¿Qué es el Punch Royal Coronations?
El Punch Royal Coronations (2) fue una vitola de 142 mm de longitud con anillo 42 que perteneció al portafolio de la marca cubana Punch desde antes de 1960 hasta su desapareción en 2017. Se trataba de un puro de formato corona que durante décadas se fabricó en máquina, para luego evolucionar a elaboración totalmente a mano en sus años finales. Su presentación en tubos de aluminio y cajas de 25 unidades lo convirtieron en una opción accesible para quienes buscaban el carácter terroso y especiado característico de Punch.
Historia del Punch Royal Coronations
La historia de este puro atraviesa casi seis décadas de la industria tabacalera cubana. Nació durante la edad dorada de los habanos, cuando las fábricas de La Habana operaban a plena capacidad y las marcas competían por conquistar paladares en Europa y América. Durante la mayor parte de su existencia, hasta aproximadamente 2002, el Royal Coronations se produjo mediante procesos mecanizados, una práctica común en ciertas vitolas de la época que buscaban democratizar el acceso al sabor cubano.
La transición a fabricación artesanal marcó un punto de inflexión. Este cambio respondía a la creciente exigencia de los consumidores por puros que cumplieran con los estándares premium de la marca Punch, reconocida por su blend robusto de tabacos del Vuelta Abajo. En 2009, la marca actualizó la estética de sus tubos, introduciendo un diseño en verde que diferenciaba esta vitola de sus hermanas en el portafolio.
La discontinuación en 2017 no fue aislada. Su variante, el Royal Coronations (1), también desapareció de los catálogos, dejando a los coleccionistas y fumadores habituales con existencias limitadas en humidores de todo el mundo. Hoy, encontrar una caja de estos puros implica rastrear en subastas especializadas o contactar con distribuidores que conserven reservas antiguas.

Notas de cata y perfil de sabor
Primera fumada
El encendido revela inmediatamente la herencia del Royal Coronations: notas de cedro seco y café tostado que evocan las bodegas de Pinar del Río. La capa, de color Colorado oscuro, aporta un dulzor sutil en el retro nasal que contrasta con la tierra húmeda característica de la marca. La resistencia al tiro es moderada, herencia probable de sus años de fabricación mecanizada que dejaron una densidad particular en el tabaco.
Desarrollo y cuerpo
Al avanzar, el puro desarrolla capas de cuero curtido y nuez moscada. No es un habano de transiciones dramáticas, sino de evolución pausada. El cuerpo se mantiene en el rango medio, con una fortaleza que permite fumarlo a cualquier hora sin agotar el paladar. En el tercio final, emerge un chocolate amargo que limpia la acumulación de especias, dejando un final limpio y seco.
| Especificación | Detalle |
|---|---|
| Vitola | Royal Coronations (2) |
| Longitud | 142 mm |
| Cepo (ring gauge) | 42 (16,67 mm) |
| Fortaleza | Media |
| Elaboración | Machine-made (hasta ~2002), luego handmade |
| Presentación | Caja de 25 en tubos de aluminio |
| Descontinuación | 2017 |

¿Con qué maridar el Punch Royal Coronations?
La versatilidad de este puro lo hacía compatible con diversos acompañamientos. Para los que prefieren el café, un origen Huila en grano medio, preparado en prensa francesa, resalta las notas de cacao sin competir con el cedro del tabaco. La acidez controlada de este café colombiano equilibra la sequedad que puede presentar el tercio final de la fumada.
En destilados, el ron Dictador 20 años o sus expresiones de barril único complementan el perfil especiado del Royal Coronations. El contacto con madera tropical en el añejamiento del ron dialoga con el carácter terroso del puro. Para quienes prefieren opciones sin alcohol, el chocolate santandereano al 70% de cacao, particularmente el que proviene de fincas en el municipio de San Vicente de Chucurí, aporta amargor suficiente para limpiar el paladar entre caladas.
¿Para quién es este puro?
El Punch Royal Coronations estaba pensado para el fumador que valora la consistencia sobre la sorpresa. No es un puro que desafíe con complejidad, sino que recompensa con previsibilidad bien ejecutada. Resultaba ideal para quienes iniciaban en los habanos de cuerpo medio, así como para los veteranos que buscaban una segunda fumada del día sin saturar sus sentidos.
Hoy, su desaparición lo ha convertido en objeto de nostalgia y colección. Quienes conserven tubos en sus humidores poseen un testimonio de la evolución tecnológica de la industria cubana, desde la mecanización de los años sesenta hasta el retorno a los métodos artesanales. Fumar uno en 2024 implica aceptar que se está consumiendo pieza de historia, con la maduración adicional que el tiempo ha imprimido en sus hojas.