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Partagás Ramonitas: historia, sabor y por qué es codiciada hoy

2 min de lectura · 284 palabras

¿Qué es el Partagás Ramonitas? Un tesoro de 26 ring gauge

El Partagás Ramonitas es una vitola Carolinas de 26 ring gauge y 121 mm de longitud, producida en Cuba antes de 1960 y descontinuada en los años ochenta. Este puro delgado representa la elegancia concentrada de la era dorada del tabaco cubano, ofreciendo la intensidad característica de la marca en un formato que hoy es codiciado por coleccionistas serios.

Partagás Ramonitas

Historia del Partagás Ramonitas

La Ramonitas nació en los talleres de La Habana durante la época que muchos consideran el apogeo de la industria tabacalera cubana. Su producción regular se mantuvo activa durante más de dos décadas, lo que habla de la aceptación que tuvo entre los fumadores de la época que buscaban experiencias más breves pero sin sacrificar el carácter de Partagás.

Cuando la vitola fue retirada del catálogo en los años ochenta, pocos imaginaron que se convertiría en una pieza de museo. Las cajas de 25 unidades en dress box que sobreviven hoy son auténticos relicarios del oficio: construcción totalmente a mano, banda estándar de la marca, y ese peso oficial de 2.94 gramos que denota la precisión de aquella manufactura.

El nombre Ramonitas evoca la tradición de bautizar los puros con denominaciones personales, una costumbre que Partagás cultivó con especial dedicación. No se trata de una edición limitada ni de un lanzamiento conmemorativo: fue un puro de producción regular que simplemente dejó de fabricarse, lo que explica su escasez actual.

Notas de cata y perfil de sabor

El desafío del ring gauge 26

Fumar una Ramonitas exige técnica. El cepo de 26 ring gauge —uno de los más delgados en la tradición cubana— concentra el sabor de manera casi violenta. No hay espacio para la dispersión: cada bocanada es una inyección directa de lo que el tabaco de Vuelta Abajo puede ofrecer.

El perfil arranca con cuero tostado y café molido recién, esa nota terrosa que define a Partagás desde sus orígenes. A medida que avanza la fumada —que no suele exceder los 25 minutos— aparecen matices de cedro y una dulzora soterrada de chocolate amargo. El final es seco, casi astringente, con un regusto de pimienta negra que pide un trago de algo dulce.

La construcción a mano de estas piezas garantizaba una combustión lineal pese al diámetro reducido. Las unidades bien conservadas —difíciles de encontrar— mantienen esa virtud. Las que sufrieron almacenamiento deficiente se vuelven canutos frustrantes, propensos a endurecerse y amargar.

Especificación Valor
Vitola de fábrica Carolinas
Ring gauge 26
Longitud 121 mm (4¾″)
Peso oficial 2.94 g
Construcción Totalmente a mano
Presentación Caja de 25 (dress box)
Fortaleza Media-alta

¿Con qué maridar el Partagás Ramonitas?

La intensidad concentrada de este puro pide acompañamientos que no compitan por atención, sino que completen la experiencia. Aquí van tres propuestas con sello colombiano:

  • Café del Huila, origen Pitalito: Un espresso de cuerpo medio, sin tueste agresivo. La acidez cítrica típica de esta región corta la sequedad del final de la Ramonitas.
  • Ron Dictador 20 años: El dulzor de la madera del ron reserva entra en diálogo con los matices de cuero del puro. Se sirve sin hielo, en copa balón.
  • Chocolate santandereano 70% cacao: La tableta de Santander, con su perfil frutal soterrado, amplifica las notas de cacao que aparecen en el segundo tercio de la fumada.

Evita los destilados ahumados o los vinos taninosos: el ring gauge reducido no resiste ese tipo de confrontación. Lo que buscas es equilibrio, no competencia.

¿Para quién es este puro?

La Ramonitas no es para el fumador ocasional que busca una experiencia relajada. Es para quien ya ha recorrido las vitolas más generosas de Partagás —las Serie D No. 4, las P2— y quiere entender cómo se comporta la marca cuando se comprime al límite.

Tampoco es para quien colecciona por ostentación. El valor de este puro está en fumarlo, en sentir cómo la historia del tabaco cubano se condensa en cuarenta minutos de concentración. Si tienes la suerte de conseguir una caja vintage, mi recomendación es abrirla con alguien que sepa apreciarla: el placer compartido de un puro extinto tiene algo de ritual funerario, de despedida digna.

Para el coleccionista serio, la Ramonitas representa una pieza de transición: el final de una manera de hacer puros que privilegiaba la elegancia delgada sobre la opulencia. En una época de cepos crecientes y formatos monumentales, su existencia —aunque solo sea en cajas selladas y humedores cuidados— recuerda que el verdadero lujo del habano siempre ha sido la contención.