¿Qué es el Punch Royal Selection No.11?
El Punch Royal Selection No.11 es un puro cubano de vitola Coronas Gordas que midió 143 mm de largo con ring gauge 46, producido artesanalmente durante casi cincuenta años hasta su desaparecimiento en 2010. Representa una de las expresiones más tradicionales de la marca Punch, con raíces que se remontan a antes de 1960 y una trayectoria que lo convirtió en referencia obligada para quienes buscaban una fumada mediana, compleja y elegantemente terrosa. Su retiro del portafolio de Habanos S.A. dejó un vacío particular entre los coleccionistas y amantes de las vitolas clásicas cubanas.

Historia del Punch Royal Selection No.11
La historia de este puro comienza en los años dorados de la industria tabacalera cubana, cuando Punch consolidaba su reputación como marca de preferencia entre los fumadores europeos. El Royal Selection No.11 nació en una época donde las vitolas medias-altas dominaban el gusto refinado, ofreciendo sesiones prolongadas sin llegar a la exigencia física de los grandes formatos.
Durante décadas, este puro mantuvo una peculiaridad que lo distinguía: circulaba sin banda. No fue hasta aproximadamente 2005 cuando adoptó la anilla estándar de Punch, un detalle que hace de las unidades anteriores piezas particularmente codiciadas por los coleccionistas. La presentación tradicional en cajas deslizantes de 25 unidades reforzaba su carácter de puro de guarda, de esos que se compraban para dejar reposar en la humidora.

Su discontinuación en 2010 respondió a las lógicas de mercado de Habanos S.A., que priorizó vitolas más rentables y de mayor rotación. El Royal Selection No.11, con su elaboración totalmente manual y su formato específico, representaba costos de producción elevados frente a una demanda que se había tornado de nicho. Hoy, encontrar una caja sellada es tarea de cazadores serios.

Notas de cata y perfil de sabor
El Punch Royal Selection No.11 ofrecía un perfil de sabor que definía lo que muchos llaman "terroir cubano clásico": tierra húmeda de vega, cedro recién cortado y un fondo de café tostado que emergía desde el primer tercio. La capa colorado claro, típicamente de Vuelta Abajo, entregaba una combustión pausada y una ceniza compacta de color gris-blanco.

En el segundo tercio, la evolución revelaba notas de cuero curtido y nuez moscada, con una dulzura sutil que recordaba al chocolate amargo. La fuerza se mantenía en rango medio-alto, nunca agresiva pero presente, exigiendo atención sin agotar el paladar. El último tercio acentuaba el carácter terroso con toques de pimienta negra y un retrogusto mineral que invitaba a fumar despacio, consciente de que la fumada tocaba a su fin.
| Especificación | Detalle |
|---|---|
| Nombre de fábrica | Coronas Gordas |
| Longitud | 143 mm (5⅝″) |
| Ring gauge | 46 |
| Peso oficial | 11.41 g |
| Fortaleza | Medio-alta |
| Elaboración | Totalmente a mano |
| Presentación | Cajas deslizantes de 25 |

¿Con qué maridar el Punch Royal Selection No.11?
Para quienes aún conservan unidades de este puro en sus humidores, el maridaje requiere bebidas que respeten su complejidad sin competir por atención. Un café de origen del Huila, especialmente de grano arábica con tueste medio, establece diálogo perfecto con las notas de cacao y cedro del tabaco. La acidez cítrica típica de esta región colombiana corta elegantemente la grasa de la capa.
En destilados, el ron Dictador 20 años o el 12 años ofrecen el cuerpo necesario sin empalagar. El paso por barrica de roble americano aporta vainilla y caramelo que conversan con la dulzura natural del puro. Para los que prefieren el chocolate, una tableta de 70% cacao del Santander, con su perfil amargo y frutal, prolonga la experiencia de manera sofisticada.

¿Para quién es este puro?
El Punch Royal Selection No.11 estaba dirigido al fumador experimentado que valora la tradición por encima de las modas. No es un puro para quien busca protagonismo en redes sociales, sino para quien disfruta la contemplación silenciosa de una obra de artesanía que ya no se produce. Su formato mediano-alto lo hacía ideal para tardes de domingo o conversaciones que merecían tiempo.

Hoy, su posesión implica responsabilidad de coleccionista: cada unidad restante debe fumarse con plena conciencia de su irremplazabilidad. Si aparece en el mercado secundario, los precios reflejan escasez, no solo nostalgia. Para el aficionado que nunca lo probó, las alternativas actuales en el portafolio de Punch —como el Punch Punch o el Royal Coronas— ofrecen linaje similar, aunque ninguna replica exactamente la personalidad de este Coronas Gordas desaparecido.