo y Julieta bien conservados: cuero curtido, tierra húmeda de vega, y un fondo de chocolate amargo que anticipa el final. La textura del humo es sedosa, caso cremosa, sin la aspereza que a veces afecta a vitolas más modernas de similar fortaleza. El último tramo intensifica las especias —pimienta blanca, clavo de olor— sin perder el equilibrio que caracteriza a los habanos de formato Marevas bien ejecutados.
¿Con qué maridar el Plateados de Romeo (1)?
Dada su complejidad madura y su condición de puro envejecido, el maridaje requiere bebidas que respeten su personalidad sin eclipsarla. El café del Huila, especialmente de grano arábigo con tueste medio, establece un diálogo natural con las notas tostadas del primer tercio. Preparado en prensa francesa o chemex, su acidez controlada limpia el paladar entre caladas.
Para quienes prefieren destilados, el ron Dictador 20 años ofrece la madera y el caramelo que complementan el desarrollo del puro. La clave está en servirlo sin hielo, a temperatura ambiente, permitiendo que los aceites del ron conversen con los del habano. Como alternativa dulce, el chocolate santandereano de 70% cacao, en tableta o en bombones de relleno líquido, prolonga las notas de cacao que aparecen en la segunda mitad de la fumada.
- Café del Huila, tueste medio, método lento
- Ron Dictador 20 años, temperatura ambiente
- Chocolate santandereano 70% cacao
- Agua mineral sin gas, siempre presente
¿Para quién es este puro?
El Plateados de Romeo (1) no es un habano para el fumador ocasional ni para quien busca experiencias intensas de inmediato. Su público natural comprende tres perfiles: el coleccionista que valora la historia material del tabaco cubano, el conocedor que disfruta vitolas de formatos clásicos en declive, y el curioso que quiere comprender —a través del humo— qué significaba fumar un Romeo y Julieta en 1975.
La dificultad de encontrarlo en condiciones aceptables lo convierte en puro de ocasión ceremonial, no de consumo regular. Quien lo encienda debería hacerlo consciente de que está terminando algo que comenzó hace cuatro décadas, en manos de torcedores que ya no están, con tabaco de vegas que han cambiado de dueño. Es, en última instancia, un acto de memoria más que de placer inmediato.