¿Qué es el Ramón Allones Coronas?
El Ramón Allones Coronas fue una vitola de 142 mm de largo y ring gauge 42 que estuvo en producción desde antes de 1960 hasta su descontinuación en 2002. Este puro cubano representó durante más de cuatro décadas la esencia de la marca fundada en 1845 por los hermanos Galiano: fuerza, tradición y un perfil aromático que no dejaba indiferente a nadie. Su nombre de fábrica, sencillamente "Coronas", reflejaba la elegancia clásica de una época en que los puros se medían por su capacidad de contar historias a través del humo.

Historia del Ramón Allones Coronas
La marca Ramón Allones tiene el honor de haber sido la primera en utilizar bandas decorativas en sus puros, una innovación que hoy damos por sentada pero que en el siglo XIX revolucionó la presentación del tabaco. Cuando el Coronas llegó al mercado, ya existía esa tradición de distinción visual que acompañaba a fumadores exigentes en La Habana y, eventualmente, en todo el mundo.
Este puro presenció la transformación radical de la industria tabacalera cubana. Nació en tiempos de la República, sobrevivió la nacionalización de 1960 y se mantuvo firme durante las décadas de mayor esplendor de Habanos S.A. Su discontinuación en 2002 coincidió con una época de reestructuración en el portafolio de vitolas, cuando muchos formatos clásicos dejaron espacio a líneas más comerciales. Hoy, encontrar un Coronas de Ramón Allones en buen estado es asunto de coleccionistas serios o de humidores que han guardado silencio durante años.
Presentaciones disponibles
Durante su vida productiva, el Coronas se ofreció en dos formatos de caja que revelaban las preferencias de distintos tipos de fumadores:
- Cajas de 25 unidades: presentación estándar con bandas B y C, ideal para el consumo regular
- Cajas deslizantes de 50 unidades: formato tradicional sin bandas individuales, preferido por quienes valoraban la estética austera del puro desnudo
Notas de cata y perfil de sabor
El Ramón Allones Coronas se caracterizaba por un perfil medio a completo que evolucionaba notablemente durante la fumada. Su inicio ofrecía una entrada con madera de cedro y especias dulces, típica de las mejores capas de Vuelta Abajo. A medida que avanzaba, aparecían notas de café tostado, nuez moscada y un fondo terroso que recordaba a la tierra húmeda de los vegas.
En el tercio final, el Coronas revelaba su verdadera personalidad: fuerza concentrada sin agresividad, con matices de cuero curtido, chocolate amargo y un retrogusto especiado que persistía en el paladar. La combustión, cuando el puro estaba bien conservado, resultaba uniforme y generaba una ceniza compacta de color gris claro. La duración promedio oscilaba entre los 45 y 60 minutos, dependiendo del ritmo de quien lo disfrutara.
| Especificación | Dato |
|---|---|
| Nombre de fábrica | Coronas |
| Ring gauge | 42 |
| Longitud | 142 mm (5⅝″) |
| Peso oficial | 9.29 g |
| Fortaleza | Medio a completo |
| Construcción | Totalmente a mano |
¿Con qué maridar el Ramón Allones Coronas?
Para quienes tienen la fortuna de encontrar un Coronas de Ramón Allones en condiciones óptimas, el maridaje requiere bebidas que resistan su carácter sin competir contra él. En Colombia, propongo tres acompañamientos que dialogan bien con su personalidad:
- Café del Huila: un tinto de notas chocolateadas y acidez media equilibra la robustez del puro sin apagar sus matices especiados
- Ron Dictador 20 años: la dulzura del envejecimiento en barrica y los tonos de vainilla complementan el final terroso del Coronas
- Chocolate santandereano 70% cacao: la amargura controlada y las notas frutales del cacao de la región realzan el carácter complejo del tabaco
Evitaría los destilados demasiado ahumados o los vinos tannicos que pueden generar fatiga en el palato. Este puro, por su edad y su historia, merece un acompañamiento que permita conversar con él, no gritarle encima.
¿Para quién es este puro?
El Ramón Allones Coronas no es para el fumador ocasional que busca una experiencia rápida entre reuniones. Está pensado para quienes entienden que fumar un puro es rituario, no hábito. Su perfil exigente pero elegante lo convierte en opción ideal para el aficionado con experiencia en vitolas cubanas clásicas, especialmente aquellos que aprecian el formato corona por su equilibrio entre tiempo de fumada y desarrollo de sabores.
El coleccionista que encuentre una caja de 25 o 50 unidades bien conservada posee no solo tabaco, sino un fragmento de la historia de La Habana. Cada ejemplar restante es testimonio de una época en que los puros se hacían sin prisa, con capote y tripa de Vuelta Abajo que habían madurado lo necesario. Para el nostálgico de la industria pre-2000, fumar un Coronas de Ramón Allones es ejercicio de memoria sensorial: recuperar un sabor que las fábricas dejaron de producir pero que algunos humidores aún guardan con celo.