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Punch Selección de Luxe No.1: historia, sabor y por qué desapareció

2 min de lectura · 266 palabras

¿Qué es el Punch Selección de Luxe No.1?

El Punch Selección de Luxe No.1 fue una vitola de 143 mm de largo y ring gauge 46, conocida en las fábricas cubanas como Coronas Gordas, que formó parte del catálogo regular de Punch desde antes de 1960 hasta su desaparición en los años ochenta. Este puro representa una de las expresiones más elegantes de la tradición tabaquera cubana clásica, elaborado totalmente a mano con tabacos de la Vuelta Abajo y presentado en cajas de 25 unidades con tapa deslizante, sin banda decorativa, dejando que la calidad del tabaco hablara por sí sola.

Punch Seleccion de Luxe No.1

Historia del Punch Selección de Luxe No.1

La marca Punch, fundada en 1840 por Don Manuel López, siempre se distinguió por puros de carácter mediano a fuerte con personalidad definida. La Selección de Luxe No.1 emergió en un contexto donde la elegancia residía en la discreción, no en el ostentismo. Su ausencia de banda —una elección deliberada de la época— la convertía en una fumada para conocedores que no necesitaban exhibir etiquetas para reconocer excelencia.

La vitola sobrevivió a la nacionalización de la industria cubana en 1960 y mantuvo estándares de producción durante dos décadas más. Sin embargo, como muchas expresiones clásicas de formatos intermedios, fue víctima de las reorganizaciones industriales de los años ochenta, cuando Habanos S.A. (entonces Cubatabaco) priorizó vitolas más comerciales y dejaron de lado formatos que demandaban tiempos de elaboración más cuidadosos. Su desaparición no fue anunciada con fanfarria: simplemente dejó de aparecer en los catálogos, convirtiéndose gradualmente en objeto de búsqueda para coleccionistas.

El misterio de su nombre

El apellido "Selección de Luxe" sugiere una línea premium dentro del portafolio, aunque documentación precisa sobre criterios de selección de hojas permanece escasa. Lo que sí se constata: el peso oficial de 11.41 gramos indicaba una construcción generosa, con tripa suficiente para garantizar una combustión lenta y una evolución aromática prolongada.

Notas de cata y perfil de sabor

Los puros Punch de esta época se caracterizaban por un perfil terroso con dominancia de tabaco negro bien curado. La Selección de Luxe No.1, en su mejor momento, desarrollaba una secuencia que comenzaba con notas de cedro seco y nuez tostada, evolucionando hacia un corazón de café molido y cuero curtido, para cerrar con un regusto amargo de cacao y especias negras.

La vitola Coronas Gordas —46 × 143 mm— ofrece una relación superficie/volumen que favorece la concentración de sabores sin llegar a la intensidad sofocante de formatos más gruesos. El diámetro permite que la capa se caliente gradualmente, revelando matices que en vitolas más delgadas pasarían inadvertidos. La textura del humo, según relatos de fumadores que la probaron en su época, era cremosa pero nunca pesada, con una resistencia a la succión que indicaba buen apretado manual.

Especificación Detalle
Nombre de fábrica Coronas Gordas
Ring gauge 46
Longitud 143 mm (5⅝″)
Peso oficial 11.41 g
Fortaleza Medio-alta
Elaboración Totalmente a mano
Presentación Caja de 25, tapa deslizante, sin banda
Período de producción Pre-1960 hasta ~1985

¿Con qué maridar el Punch Selección de Luxe No.1?

Aunque hoy solo circule en subastas o colecciones privadas, comprender su maridaje ideal ilumina por qué ciertos puros clásicos resisten el paso del tiempo. Su perfil terroso y amargo demanda bebidas que no compitan sino conversen con esas notas.

  • Café del Huila: Un grano de Pitalito o San Agustín, tostado medio, resalta la nuez inicial del puro sin empalagar. La acidez controlada del café colombiano limpia el paladar entre caladas.
  • Ron Dictador 20 años: La complejidad oxidativa de este ron de Cartagena —vainilla, caramelo, madera tropical— encuentra eco en el cuero y cacao del Punch. Ambos compañeros de larga guarda.
  • Chocolate santandereano 70% cacao: El de Hacienda El Roble o similar, con su amargor frutal, prolonga el final especiado del puro de manera casi perfecta.

Evitarían: bebidas carbonatadas, cervezas ligeras o vinos demasiado ácidos, que desarticulan la experiencia sensorial.

¿Para quién es este puro?

El Selección de Luxe No.1 era —y es, cuando aparece— una fumada para el aficionado que valora la historia tangible. No para quien busca protagonismo en una terraza, sino para quien disfruta la contemplación metódica: el examen de la capa antes de cortar, la primera calada en seco, la paciencia de dejar que el puro se revele en su propio tiempo.

Su formato intermedio la hacía versátil —ni compromiso de una Petit Corona ni inversión temporal de una Double Corona—, ideal para una tarde de domingo con conversación pausada. Hoy, quien la encuentre en algún humidor olvidado debe considerar: no es solo un puro, es un documento de cómo se entendía la excelencia tabaquera cuando la industria aún no necesitaba marketing para justificar sus precios.

Para el coleccionista colombiano, representa además una conexión con una época donde el tabaco cubano y el café colombiano circulaban en los mismos círculos comerciales del Caribe, competidores ocasionales pero más frecuentemente aliados en el gusto de quienes sabían esperar.