¿Qué es el Montecristo Double Edmundo Travel Humidor?
El Montecristo Double Edmundo Travel Humidor es una edición especial lanzada en 2018 exclusivamente para el mercado duty free y travel retail, que contiene diez puros Double Edmundo en un humidor portátil de color café. Con una vitola Dobles de 50 ring gauge y 155 mm de longitud, esta presentación limitada a 10,000 unidades mundiales combina la tradición de la marca más famosa de Cuba con la practicidad que exige el viajero contemporáneo.

Historia y presentación de esta edición viajera
Montecristo ha sabido leer las necesidades del fumador moderno desde que la marca nació en 1935 en el Habano S.A. La creación del Travel Humidor en 2018 respondió a una demanda creciente: los aficionados querían llevar sus puros favoritos sin depender de humidores tradicionos que exigen control constante de humedad. La solución fue elegante y funcional: un estuche portátil que mantiene las condiciones óptimas mientras cruza fronteras.
La elección del Double Edmundo no fue casual. Esta vitola, introducida en la línea Edmundo en 2004, se había convertido en la preferida de quienes buscan una fumada generosa sin llegar a los formatos más imponentes. El nombre rinde homenaje al Conde de Montecristo, esa figura literaria que acompaña la lectura de tantos fumadores, y el "Double" alude precisamente a su mayor longitud respecto al Edmundo original.


El humidor viajero presenta un acabado en tono habano con el logo de Montecristo en relieve, diseñado para resistir el trajín de aeropuertos y hoteles. Cada unidad contiene diez puros con la banda D clásica, esa flecha que apunta al cielo como promesa de calidad. La producción limitada a 10,000 humidores mundiales lo convierte en pieza de colección, aunque su verdadero propósito es ser usado, llevado de Bogotá a Cartagena, de Medellín a Miami.
Especificaciones técnicas de la vitola
| Característica | Detalle |
|---|---|
| Nombre de fábrica | Dobles |
| Ring gauge | 50 |
| Longitud | 155 mm (6⅛") |
| Peso oficial | 14.58 g |
| Fortaleza | Media-Alta |
| Construcción | Totalmente a mano |
| Capa | Corojo cubano |

Notas de cata y perfil de sabor
Encender un Double Edmundo es iniciar un viaje de aproximadamente 90 minutos que evoluciona con deliberada elegancia. El primer tercio despide notas de cedro fresco y nuez tostada, ese carácter terroso que distingue a los Montecristo de la Vuelta Abajo. La capa, aceitosa y de color colorado oscuro, promete madurez antes incluso del primer jalón.
En el segundo tercio aparece el café espresso, no el amargo sino el que tiene cuerpo y dulzor residual. Hay también cuero curtido, esa sensación de sillón antiguo en biblioteca, y un fondo de chocolate amargo que anticipa lo que vendrá. La combustión es impecable, ceniza blanca que sostiene pulgada tras pulgada, demostrando el escrúpulo de los torcedores de El Laguito.

El último tercio intensifica sin agredir. El chocolate se vuelve más presente, acompañado de especias dulces —canela, clavo— y un retorno del cedro ahora más resinado. La fortaleza media-alta se manifiesta en el cuerpo, no en picor de garganta, permitiendo terminar la fumada con la misma atención con que se comenzó. Es un puro que premite la conversación, que no exige silencio absoluto pero se agradece cuando se le presta atención.
¿Con qué maridar el Double Edmundo?
La pregunta del maridaje tiene respuestas colombianas que honran al puro sin competir contra él. Por la mañana, un tinto del Huila, de cuerpo medio y acidez cítrica, dialoga bien con el primer tercio. El café de origen de Pitalito, con sus notas de frutos rojos, preparado en prensa francesa, es compañero ideal para la lectura dominical.

Para la tarde, el ron Dictador 20 años ofrece suficiente complejidad: vainilla, caramelo y ese toque de roble que prolonga el chocolate del puro. Servido en copa balón, sin hielo que mate el aroma, permite que ambos productos respiren. Si prefiere algo más seco, un ron de la Casa de la Cultura de Cartagena, de los que guardan bodegas privadas, también funciona.
La sobremesa pide chocolate santandereano, el de 70% cacao de fincas como Luker o CasaLuker, en tableta que se deja derretir en paladar antes de nuevo jalón. La intensidad del cacao cruza bien con el último tercio del puro, creando un cierre que justifica toda la espera.

¿Para quién es este puro?
El Double Edmundo del Travel Humidor está pensado para el fumador que viaja con propósito. No es el puro de todos los días —aunque podría serlo— sino el que se guarda para el hotel con vista, para la terraza después de la reunión cerrada, para el momento en que el itinerario permite una pausa consciente. Su formato de 50 ring gauge exige tiempo, unos 75 a 90 minutos que no siempre se tienen en la rutina.
Es ideal para quien ya conoce la línea Edmundo y busca más longitud sin aumentar el diámetro. También para el coleccionista: los 10,000 humidores producidos en 2018 ya escasean, y encontrar uno en buen estado es pequeña victoria. Pero sobre todo, es para quien valora la portabilidad sin sacrificio: diez puros de primer nivel, protegidos, listos para cualquier destino.

El novato en puros cubanos puede acercarse a este formato, aunque quizás debería probar primero un Edmundo regular para calibrar. El Double Edmundo perdona menos errores de combustión —su mayor longitud expone desequilibrios— pero premia la paciencia con una experiencia que define por qué Montecristo sigue siendo referencia obligada después de casi noventa años.
