¿Qué es el Ramón Allones Ramondos?
El Ramón Allones Ramondos fue un puro mecanizado cubano de 140 mm de longitud y ring gauge 40 que estuvo en producción desde antes de 1960 hasta principios de los años noventa. Como vitola Cremas en la nomenclatura de fábrica, representó durante más de tres décadas la puerta de entrada accesible al universo de sabores característico de la marca Ramón Allones, consolidándose como uno de los puros mecanizados más longevos y emblemáticos del Habano.
A diferencia de sus hermanos hechos a mano, el Ramondos nunca buscó competir en complejidad constructiva, sino en ofrecer una experiencia Ramón Allones auténtica a un público más amplio. Su fabricación mecánica no le restó carácter: mantenía la misma capa, el mismo tripa y el mismo barniz de la marca, lo que lo convertía en una opción honesta para quienes querían descubrir los matices de esta histórica fábrica sin desembolsar lo que costaba una vitola torcida artesanalmente.
Historia del Ramondos: más de treinta años de fidelidad
El Ramondos debutó en el portafolio de Ramón Allones durante la década de los cincenta, en una época donde los puros mecanizados gozaban de respetabilidad dentro de la industria cubana. No eran considerados productos de segunda categoría, sino vitolas con identidad propia que respondían a una demanda específica: fumadores que valoraban la consistencia, el precio accesible y la rapidez de encendido.
Su producción se extendió ininterrumpidamente hasta principios de los noventa, cuando Habanos S.A. inició una política de concentración en puros totalmente hechos a mano. El Ramondos, junto con decenas de vitolas mecanizadas, fue descontinuado alrededor de 1992, cerrando un ciclo que había durado más de tres décadas. Hoy, cualquier caja de 25 unidades en celofán que aparezca en subastas o colecciones privadas es considerada pieza de museo, con precios que multiplican por diez su valor original.
El renacer millennial: Ramondos Siglo XXI
La historia del Ramondos no terminó con su desaparición de los estantes regulares. El nombre resucitó en el año 2000 con el Ramón Allones Ramondos Siglo XXI Millennium Humidor, una edición especial que demostró el cariño persistente de los habaneros por esta vitola. Aunque se trataba de una interpretación distinta —esta vez sí hecha a mano y en formato limitado—, el gesto confirmó que el Ramondos había dejado huella imborrable en la memoria coleccionista.
Notas de cata y perfil de sabor
A pesar de su construcción mecanizada, el Ramondos conservaba el ADN aromático que ha distinguido a Ramón Allones desde 1837. El inicio de cada fumada revelaba notas de cedro recién cepillado y cuero curtido, ese par de aromas que anuncian con claridad la procedencia de la Vuelta Abajo. La capa, aunque ceñida por la precisión de máquinas, soltaba un perfume terroso donde el tabaco seco convivía con destellos de cacao amargo.
En el segundo tercio, el cuerpo se mantenía en el rango medio, nunca agresivo, con una evolución hacia el café tostado y una dulzura sutil que recordaba a la panela de caña —ese sabor que conocemos bien en Colombia—. El final, típico de vitolas delgadas de época, tendía a acelerarse si se apuraba, por lo que la paciencia era virtud obligada: fumarlo despacio permitía extraer notas de nuez moscada y un regusto mineral que limpiaba el paladar.
La ceniza, gris compacta con tendencia a la blancura, evidenciaba la calidad de la materia prima pese al proceso industrial. El tiraje, por supuesto, era más cerrado que en vitolas torcidas a mano, lo que exigía un corte preciso y una combustión vigilada.
¿Con qué maridar el Ramondos?
Si hoy tuviera la fortuna de encontrar un Ramondos en condiciones óptimas —conservado en humidor estable durante décadas—, el maridaje debería honrar tanto su origen cubano como su carácter accesible. Aquí van tres propuestas con sello colombiano:
- Café del Huila, especialmente un grano de Pitalito con tueste medio. Su acidez cítrica y cuerpo sedoso dialogan con el perfil terroso del puro sin competir por atención.
- Ron Dictador 20 años. La vainilla tostada y las especias dulces de este destilado cartagenero amplifican el carácter de cuero del Ramondos, creando un puente entre el Caribe cubano y el Caribe colombiano.
- Chocolate santandereano al 70% de cacao. La amargura elegante y los tonos frutales rojos del cacao de Santander respetan la sutileza de esta vitola delgada, sin aplastar sus matices.
Evitaría maridajes con licores ahumados o cervezas artesanales muy lupuladas: el Ramondos, por su construcción y edad potencial, requiere compañeros que conversen en voz baja.
¿Para quién es este puro?
El Ramondos ya no existe como producción regular, por lo que su destinatario ideal hoy es, ante todo, el coleccionista. Quien busque completar una línea temporal de Ramón Allones, quien estudie la evolución de los puros mecanizados cubanos, o quien simplemente desee fumar un pedazo de historia habanera, encontrará en el Ramondos un objeto de deseo legítimo.
Para el fumador casual contemporáneo, su relevancia radica en entender qué significaba "accesible" en el universo cubano de antaño. No era sinónimo de inferior, sino de democracia: una manera de que un obrero de La Habana o un estudiante de Bogotá en los setenta pudieran acceder a los sabores de una marca prestigiosa sin hipotecar el mes. En ese sentido, el Ramondos es también un documento social, un testimonio de cómo el habano alguna vez construyó puentes de clase.
Quien lo encuentre hoy, bien conservado, debe encenderlo con conciencia histórica: no es un puro para criticar por su construcción, sino para agradecer por su supervivencia.
Especificaciones técnicas
| Característica | Valor |
|---|---|
| Vitola | Ramondos |
| Nombre de fábrica | Cremas |
| Ring gauge | 40 |
| Longitud | 140 mm (5½″) |
| Peso oficial | 8.11 g |
| Construcción | Mecanizado |
| Presentación | Caja de 25 en celofán |
| Período de producción | Pre-1960 a ~1992 |
| Estado actual | Descontinuado / Raro |