¿Qué es el Partagás Demi Tip?
El Partagás Demi Tip fue un puro mecanizado cubano de 29 ring gauge y 126 mm de longitud, descontinuado en los años 80, que ostenta el título de ser el último habano en llevar boquilla de plástico. Esta vitola representó una era de transición en la industria tabacalera cubana, cuando los puros de confección mecánica aún competían por el mercado de fumadores casuales que buscaban practicidad sin renunciar del todo al sabor característico de la marca Partagás.

Historia del Partagás Demi Tip
El Demi Tip nació antes de 1960, lo que lo convierte en una creación pre-revolucionaria que sobrevivió décadas dentro del portafolio de Habanos S.A. Durante su existencia, este puro ocupó un nicho particular: ofrecía la robustez aromática de Partagás en un formato accesible, envuelto en celofán y equipado con aquella boquilla de plástico que eliminaba la necesidad de cortador y facilitaba la fumada entre quienes no dominaban el arte del encendido tradicional.
La producción se mantuvo activa hasta los años ochenta, cuando la industria cubana decidió concentrarse en puros totalmente hechos a mano. Su discontinuación marcó el fin de una época: desde entonces, ningún habano ha vuelto a incorporar boquilla de plástico como característica estándar. Hoy, encontrar un Demi Tip en buen estado es tarea de coleccionistas, pues el celofán que los protegía rara vez logró preservar la humedad óptima durante cuarenta años de almacenamiento.

Especificaciones técnicas
| Atributo | Detalle |
|---|---|
| Nombre de fábrica | Demi Tip |
| Ring gauge | 29 |
| Longitud | 126 mm (5 pulgadas) |
| Peso oficial | 3.68 g |
| Confección | Mecanizado |
| Boquilla | Plástico (último habano con este atributo) |
| Banda | Estándar de Partagás |
Presentaciones disponibles
- Caja de cartón con 5 unidades, cada una envuelta en celofán
- Caja de madera (dress box) con 25 unidades, cada una envuelta en celofán

Notas de cata y perfil de sabor
A pesar de su confección mecánica, el Demi Tip heredaba la personalidad intensa de Partagás. Los ejemplares bien conservados revelan un inicio con notas de cuero curtido y pimienta negra, evolucionando hacia un corazón donde emerge el café tostado y la madera de cedro. El final, inevitablemente más corto que en vitolas mayores, dejaba un regusto de cacao amargo y tierra húmeda de la Vuelta Abajo.
La boquilla de plástico modificaba sensiblemente la experiencia: enfriaba el humo y añadía una textura ligeramente sintética en los primeros centímetros, hasta que el calor natural del puro superaba esa barrera. El tiraje, propio de puros mecanizados, tendía a ser más cerrado que en sus hermanos hechos a mano, exigiendo paciencia para no recalentar la capa.

¿Con qué maridar el Partagás Demi Tip?
Si hoy alguien se encuentra con un Demi Tip en condiciones de fumar —hazaña digna de celebración—, el maridaje debe respetar su carácter histórico y su perfil terroso. Un café del Huila, de cuerpo medio y acidez brillante, establece diálogo perfecto con las notas de cacao del puro. Para quien prefiere destilados, el ron Dictador 20 años, con su dulzor de vainilla y caramelo, suaviza el carácter rústico de la vitola sin empalagar.
Los más puristas optarán por un chocolate santandereano al 70% de cacao, que amplifica las notas amargas del final de fumada. Eviten bebidas gaseosas o cocktails complejos: el Demi Tip, por su formato reducido, exige acompañantes que no compitan por la atención del paladar.

¿Para quién es este puro?
El Demi Tip ya no es, ante todo, un puro para fumar: es un objeto de colección para quienes estudian la evolución de la industria cubana. Si aparece una caja sellada en alguna subasta, el comprador debe asumir que el contenido probablemente esté irreconocible, víctima del tiempo y del celofán impermeable que atrapó la humedad inicial hasta evaporarla por completo.
No obstante, su relevancia persiste para entender cómo Partagás —marca sinónimo de fortaleza— supo adaptarse a épocas donde la practicidad superaba a la tradición. Es un recordatorio de que incluso los grandes nombres del habano pasaron por momentos de experimentación, algunos más exitosos que otros. Para el coleccionista serio, representa una pieza de transición; para el curioso, una anécdota que explica por qué hoy ningún cubano lleva boquilla de plástico.