¿Qué es el Partagás Petit Coronas?
El Partagás Petit Coronas fue un puro cubano de vitola Marevas, fabricado antes de 1960 y descontinuado oficialmente en 2002. Con una longitud de 129 mm y un cepo de 42, este tabaco ofrecía la intensidad clásica de la marca en un formato compacto ideal para fumadas cortas pero contundentes.

Para los coleccionistas y amantes del Habano en Colombia, este puro representa un pedazo de historia que ya no se encuentra en los anaqueles habituales, convirtiéndose en una pieza de museo para quienes logran conseguir una caja bien conservada. Su construcción manual en la fábrica de La Corona aseguraba un tiraje impecable, permitiendo disfrutar de cada calada sin esfuerzos, algo fundamental cuando se busca relajarse después de un día pesado en la oficina o tras un buen almuerzo dominical.
| Ficha Técnica | Especificación |
|---|---|
| Nombre Comercial | Partagás Petit Coronas |
| Vitola de Galera | Marevas |
| Longitud | 129 mm (5 ⅛") |
| Cepo (Ring Gauge) | 42 |
| Estado | Descontinuado (2002) |
| Fortaleza | Media a Fuerte |
Historia y por qué desapareció
Este legendario tabaco vio la luz en la época dorada previa a 1960, manteniéndose como un pilar fundamental en el portafolio regular de Partagás durante más de cuatro décadas. Durante todo ese tiempo, fue el referente para quienes querían experimentar el carácter terroso y picante de la marca sin comprometerse con una fumada de dos horas, ganándose el respeto de fumadores exigentes desde La Habana hasta Bogotá.

Su producción llegó a su fin en el año 2002, marcando el cierre de un ciclo importante para la vitola Marevas dentro de la línea estándar de la casa. Aunque las razones exactas de la discontinuación suelen ser secretos industriales relacionados con la disponibilidad de la hoja o reestructuraciones de la oferta global, su salida dejó un vacío que muchos purófilos aún lamentan, especialmente aquellos que preferían la presentación en cajas de 50 con tapa corredera, las cuales venían sin anilla para un look más minimalista y tradicional.

Notas de cata y perfil de sabor
Al encender un Partagás Petit Coronas, lo primero que golpea al paladar es esa firma inconfundible de la marca: una mezcla robusta de tierra húmeda, cuero curtido y un toque de pimienta negra que despierta los sentidos de inmediato. A medida que avanza la fumada, el humo denso y grisáceo revela matices más dulces, evocando el aroma del café tostado y la madera de cedro viejo, creando una experiencia sensorial compleja que cambia constantemente en la boca.

La textura del humo es cremosa pero con cuerpo, llenando la cavidad bucal con sabores que recuerdan al chocolate amargo y a veces a especias como el clavo de olor, típicos de los tabacos de Vuelta Abajo. No es un puro para principiantes debido a su fortaleza media-alta; requiere un fumador que sepa gestionar la intensidad y disfrute de un perfil donde lo terroso domina sobre lo dulce, ofreciendo una satisfacción plena en esos 40 o 45 minutos que dura su combustión perfecta.
¿Con qué maridar el Partagás Petit Coronas?
Para acompañar este puro con altura, nada mejor que un café colombiano de origen, específicamente un tinto cargado de la región del Huila o un espresso de Nariño, cuya acidez frutal corta la grasa del humo y resalta las notas de cacao del tabaco. Si prefieres algo más fuerte para la tarde-noche, un ron añejo como el Dictador o un aguardiente antioqueño sin anís funcionan de maravilla, limpiando el paladar entre caladas y potenciando el final especiado del cigarro.

Si estás en un plan más relajado en casa, unos trozos de chocolate santandereano al 70% de cacao son el compañero ideal, ya que la amargura del chocolate se entrelaza perfectamente con la tierra y el cuero del Partagás. Evita las bebidas muy dulces o ligeras, pues quedarían opacadas por la personalidad arrolladora de este Marevas; aquí se trata de buscar equilibrios entre sabores intensos que se respeten mutuamente y eleven la experiencia de la fumada.
¿Para quién es este puro?
Este cigarro estaba diseñado para el fumador experimentado que valora la tradición cubana y busca una dosis concentrada de sabor en poco tiempo, ideal para esas pausas breves entre reuniones o antes de salir a rumba. Es perfecto para el conocedor que entiende el valor de una vitola clásica como la Marevas y que aprecia la evolución de sabores en un formato que no requiere de grandes ceremonias ni humidores gigantes para su conservación.

Aunque ya no se produce, si llegas a conseguir uno en una subasta o en la colección de un amigo, es una oportunidad única para probar un estándar de calidad que definió a Partagás durante la mayor parte del siglo XX. Es el puro indicado para quien quiere entender la raíz del sabor habano, lejos de modas pasajeras, disfrutando de una obra maestra de la ingeniería tabacalera que combinaba potencia, aroma y elegancia en menos de 13 centímetros de largo.