¿Qué es el Quai d'Orsay Coronas Claro Claro?
El Quai d'Orsay Coronas Claro Claro fue un puro cubano de vitola Coronas con 42 de ring gauge y 142 mm de largo, producido artesanalmente entre 1974 y 1995. Este ejemplar representa una de las creaciones más singulares de la marca francesa-cubana, caracterizada por su envoltura clara y su perfil de sabor suave que la distinguió dentro del catálogo de la época. Su discontinuación lo convirtió en pieza de coleccionista, especialmente por las curiosidades de su nomenclatura: la caja lleva el nombre "Coronas" mientras que la base ostenta el sello "Clarisimo", reflejando las convenciones de etiquetado de los años setenta y ochenta en Cuba.

Historia del Quai d'Orsay Coronas Claro Claro
La marca Quai d'Orsay nació en 1973 como una creación diplomática: el gobierno francés solicitó a Cuba un puro exclusivo para regalos de Estado, y el resultado fue una línea que lleva el nombre del muelle parisino donde se ubica el Ministerio de Relaciones Exteriores de Francia. El Coronas Claro Claro llegó al año siguiente, en 1974, como parte de la producción regular de la marca, posicionándose como la opción más ligera dentro de un portafolio ya de por sí delicado.
Sin embargo, su historia no fue lineal. Desde finales de los ochenta, la producción se volvió esporádica, con lotes cada vez más espaciados que anticipaban su desaparición. En 1995, Habanos S.A. confirmó su discontinuación definitiva, cerrando dos décadas de existencia marcadas por la inconsistencia. Este patrón de declive temprano lo diferencia de otros puros clásicos que mantuvieron producción estable durante décadas, convirtiéndolo en un caso de estudio sobre las dinámicas de mercado del tabaco cubano de los noventa.
Datos técnicos del Coronas Claro Claro
| Atributo | Especificación |
|---|---|
| Nombre de fábrica | Coronas |
| Ring gauge | 42 |
| Longitud | 142 mm (5⅝″) |
| Peso oficial | 9.29 g |
| Elaboración | Totalmente a mano |
| Presentación | Caja semi boîte nature de 25 puros |
| Estado | Discontinuado (1974–1995) |
Notas de cata y perfil de sabor
El Coronas Claro Claro se distingue por su envoltura de tono pardo claro, caso caramelo, que anticipa un carácter refinado y poco agresivo. En el primer tercio, la fumada revela notas de cedro fresco y pan tostado, con una dulzura sutil que recuerda a la vainilla en rama. La combustión, típica de la manufactura cubana de los setenta, suele ser uniforme aunque en ejemplares bien conservados puede presentar ligera irregularidad por el paso del tiempo.
El segundo tercio desarrolla complejidad con matices de café con leche y cuero curtido, sin perder la suavidad que define su perfil. La fuerza se mantiene en el rango suave-medio, accesible para quienes rechazan los puros de cuerpo pleno. En el último tramo, aparecen destellos de chocolate blanco y avellana tostada, con un retrohálido que evoca especias dulces como el cardamomo. La duración aproximada ronda los 45-50 minutos, ideal para una pausa reflexiva.
¿Con qué maridar el Quai d'Orsay Coronas Claro Claro?
La delicadeza de este puro exige acompañantes que no dominen su caráter. En territorio colombiano, propongo tres maridajes que respetan su sutileza:
- Café del Huila, origen Pitalito, método V60: Su acidez cítrica y cuerpo medio dialogan con las notas de cedro del primer tercio, creando una armonía entre el origen cafetero colombiano y el tabaco cubano.
- Ron Dictador 20 años: La vainilla y el caramelo del envejecimiento en barrica complementan la dulzura natural del Claro Claro sin competir por atención.
- Chocolate santandereano 65% cacao: El amargor moderado y las notas de frutos secos del chocolate de la región realzan el carácter avellanado del tramo final.
Evitaría los destilados de alta graduación sin diluir ni los cafés de tueste oscuro, que pueden ahogar la conversación que este puro propone.
¿Para quién es este puro?
El Coronas Claro Claro está dirigido a tres perfiles distintos. Primero, al coleccionista que busca completar la historia de Quai d'Orsay con ejemplares auténticos de los años ochenta y noventa, siempre verificando el estado del habano y el sello de la caja. Segundo, al fumador de mañana que prefiere ligereza sin renunciar a la complejidad, aquel que encuentra en el primer puro del día un ritual de inicio más que de culminación.
Tercero, y quizás más específicamente, al entusiasta de los sabores históricos: quien desea experimentar cómo era el perfil de Quai d'Orsay antes de su reformulación de 2019, cuando la marca abandonó sus formatos clásicos por nuevas vitolas más contemporáneas. Para este último grupo, fumar un Claro Claro bien conservado es una forma de arqueología sensorial, de contacto directo con una interpretación del tabaco cubano que ya no existe.