¿Qué es el Rafael González Coronas Chicas?
El Rafael González Coronas Chicas es un puro cubano clásico de producción regular que vio la luz antes de 1960, caracterizado por su vitola Marevas de 129 mm y cepo 42. Esta joya histórica, retirada del mercado en la década de los 70, representa un capítulo fascinante en la cronología de la marca Rafael González, ofreciendo una experiencia de fumada corta pero intensa para los conocedores de la isla.

Historia y legado de la vitola
Este cigarro hizo su debut oficial en el catálogo de la marca a finales de los años 50, consolidándose rápidamente como una opción preferida para quienes buscaban una fumada de duración media sin sacrificar complejidad. Durante toda la década de 1960, mantuvo una producción respetable, convirtiéndose en un estándar de elegancia dentro de las cajas de 25 unidades que se distribuían con el distintivo Band A de la marca. Sin embargo, como muchas otras vitolas de esa era dorada, su ciclo de vida llegó a su fin durante los años 70, cuando fue descontinuado, dejando de estar disponible para el público general después de aproximadamente veinte años en el mercado.
Hoy en día, el Coronas Chicas es más que un recuerdo; es un objeto de deseo para historiadores del tabaco y coleccionistas que valoran la autenticidad de los puros cubanos de mediados del siglo XX. Su ausencia en las vitrinas actuales solo ha incrementado su mística, recordándonos una época donde la simplicidad de la presentación en caja de madera y la consistencia del tabaco eran la norma. Para el aficionado moderno, entender su historia es apreciar la evolución del perfil de sabor que definió a la marca Rafael González antes de los cambios industriales posteriores.
Ficha técnica y especificaciones
Para los amantes de los datos precisos, es fundamental conocer las dimensiones que hacían de este puro un equilibrio perfecto entre tiempo de fumada y concentración de aromas. Clasificado bajo el nombre de fábrica "Marevas", cumplía con las medidas tradicionales que habían demostrado ser populares entre los fumadores más exigentes de aquel periodo.
| Característica | Detalle |
|---|---|
| Nombre de Fábrica | Marevas |
| Longitud | 129 mm (5 ⅛ pulgadas) |
| Cepo (Ring Gauge) | 42 |
| Peso Oficial | 8.46 g |
| Presentación | Caja de 25 (Dress Box) |
Notas de cata y perfil de sabor
Al encender un Rafael González de esta época, el paladar es recibido por una entrada suave pero definida, donde predominan notas de cedro fresco y tierra húmeda, típicas del terroir cubano de aquellos años. A medida que la ceniza avanza, se despliegan matices de café tostado y un toque de cuero viejo que aporta profundidad sin resultar agresivo, manteniendo una cremosidad notable en el humo. La textura es sedosa, permitiendo que los sabores de chocolate amargo y especias dulces, como la canela, se entrelacen armoniosamente hasta el último tercio de la fumada.
La construcción manual de estos puros garantizaba un tiro perfecto, lo que permitía que la combustión fuera pareja y liberara todos los aromas secundarios sin quemar el tabaco. Es una experiencia sensorial que transporta al fumador a las plantaciones de Vuelta Abajo de mediados del siglo pasado, donde el tiempo parecía detenerse entre bocanadas de humo azul y gris. Aunque ya no se producen, su perfil de sabor sigue siendo la referencia para entender la línea clásica de la marca.
¿Con qué maridar el Rafael González Coronas Chicas?
Para revivir la esencia de este puro clásico desde nuestra perspectiva colombiana, el maridaje ideal debe buscar complementar esas notas de tierra y café sin opacar su delicadeza. Un café de origen del Huila, con su acidez brillante y cuerpo medio, resalta perfectamente los matices de cacao y nuez que se encuentran en el segundo tercio del cigarro, creando un diálogo de sabores entre la montaña colombiana y el valle cubano.
Si prefieres algo más fuerte para la tarde, un ron Dictador de 12 o 20 años ofrece la dulzura de la vainilla y el caramelo necesarios para equilibrar el ligero picor del tabaco maduro. Para los amantes de lo dulce, un chocolate santandereano de alta pureza, con su textura granulada y sabor intenso, actúa como un puente perfecto hacia las notas de cuero y especias del final de la fumada, haciendo de la experiencia un momento verdaderamente local y nostálgico.
¿Para quién es este puro?
El Rafael González Coronas Chicas está diseñado para el coleccionista serio y el historiador del tabaco que busca conectar con las raíces de la habanología clásica. No es un puro para el fumador casual que busca nubes gigantes de humo o potencias extremas; es para quien aprecia la elegancia de una vitola contenida, de 42 de cepo, que exige paciencia y atención a los detalles sutiles del aroma.
También es ideal para aquellos fumadores que disfrutan de una pausa breve pero intensa en su jornada, quizás después de un almuerzo ligero, donde 30 o 40 minutos de fumada son suficientes para satisfacer el anhelo de nicotina y sabor. Si eres de los que guarda cajas antiguas o estudia las bandas de los puros para entender su evolución, este cigarro retirado en los años 70 es una pieza clave para completar tu conocimiento sobre la marca Rafael González.