¿Qué es el Humidor Montecristo B Compay Centennial?
El Humidor Montecristo B Compay Centennial es una edición limitada de 2007 que resucitó la vitola B de Montecristo, descontinuada desde hacía décadas, para honrar el centenario del nacimiento de Compay Segundo. Este puro de 135 mm de largo y ring gauge 42 llegó en humidores numerados de 50 unidades, con solo 150 ejemplares producidos en todo el mundo, convirtiéndose en una de las piezas más codiciadas por coleccionistas de habanos.

Historia del Montecristo B Compay Centennial
Cuando Habanos S.A. decidió rendir tributo a Francisco Repilado —mejor conocido como Compay Segundo—, no eligió una vitola cualquiera. Resucitó el Montecristo B, un formato clásico de la marca que había desaparecido del catálogo regular pero que permanecía en la memoria de los fumadores más tradicionales. La elección no fue casual: al igual que el músico del Buena Vista Social Club representaba la esencia del son cubano, esta vitola encarnaba el espíritu clásico de Montecristo.
Compay Segundo, nacido en 1907 en Santiago de Cuba, compuso "Chan Chan", quizás el tema más reconocido de la música cubana del siglo XX. Su imagen con el laúd y el sombrero panamá se convirtió en símbolo de la isla tanto como el habano mismo. Este humidor celebra esa simbiosis cultural: dos exportaciones cubanas que conquistaron el mundo desde la tradición.

La producción se limitó a 150 humidores numerados, cada uno conteniendo 50 puros. Esta escasez programada, combinada con el valor histórico del homenaje, explica por qué hoy estos humidores alcanzan precios de cinco cifras en subastas internacionales. No es simplemente un puro; es un artefacto cultural que conecta el patrimonio tabacalero con la música cubana.
Características técnicas de la vitola
| Especificación | Detalle |
|---|---|
| Nombre comercial | Montecristo B |
| Nombre de fábrica | Cosacos |
| Ring gauge | 42 |
| Longitud | 135 mm (5⅜") |
| Peso oficial | 8.84 gramos |
| Fortaleza | Media a media-alta |
| Capa | Corojo cubano (Vuelta Abajo) |
| Presentación | Humidor de 50 puros (150 unidades producidas) |

El formato Cosacos —nombre que recibe esta vitola en la nomenclatura de fábrica cubana— ofrece una proporción elegante: el diámetro de 42 ring gauge permite que el tabaco se desarrolle sin prisa, mientras los 135 mm garantizan una fumada de duración considerable, aproximadamente 45 a 60 minutos de experiencia concentrada.
Notas de cata y perfil de sabor
Encender un Montecristo B Compay Centennial después de más de quince años de añejamiento es presenciar cómo el tiempo transforma el carácter de un habano. La capa exhibe un colorado oscuro brillante, con venas finas que anuncian la procedencia de la Vuelta Abajo. El primer contacto con el paladar revela madera de cedro maduro, ese aroma que define la casa Montecristo desde sus orígenes.

A medida que avanza la fumada, se despliega una complejidad que solo los puros bien añejados logran: café tostado de tueste medio, cuero curtido, tierra húmeda de tabacalero y un fondo de chocolate amargo que emerge en el tercio final. La fortaleza, inicialmente contenida, construye progresivamente hasta alcanzar un punto medio-alto que nunca resulta agresivo.
La combustión es característicamente montecristiana: línea de ceniza firme, tirada regular, humo generoso con textura cremosa. El retrohalo —esa técnica de exhalar por la nariz— descubre especias dulces, nuez moscada y un leve toque de vainilla que completa el panorama sensorial. Es un puro que premia la paciencia: apresurarse sería desperdiciar su evolución.

¿Con qué maridar el Montecristo B Compay Centennial?
Dado su carácter de edición conmemorativa, este puro merece acompañantes que honren su procedencia sin competir por atención. En Colombia contamos con opciones que dialogan elegantemente con su perfil:
- Café del Huila: Un grano de cuerpo medio, tostado oscuro pero sin quemar, resalta las notas de cacao y caramelo del tercio final. La acidez balanceada del Huila limpia el paladar entre caladas.
- Ron Dictador 20 años: La dulzura de la madera de roble colombiano y las notas de pasas y vainilla del Dictador complementan el carácter terroso del habano sin sobrepasarlo.
- Chocolate santandereano 70% cacao: La amargura controlada y el sabor frutal subyacente del cacao de Santander crean un maridaje terroso que evoca los paisajes de ambas naciones.

Si prefiere opciones clásicas cubanas, un Café Cubano corto o un Ron Santiago 11 años mantienen la coherencia geográfica del homenaje. Evite destilados ahumados o cervezas: su carácter invasivo eclipsaría la sutileza de este puro.
¿Para quién es este puro?
El Montecristo B Compay Centennial no es un habano para el fumador ocasional ni para quien busca una experiencia rutinaria. Está pensado para el coleccionista que entiende que poseerlo implica custodia cultural, para el entusiasta que ha desarrollado paladar suficiente para apreciar la evolución de un puro añejado, y para quien valora la narrativa detrás del objeto: la música, la historia, el encuentro de dos tradiciones cubanas.

Su formato corona gorda —término que describe el ring gauge 42— resulta accesible para quienes encuentran intimidantes los diademas o robustos, pero exige técnica de corte y encendido. No es un puro para fumar caminando ni en medio de distracciones: reclama silla cómoda, tiempo disponible y silencio suficiente para escuchar, literal o metafóricamente, la música que inspiró su existencia.
En el mercado secundario, estos puros alcanzan valores que los sitúan fuera del alcance de la mayoría. Si tiene la fortuna de encontrar uno, ya sea en subasta o en la humidoteca de un amigo generoso, recuerde que está participando de un ritual que conecta el tabaco de 2007 con el legado de un músico nacido en 1907. Esa es, quizás, la verdadera definición de edición limitada: no escasez artificial, sino puente temporal hacia algo que ya no volverá.