¿Qué es el Por Larrañaga Montecarlos (2)?
El Por Larrañaga Montecarlos (2) es un puro cubano de vitola Deliciosos que mide 159 mm de largo con un ring gauge de 33, lanzado en 2002 como evolución artesanal de su antecesor hecho a máquina. Representa la apuesta de la marca más antigua de Cuba por elevar la experiencia de fumada mediante el torcido manual total, manteniendo el carácter suave que define a Por Larrañaga pero con mayor complejidad en capas y acabado. Es un puro de fuerza suave a media que privilegia la elegancia sobre la intensidad, ideal para momentos de contemplación prolongada.
Historia del Montecarlos: de máquina a mano
Por Larrañaga ostenta el título de marca habana más antigua, fundada en 1834 por Ignacio Larrañaga, lo que otorga a cada uno de sus puros una carga histórica difícil de igualar. El Montecarlos original circulaba desde décadas atrás como producto mecanizado, una realidad común en el portafolio de la marca durante el siglo XX. Sin embargo, el año 2002 marcó un punto de inflexión: Habanos S.A. decidió transformar esta vitola en un ejemplar completamente hecho a mano, respondiendo a la demanda de aficionados que buscaban mayor refinamiento en formatos más contenidos.
La transición del Montecarlos (1) al Montecarlos (2) no fue meramente cosmética. El cambio implicó una reconfiguración total del blend, la selección de capas superiores de mejor calidad y la intervención de torcedores capacitados en las fábricas de La Habana. Curiosamente, los coleccionistas han detectado una inconsistencia nominal en los empaques: mientras los catálogos oficiales lo registran como "Montecarlos" (todo junto), el costero de la caja exhibe "Monte Carlo" (separado) y la tapa "Monte-Carlo" (con guion). Estas variantes no afectan la autenticidad, pero constituyen un detalle fascinante para quienes estudiamos las convenciones de empaque habano.

Notas de cata y perfil de sabor
La experiencia del Montecarlos (2) se despliega en tres actos bien definidos, con una duración aproximada de 45 a 60 minutos dependiendo del ritmo de fumada. El encendido revela una entrada suave dominada por madera de cedro y un punto de vainilla que recuerda a los postres de leche colombiana. La capa, de color claro a medio (corona o claro), presenta una textura sedosa al tacto y una construcción que rara vez presenta problemas de tiro.
Desarrollo aromático
En el primer tercio, el paladar percibe notas de pan tostado y almendra cruda, con una dulzura natural que proviene del tabaco seco de Vuelta Abajo. El segundo tercio introduce matices más complejos: cuero curtido, café de grano medio y una leve especia que algunos identifican como canela blanca. El tramo final, sin volverse agresivo, gana en intensidad con toques de chocolate amargo y tierra húmeda de puro campesino cubano. La retrohaleación es particularmente gratificante, liberando aromas de flores blancas que contrastan con el carácter terroso del final.
Según 168 reseñas de entusiastas documentadas, el puntaje más alto del Montecarlos (2) corresponde precisamente a su retrogusto, esa sensación que permanece en el paladar minutos después de extinguir la ceniza. La fortaleza nunca supera el umbral medio, lo que lo convierte en una opción versátil para la mañana o la tarde.

| Especificación | Detalle |
|---|---|
| Nombre de fábrica | Deliciosos |
| Longitud | 159 mm (6¼″) |
| Ring gauge | 33 |
| Peso oficial | 6.23 g |
| Fortaleza | Suave a media |
| Construcción | Hecho a mano totalmente |
| Presentación | Caja de 25 unidades (dress box) |
| Estado | Producción regular actual |

¿Con qué maridar el Montecarlos (2)?
La delicadeza de este puro exige acompañantes que no dominen el paladar, sino que dialoguen con sus matices. En el contexto colombiano, he identificado tres maridajes que realzan su carácter sin traicionarlo:
- Café del Huila, origen Pitalito: Su acidez cítrica moderada y cuerpo medio-alto complementan el chocolate amargo del tramo final. Preparado en prensa francesa a 92°C, extrae los aceites sin quemarlos.
- Ron Dictador 20 años: El dulzor de la madera de roble americano y el toque de caramelo en este destilado de Cartagena resuenan con la vainilla inicial del puro. Servido solo, sin hielo que diluya.
- Chocolate santandereano 70% cacao: La versión de Bean to Bar de productores como Cacao Hunters o Luker aporta amargor controlado y frutos secos que prolongan el retrogusto terroso.
Para quienes prefieren opciones sin alcohol, un té negro de Ceilán con un toque de bergamota funciona admirablemente, especialmente en la tarde. Eviten los licores de hierbas intensos o los whiskies ahumados de Islay: su personalidad aplastaría la sutileza del Montecarlos.

¿Para quién es este puro?
El Montecarlos (2) encuentra su público ideal en varios perfiles distintos. El aficionado principiante que teme los habanos fuertes descubrirá aquí una puerta de entrada elegante, sin sacrificar la complejidad que distingue a los verdaderos puros cubanos. Por otro lado, el fumador experimentado lo aprecia como variante matutina o como opción de segunda fumada del día, cuando el palato ya no tolera robustos pero sí demanda sofisticación.
Su formato alargado y delgado —casi una panetela— requiere paciencia: quienes fuman aprisa lo encontrarán caliente y amargo. Es un puro para leer con calma, para la conversación pausada o para el trabajo intelectual solitario. Los coleccionistas valoran las cajas de fecha reciente por su potencial de añejamiento: guardados a 18°C y 65% de humedad, desarrollan matices de fruta seca y miel después de tres años.
En términos de inversión, no es un puro de ediciones limitadas ni de precio prohibitivo, lo que lo hace accesible para quienes desean incorporar Por Larrañaga a su humidor sin comprometer el presupuesto mensual. La caja de 25 unidades representa un valor razonable por la calidad de construcción y la consistencia entre ejemplares.

Mi recomendación final: enciéndanlo en un espacio tranquilo, con música de cámara o jazz suave de fondo, y permitan que los 159 milímetros de tabaco cubano desarrollen su conversación propia. El Montecarlos (2) no grita; susurra. Y en ese susurro reside su mayor virtud.