¿Qué es el Por Larrañaga Lolas en Cedro?
El Por Larrañaga Lolas en Cedro fue una vitola Petit Coronas de 129 mm con ring gauge 42, elaborada a máquina y envuelta en lámina de cedro aromático, que formó parte de la producción regular de Habanos S.A. hasta su descontinuación en 2003. Pertenece a la marca Por Larrañaga, fundada en 1834 y considerada la más antigua de Cuba en operación continua, lo que convierte a este puro en una pieza de colección que narra la evolución de la industria tabacalera cubana hacia formatos más accesibles sin renunciar del todo a la tradición.

A diferencia de los vitolas hechos a mano que dominan el mercado premium actual, el Lolas en Cedro representaba una categoría intermedia: tabaco cubano legítimo, pero con construcción mecanizada que garantizaba uniformidad y precio contenido. El envoltorio de cedro no era mero adorno: protegía la capa de la hoja de capa mientras infusionaba notas leñosas sutiles durante el almacenamiento, creando una experiencia que muchos fumadores colombianos de la época recordaban como "el puro de los domingos en familia".
Historia del Por Larrañaga Lolas en Cedro
Por Larrañaga estableció su fábrica original en la calle Amistad de La Habana cuando Simón Bolívar aún transitaba por el continente suramericano. Durante el siglo XX, la marca experimentó transformaciones significativas: pasó de ser una referencia de lujo con vitolas largas y elaboración totalmente artesanal a incorporar formatos mecanizados que respondían a la demanda masiva de los años sesenta y setenta. El Lolas en Cedro emergió de esta reconversión industrial, manteniendo el prestigio del nombre mientras adaptaba la producción a nuevas realidades.

La presentación en cedro tenía raíces históricas profundas: desde el siglo XIX, los puros cubanos viajaban envueltos en maderas aromáticas para preservarlos durante travesías marítimas prolongadas. El Lolas en Cedro recuperaba esta tradición con intención estética y funcional. Sus bandas especiales, con el escudo de la marca en tonos dorados y rojos, distinguían cada unidad. Estuvo disponible en cajas de 10, 25 y 50 unidades, además de presentaciones en tubos individuales que facilitaban el transporte. La descontinuación en 2003 respondió a la decisión de Habanos S.A. de concentrar la marca en vitolas hechos a mano, eliminando la línea de producción mecanizada.

Notas de cata y perfil de sabor
Encender un Lolas en Cedro conservado adecuadamente revela un perfil que combina la dulzura terrosa del tabaco cubano con la influencia directa del cedro. La primera tercio ofrece notas de madera aromática, pan tostado y una leve pimienta blanca que despierta el paladar sin agredirlo. El cuerpo es ligero a medio, lo que permite una fumada matutina o después de almuerzos ligeros sin fatiga sensorial.

En el segundo tercio, el cedro cede protagonismo al núcleo de tabaco: emerge el café recién molido, la corteza de cítricos secos y un fondo de cuero curtido que recuerda los sillones de las casas de tabaco habaneras. La construcción mecanizada, si bien no ofrece la complejidad de un torcedor experto, garantiza una combustión regular y un tiro de aire constante. El último tercio intensifica ligeramente sin volverse amargo, cerrando con chocolate amargo y nuez tostada. El tiempo de fumada oscila entre 25 y 35 minutos, dependiendo de la cadencia.
| Especificación | Valor |
|---|---|
| Vitola | Lolas en Cedro |
| Nombre de fábrica | Petit Coronas |
| Ring gauge | 42 |
| Longitud | 129 mm (5⅛") |
| Peso oficial | 8.46 g |
| Construcción | Hecho a máquina, envuelto en cedro |
| Fortaleza | Ligera a media |
| Descontinuación | 2003 |
¿Con qué maridar el Por Larrañaga Lolas en Cedro?
La ligereza de este puro exige acompañamientos que no opaque sus matices. En territorio colombiano, el café del Huila en grano, tostado medio y preparado en prensa francesa o chemex, establece un diálogo natural: la acidez cítrica del café resalta los tonos de cedro mientras su cuerpo equilibrado no compite con el humo. Para quienes prefieren opciones alcohólicas, el ron Dictador 20 años funciona como contrapunto: su dulzura de caramelo y vainilla complementa la sequedad del tabaco sin empalagar.

Otra combinación memorable surge con el chocolate santandereano entre 60% y 70% de cacao, especialmente en presentación de tableta para dejar derretir lentamente en el paladar entre caladas. El cacao de esta región, con su perfil frutado y amargo elegante, dialoga con las notas finales de chocolate del puro. Para cerveceros, una cerveza artesanal de trigo sin lúpulo agresivo o una belgian blonde ale refrescan la boca entre puffs sin arruinar la percepción de sabores.
¿Para quién es este puro?
El Lolas en Cedro se dirige a tres perfiles distintos. Primero, al coleccionista: encontrar unidades conservadas en condiciones óptimas de humedad (65-70%) y temperatura estable es cada vez más difícil, y su valor histórico como representante de una etapa industrial de Habanos S.A. lo convierte en pieza de museo tabacalero. Segundo, al fumador curioso que desea comprender cómo era el acceso al tabaco cubano antes de la especialización extrema en vitolas premium: aquí se percibe la democratización del gusto sin caer en productos de segunda.

Tercero, al principiante que hereda humidores: si alguien recibe una caja de estas Lolas en Cedro de familiares que viajaron a Cuba en los noventa, encontrará un puro accesible que no intimida con fortaleza excesiva ni complejidad inalcanzable. No es un puro para quien busca evolución dramática en la fumada ni para el amante de vitolas largas de dos horas. Su naturaleza descontinuada implica que cada unidad existente es irreemplazable, lo que añade una capa de conciencia a cada encendido: se fuma memoria, no solo tabaco.