¿Qué es el Por Larrañaga Los Andes?
El Por Larrañaga Los Andes es una Edición Regional de 2009 en formato Petit Pirámides de 127 mm de largo por 50 de ring gauge, fabricada exclusivamente para el mercado andino con solo 600 cajas numeradas de 50 unidades cada una. Este puro representa una de las apuestas más interesantes del programa de Ediciones Regionales de Habanos S.A., combinando la tradición centenaria de la marca fundada en 1834 con una vitola que captura la esencia del tabaco cubano en un formato compacto y elegante.

Lo que hace verdaderamente singular a esta pieza es su doble identidad. La primera tanda de producción salió con anilla secundaria que rezaba simplemente "Perú", mientras que una segunda remesa cambió la denominación a "Andino B.P.E." (Bolivia-Perú-Ecuador), ampliando su alcance territorial. Este detalle coleccionable convirtió al Los Andes en una obsesión para los cazadores de rarezas, pues encontrar ambas versiones en buen estado se ha vuelto una tarea cada vez más compleja tras más de quince años de su lanzamiento.
Historia del Por Larrañaga Los Andes
Por Larrañaga ostenta el título de marca habanera más antigua registrada oficialmente, con raíces que se remontan a cuando el español Ignacio Larrañaga comenzó a comercializar tabacos en La Habana. Para 2009, cuando llegó el turno del mercado andino de recibir su Edición Regional, los maestros torcedores eligieron el Petit Pirámides —una figurada que estrecha su diámetro desde los 50 puntos en la base hasta unos 46 en la cabeza— como vehículo para expresar el carácter suave-medio que define la línea contemporánea de la marca.

La caja de tapa deslizante con numeración individual no fue un capricho estético: respondía a la filosofía de las Ediciones Regionales como objetos de culto, donde la exclusividad numérica garantiza tanto la trazabilidad como el valor de inversión a largo plazo. Las 600 cajas producidas se agotaron con rapidez en mercados donde el puro cubano siempre ha mantenido una clientela devota, especialmente en Lima y La Paz.
Notas de cata y perfil de sabor

| Especificación | Detalle |
|---|---|
| Vitola de fábrica | Petit Pirámides |
| Longitud | 127 mm (5 pulgadas) |
| Ring gauge | 50 |
| Peso oficial | 11.16 gramos |
| Fortaleza | Suave a medio |
| Construcción | Totalmente a mano |
Encender un Los Andes después de años de reposo es presenciar una evolución aromática que premia la paciencia. El arranque entrega madera de cedro recién cepillada y un toque de almendra tostada que se asienta sin agresividad en el paladar. El cono de ceniza, blanco y compacto, evidencia la cuidadosa selección de capa, probablemente procedente de las vegas de San Juan y Martínez o San Luis, zonas históricas de la marca.

En el segundo tercio, el puro desarrolla su conversación: café molido de tueste medio, cuero curtido y una dulzura soterrada que recuerda al chocolate de leche. La figurada exige atención en el corte —recomiendo una guillotina generosa en la base para no restringir el tiraje— y recompensa con una combustión regular que no requiere retoques constantes. El tramo final intensifica las notas especiadas, con canela y nuez moscada que nunca cruzan hacia lo amargo, manteniendo la elegancia que caracteriza a los mejores ejemplares de Por Larrañaga.
¿Con qué maridar el Los Andes?
La suavidad estructurada de este Petit Pirámides abre múltiples caminos para el maridaje, siempre que se respete su carácter refinado. En Colombia, un café del Huila de origen, tostado en grano medio y servido sin azúcar, establece un diálogo natural con las notas tostadas del puro. La acidez cítrica típica de esta región cafetera contrasta agradablemente con la dulzura terrosa del tabaco.

Para quienes prefieren destilados, el ron Dictador 20 años ofrece la complejidad oxidativa y el dulzor de la madera sin el alcoholismo que aplastaría al Los Andes. La proporción en el vaso debe ser generosa en hielo y modesta en ron, permitiendo que ambos productos respiren. Otra opción sublime es el chocolate santandereano de 65-70% cacao, especialmente si se deja derretir ligeramente en la lengua antes de cada bocanada, amplificando las notas de cacao que el puro insinúa pero no declara abiertamente.

En versión nocturna, un tawny port de diez años o incluso un vermouth artesanal sobre rocas funcionan como acompañantes que no compiten por la atención. Lo que se debe evitar son los whiskies ahumados de Islay o los mezcales agresivos: su personalidad dominante eclipsaría la conversación sutil que propone este andino de 2009.
¿Para quién es este puro?
El Los Andes se dirige al fumador que ya superó la etapa de buscar fortaleza por la fortaleza misma. Es un puro para quienes aprecian la precisión constructiva y la evolución pausada, ideal para las tardes de domingo cuando el tiempo se mide en ceniza acumulada. Los coleccionistas lo persiguen por la dualidad de sus anillas; los hedonistas, por la consistencia de su fumada después de una década de maduración.
En el contexto colombiano, donde el acceso a Ediciones Regionales siempre ha presentado desafíos logísticos, encontrar un Los Andes bien conservado es un triunfo que vale la caza. No es un puro para el novato que busca impacto inmediato, sino para quien entiende que en el habano, como en la música andina, la belleza reside en las notas que se sostienen, no en las que gritan. Si te cruzas con uno en una humidor de confianza, no dudes: quedan menos de 30,000 ejemplares en el mundo, y cada año que pasa, menos en condiciones óptimas.