¿Qué es el La Escepción Excepcionales?
El La Escepción Excepcionales es una vitola de 123 mm de longitud y ring gauge 40 que nació en 1960 como parte de la histórica marca cubana La Escepción, fundada en el siglo XIX. Este puro de fabricación mecánica, con un peso oficial de 6.90 gramos, permaneció en producción durante dos décadas hasta su discontinuación en los años ochenta, convirtiéndose hoy en una pieza de colección para los aficionados que buscan sabores de una época dorada del tabaco habano.

Historia del La Escepción Excepcionales
La Escepción se consolidó como una de las marcas más respetadas de Cuba desde sus inicios en el siglo XIX, y los Excepcionales llegaron al mercado justo cuando el mundo del puro estaba en plena transformación. Durante los sesenta y setenta, esta vitola representó una opción accesible dentro del portafolio de la marca, dirigida a fumadores que preferían formatos más delgados y sesiones de menor duración.
La fabricación mecánica de los Excepcionales respondía a las necesidades de producción de la época, cuando ciertos segmentos del mercado demandaban consistencia y precios más moderados sin renunciar completamente al carácter cubano. Su producción en la fábrica Standard Mano garantizaba estándares de calidad que, aunque distintos de los puros hechos a mano totalmente, mantenían la esencia del tabaco de la Vuelta Abajo.
Especificaciones técnicas
| Atributo | Detalle |
|---|---|
| Nombre de fábrica | Standard Mano |
| Ring gauge | 40 |
| Longitud | 123 mm (4⅞″) |
| Peso oficial | 6.90 g |
| Construcción | Mecánica |
| Fortaleza | Media |
Notas de cata y perfil de sabor
A pesar de su construcción mecánica, el Excepcionales desarrollaba un perfil aromático sorprendentemente complejo para su categoría. La capa clara, típica de los habanos de aquella década, entregaba desde el primer tercio notas de cedro maduro y pan tostado, con una dulzura sutil que recordaba a la vainilla de ron.
En el segundo tercio emergían matices de cuero curtido y cacao en polvo, esa transición característica de los puros cubanos de mediana fortaleza que nunca llegan a agredir el paladar. El final, más seco, dejaba recuerdos de pimienta blanca y café molido recién tostado, con una retroalimentación nasal donde el aroma de heno seco predominaba sobre cualquier amargura.
La textura del humo, aunque menos cremosa que la de un torcedor artesanal, mantenía una densidad aceptable que permitía apreciar la evolución del blend. El tiraje, típico de los mecanizados de la época, requería atención para evitar calentamientos que arruinaran la experiencia.
¿Con qué maridar el La Escepción Excepcionales?
Para quienes tienen la fortuna de encontrar un Excepcionales en condiciones óptimas de conservación, el maridaje ideal debe respetar su carácter delicado y su origen histórico. Un café del Huila, de cuerpo medio y acidez cítrica equilibrada, realza las notas de cacao sin competir con el cedro del puro. La preparación en prensa francesa o chemex preserva los aceites que dialogan mejor con el humo.
En destilados, el ron Dictador 20 años ofrece esa vainilla y caramelo que encuentran eco en el segundo tercio del puro, mientras que su final especiado no opaca las notas de pimienta blanca del habano. Para los que prefieren algo más terroso, un chocolate santandereano entre 65% y 70% de cacao, con sus notas de frutos secos y tabaco, construye un puente perfecto entre el paladar y la memoria histórica de este puro.
¿Para quién es este puro?
El La Escepción Excepcionales está destinado al coleccionista experimentado, aquel que entiende que fumar este puro hoy es una experiencia arqueológica tanto como sensorial. No es para el aficionado que busca potencia o complejidad contemporánea, sino para quien valora la elegancia de los formatos delgados y la posibilidad de conectar con una tradición cubana que ya no existe.
Resulta ideal para mañanas tranquilas, con una duración de fumada de aproximadamente 30 a 40 minutos, y para quienes disfrutan conversando sobre la historia del tabaco mientras saborean literalmente ese pasado. Su fortaleza media lo hace accesible incluso para quienes se inician en los habanos antiguos, siempre que se respete su condición de pieza de museo: fumarlo es consumir historia, no repetirla.