¿Qué es el Partagás Cubans? El vitola descontinuado que los coleccionistas persiguen
El Partagás Cubans es un vitola descontinuado de 159 mm de largo y ring gauge 35, fabricado en máquina desde antes de 1960 hasta mediados de los años 70. Se trata de una panatela elegante que llevaba el nombre de fábrica Deliciosos en la antigua nomenclatura cubana, presentada en tubos de aluminio individuales dentro de cajas de 25 unidades. Para los coleccionistas, representa una ventana al pasado industrial del tabaco cubano, cuando las máquinas aún permitían cierta sofisticación en el formato.

Historia del Partagás Cubans: del pre-revolucionario al olvido
La historia de este puro se entrelaza con los cambios dramáticos de la industria tabacalera cubana. Nació en la fábrica Partagás de La Habana durante los últimos años de la República, cuando Don Jaime Partagás y luego la familia Cifuentes dominaban la producción de puros de prestigio mundial. Su lanzamiento respondía a la demanda de fumadores que buscaban una experiencia Partagás más accesible en precio, pero sin renunciar del todo a la elegancia.
Tras la nacionalización de 1960, el Cubans sobrevivió la transición hacia Cubatabaco y continuó en producción durante la década de los sesenta y principios de los setenta. Sin embargo, la tendencia hacia puros más cortos y potentes —junto con la estigmatización progresiva de los puros hechos en máquina— selló su destino. La desaparición del vitola, probablemente alrededor de 1975, lo convirtió en pieza de museo para los entusiastas del habano clásico.
Datos técnicos del Partagás Cubans
| Vitola | Cubans |
| Nombre de fábrica | Deliciosos (antigua designación) |
| Longitud | 159 mm (6¼ pulgadas) |
| Ring gauge | 35 |
| Peso oficial | 6.67 gramos |
| Construcción | Hecho en máquina |
| Presentación | Caja de 25 en tubos de aluminio |
| Época de producción | Pre-1960 hasta ~1975 |
Notas de cata y perfil de sabor
Aunque la construcción en máquina limitaba la complejidad de la fumada, los ejemplares bien conservados del Partagás Cubans ofrecen un perfil que sorprende por su dignidad. La capa cubana, probablemente de la zona de Vuelta Abajo o zonas semi-coronas cercanas, despliega una entrada de cedro seco y café tostado que evoluciona hacia notas de cuero curtido y nuez moscada.
El formato panatela, con su anillo reducido, concentra el calor de manera particular. Esto exige una fumada pausada: quien apresure el ritmo encontrará amargor vegetal, mientras que quien respete los tiempos descubrirá un fondo de chocolate amargo y tierra húmeda típico de la marca. La ceniza, gris pálido, suele ser firme en los ejemplares que han envejecido en condiciones óptimas de humedad.
La fortaleza se sitúa en el rango medio a medio-alto, notablemente por debajo de otros Partagás como el Serie D No. 4 o el Lusitanias. Esto lo hacía apto para la mañana o la tarde, nunca para el momento post-cena de quien busca intensidad.
¿Con qué maridar el Partagás Cubans?
Para quien tenga la fortuna de encontrar un ejemplar fumable —siempre en subastas especializadas o colecciones privadas— el maridaje debe respetar la delicadeza del formato. Un café del Huila, de cuerpo medio y acidez cítrica equilibrada, acompaña sin eclipsar. La tostión media resalta las notas de cacao del puro sin competir con su madera.
En destilados, el ron Dictador 20 años ofrece la dulzura de vainilla y caramelo que dialoga con el cuero del Cubans, aunque se recomienda servirlo con hielo seco para bajar la intensidad alcohólica. Para los amantes del chocolate, una tableta de chocolate santandereano al 70% de cacao, de esos que traen notas de frutos rojos, complementa el final terroso de la fumada.
Evitar: whiskies ahumados, cafés italianos muy cargados o cualquier bebida que opaque las sutilezas de un puro de más de cuatro décadas de antigüedad.
¿Para quién es este puro?
El Partagás Cubans no es para el fumador casual. Su condición de pieza descontinuada y frágil lo reserva para tres perfiles específicos: el coleccionista que busca completar una línea histórica de la marca, el historiador del tabaco interesado en la transición del hecho a mano al industrial, y el aventurero que acepta el riesgo de una fumada que puede desmoronarse o amargarse sin previo aviso.
Para el coleccionista serio, su valor radica en el estado de conservación: cajas selladas con tubos intactos alcanzan precios significativos en subastas europeas. Para quien desee experimentar algo similar en producción actual, el Partagás Petit Coronas Especiales o el Hoyo de Monterrey Palmas Extra ofrecen formatos parecidos, aunque con construcción totalmente manual.
En última instancia, el Cubans es un testimonio de que incluso en la máquina, el tabaco cubano de cierta época podía ofrecer dignidad. Un recordatorio de que no todos los puros memorables nacieron entre las manos de torcedores, sino también de los engranajes de una industria que supo, por un tiempo, combinar accesibilidad y tradición.