¿Qué es el Montecristo No.4?
El Montecristo No.4 es un habano de formato marevas con 129 mm de longitud y ring gauge 42, lanzado antes de 1960 y que hoy ostenta el título de puro cubano más vendido del mundo. Su vitola intermedia, construcción totalmente a mano y perfil de sabor medio-fuerte lo han convertido en la puerta de entrada predilecta para quienes se inician en el mundo de los habanos, así como en una fumada de confianza para los aficionados de toda la vida. Con un peso oficial de 8.46 gramos, este puro representa la consistencia que ha definido a la marca Montecristo durante más de seis décadas.

Historia del Montecristo No.4
La marca Montecristo nació en 1935 de la mano de Alonso Menéndez, quien bautizó su creación en honor a la novela "El conde de Montecristo" de Alejandro Dumas, que los lectores de la fábrica solían recitar en voz alta mientras trabajaban. El No.4 surgió como parte de la línea original de la marca, antes de que la revolución cubana de 1959 transformara la industria tabacalera de la isla. A diferencia de otros formatos que han desaparecido o cambiado, el No.4 ha mantenido su estatus de producción regular ininterrumpida, resistiendo el paso del tiempo como pocos puros en el portafolio de Habanos S.A.
Durante los años setenta, el No.4 experimentó cambios en su presentación: se discontinuaron las cajas deslizantes de 25 y 50 unidades envueltas en papel aluminio, dando paso a las cajas de vestir que conocemos hoy. Históricamente, algunas presentaciones en cajas deslizantes se comercializaban sin anillas, una práctica que hoy resulta casi inconcebible para un puro de esta categoría. La anilla del Montecristo No.4 porta las bandas A, B, C y D que identifican a la marca, con sus característicos colores dorado y negro sobre fondo blanco.

Características técnicas
| Especificación | Detalle |
|---|---|
| Nombre de fábrica | Marevas |
| Ring gauge | 42 |
| Longitud | 129 mm (5⅛″) |
| Peso oficial | 8.46 g |
| Construcción | Totalmente a mano |
| Estado | Producción regular actual |
| Fecha de lanzamiento | Pre-1960 |
| Fortaleza | Medio-fuerte |
La vitola marevas es una de las más versátiles del repertorio cubano. Su diámetro moderado permite que el tabaco se desarrolle adecuadamente sin exigir tiempos de fumada excesivos, típicamente entre 30 y 45 minutos. El No.4 se ha ofrecido en múltiples presentaciones a lo largo de su historia: cajas de vestir de 10, 25, 50 y 100 unidades, cajas de exhibición de 15 y 25 puros, e incluso cajones de 100 habanos para los más devotos coleccionistas.

Notas de cata y perfil de sabor
Encender un Montecristo No.4 es iniciar un viaje sensorial predecible en su excelencia. Los primeros puffs entregan notas de cedro y cuero secos, con un fondo terroso característico de los tabacos de la Vuelta Abajo. A medida que avanza la fumada, el perfil se complejiza: aparecen matices de café tostado, nuez moscada y un dulzor sutil que recuerda a la miel de caña. La segunda tercera es donde el puro muestra su verdadera personalidad —aquí el Montecristo despliega esa "tierra" cubana inconfundible, con toques de chocolate amargo y especias blancas.
El último tercio incrementa la intensidad sin volverse agresivo. La fuerza media-fuerte se hace presente con notas de pimienta negra y un retrogusto leñoso que invita a fumar despacio. La combustión, cuando el puro está bien conservado, es uniforme y genera una ceniza compacta de color gris claro. El tiraje suele ser perfecto, una señal de la rigurosa selección de capas que se emplean en su confección.

Presentaciones disponibles
- Caja de vestir de 10 habanos
- Caja de vestir de 25 habanos (con o sin celofán)
- Caja de vestir de 50 habanos (en aluminio o tradicional)
- Caja de vestir de 100 habanos (con celofán o en latas de aluminio)
- Caja de exhibición de 15 habanos (5 paquetes de cartón con 3 unidades)
- Caja de exhibición de 25 habanos (5 paquetes de cartón con 5 unidades)
- Cajón de 100 habanos

¿Con qué maridar el Montecristo No.4?
El perfil equilibrado del No.4 lo hace particularmente versátil para maridajes. En territorio colombiano, pocos matrimonios resultan tan naturales como este habano con un tinto de origen del Huila o del Quindío, especialmente aquellos con cuerpo medio y notas de caramelo que dialogan con el dulzor natural del puro. El café es otro compañero inseparable: un origen del Huila preparado en método V60 o prensa francesa, con su acidez cítrica y cuerpo sedoso, realza los matices de chocolate y nuez del tabaco.
Para quienes prefieren destilados, el ron Dictador 20 años ofrece una combinación memorable —su dulzor de vainilla y caramelo, junto con el carácter seco del roble, encuentran en el No.4 un interlocutor ideal. Los amantes del whisky pueden optar por expresiones de malta escocesa de las Highlands, con su perfil terroso y ahumado. Y para cerrar con broche de oro, nada como acompañar los últimos centímetros del puro con chocolate santandereano de 70% cacao, cuyo amargor intenso y frutos secos potencian el final leñoso del habano.

¿Para quién es este puro?
El Montecristo No.4 es, ante todo, un habano democrático. Su fortaleza media-fuerte no intimida al principiante, pero tampoco decepciona al conocedor que busca una fumada de calidad sin comprometer horas de su tiempo. Es el puro perfecto para la pausa de la mañana, el momento después del almuerzo o ese espacio entre reuniones donde se necesita algo sustancioso pero no abrumador. Su duración de 30 a 45 minutos lo hace ideal para quienes valoran el ritual del habano pero no pueden dedicarle una tarde completa.
Para el coleccionista, el No.4 representa una apuesta segura: su disponibilidad constante permite adquirir cajas con años de añejamiento sin la ansiedad de las ediciones limitadas. Con dos o tres años de reposo en condiciones óptimas (18-20°C y 65-70% de humedad), el puro suaviza sus aristas y desarrolla una complejidad que sorprende dada su categoría de producción regular. Es, en definitiva, el habano que demuestra que la popularidad no siempre contradice la excelencia.
