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Guía del Ramón Allones Allones Extra: historia, sabor y por qué desapareció

2 min de lectura · 311 palabras

¿Qué es el Ramón Allones Allones Extra?

El Ramón Allones Allones Extra fue una vitola de corona grande de 143 mm de largo y ring gauge 44 que permaneció en producción regular desde antes de 1960 hasta su desaparición en los años 70. Este puro representa una etapa dorada de la marca fundada en 1837, cuando Ramón Allones estableció en La Habana una de las primeras fábricas en usar litografía colorida en sus cajas y anillos. El Allones Extra, conocido en fábrica como Franciscos, se fabricaba totalmente a mano con un peso oficial de 9,94 gramos y portaba el anillo Standard Band B característico de la casa.

Ramón Allones Allones Extra

Historia del Allones Extra: de la gloria a la desaparición

La historia de este puro se entrelaza con los convulsos años del sector tabacalero cubano. Nacido en la época dorada previa a la revolución, el Allones Extra sobrevivió a la nacionalización de 1960 y continuó produciéndose bajo el nuevo sistema estatal. Durante más de una década, mantuvo su lugar en el portafolio de Habanos S.A., ofreciendo a los fumadores una alternativa mediana dentro de la línea de Ramón Allones.

Sin embargo, los años 70 marcaron el ocaso de numerosas vitolas clásicas. La desaparición del Allones Extra respondió a múltiples factores: la racionalización de producción impulsada por Cuba, la escasez de materia prima de primera calidad, y una tendencia hacia formatos más cortos y gruesos que respondían mejor a los tiempos de fumada de la época. Hoy, los pocos ejemplares que sobreviven en humidores de coleccionistas son testimonios arqueológicos de una tradición que se diluyó.

El misterio de su discontinuación

A diferencia de otras vitolas que regresaron como ediciones limitadas, el Allones Extra permanece en el olvido oficial. No existen registros claros de su último año de producción —algunos documentos sugieren 1972, otros 1978— lo que alimenta su leyenda entre los habanófilos. Esta ambigüedad, curiosamente, ha convertido al puro en objeto de deseo: cada caja encontrada en subastas internacionales alcanza precios que multiplican por diez su valor original.

Notas de cata y perfil de sabor

Los relatos de quienes fumaron el Allones Extra en su época —y los escasos ejemplares degustados en condiciones óptimas de conservación— revelan un perfil que equilibraba la tradición Ramón Allones con una suavidad inesperada. El inicio ofrecía notas de cedro recién cepillado y nuez tostada, evolucionando hacia un corazón donde el café expreso y el cuero curtido dominaban el paladar.

La textura del humo se describía como sedosa, con una resistencia perfecta que permitía anillos compactos y ceniza de color gris claro. En el último tercio, emergían matices de chocolate amargo y especias dulces —canela, clavo— que nunca llegaban a amargar, gracias a un equilibrio de fortaleza media-alta que respetaba el palato sin agredirlo. El tiempo de fumada, estimado entre 45 y 55 minutos, lo posicionaba como compañero ideal para la reflexión vespertina.

Especificación Detalle
Nombre de fábrica Franciscos
Longitud 143 mm (5⅝″)
Ring gauge 44
Peso oficial 9,94 g
Formato Corona grande
Fortaleza Media-alta
Estado Descontinuado (años 70)

¿Con qué maridar el Allones Extra?

Aunque hoy solo podemos imaginar esta combinación, los maridajes que habrían realzado al Allones Extra encuentran en Colombia sus expresiones más naturales. Un café del Huila, de cuerpo medio y acidez cítrica sutil, habría dialogado con las notas tostadas del puro sin competir por el protagonismo. La temperatura del café, ligeramente inferior a la hervida, permitiría apreciar la evolución del humo sin fatigar las papilas.

Para quienes prefieran destilados, un ron Dictador 20 años ofrece la dulzura de la madera de roble americano y un final de caramelo que habría prolongado el recuerdo del último tercio del puro. La clave está en servirlo sin hielo, en copa balón, para que el calor de la mano libere lentamente sus aromas. Y para los amantes del cacao, un chocolate santandereano al 70% de cacao, con su perfil frutal y amargor controlado, habría cerrado el círculo sensorial de una experiencia que, por desgracia, solo podemos reconstruir en la imaginación.

¿Para quién es este puro?

El Allones Extra era —y sigue siendo en su versión de colección— un puro para el habanófilo que valora la historia sobre la novedad. No era el Ramón Allones más potente de su época ni el más refinado, pero ocupaba un lugar de equilibrio que hoy extrañamos en el portafolio de la marca. Su formato corona grande, hoy subrepresentado en el mercado cubano, lo hacía accesible para fumadores intermedios que buscaban intensidad sin compromiso horario.

Hoy, quienes lo buscan en subastas o humidores privados son coleccionistas que entienden que fumar un Allones Extra bien conservado es participar de un ritual casi arqueológico. No es un puro para el día a día, sino para momentos de conmemoración: el nacimiento de un nieto, la firma de un contrato que cierra una vida de trabajo, la despedida de un amigo. En ese sentido, su desaparición del catálogo regular no lo extinguió: lo convirtió en leyenda.