¿Qué es el La Escepción Cazadores Miramar?
El La Escepción Cazadores Miramar es un puro cubano de vitola Cazadores con ring gauge 43 y 162 mm de longitud, producido artesanalmente desde antes de 1960 hasta su discontinuación en 1988. Representa una época dorada de la marca La Escepción, cuando esta fábrica mantenía su prestigio entre las más respetadas de La Habana. Su nombre evoca el barrio mirandino de La Habana, una zona de refinamiento que anticipaba el carácter elegante de esta fumada.

Historia del Cazadores Miramar
La Escepción nació en el siglo XIX como una de las marcas más selectas del tabaco cubano, y el Cazadores Miramar consolidó esa reputación durante casi tres décadas de producción ininterrumpida. A diferencia de las ediciones limitadas modernas, este puro fue un regular production, lo que significa que cualquier aficionado con el presupuesto adecuado podía encontrarlo en las humidoras de La Habana, Madrid o Bogotá.
Su producción cesó alrededor de 1988, convirtiéndolo hoy en una pieza de colección para los habanosistas que buscan reconstruir el panorama del cigarro cubano de mediados del siglo XX. Las cajas de 25 unidades con la banda estándar de La Escepción —diseño sobrio, letras doradas sobre fondo oscuro— son testimonio de una estética que priorizaba la discreción sobre el ostentación.
Especificaciones técnicas
| Atributo | Especificación |
|---|---|
| Nombre de fábrica | Cazadores |
| Ring gauge | 43 |
| Longitud | 162 mm (6⅜″) |
| Peso oficial | 11.27 g |
| Elaboración | Totalmente a mano |
| Presentación | Cajas de 25 puros |
| Período de producción | Pre-1960 a ~1988 |
Notas de cata y perfil de sabor
El Cazadores Miramar se distingue por un perfil medio a medio-alto que evoluciona con notable complejidad durante sus aproximadamente 90 minutos de duración. La primera tercera entrega notas de cedro maduro y pimienta blanca, esa combinación especiada que anuncia un tabaco bien envejecido en pilones de Cuba.
En el segundo tercio emerge el café tostado y un fondo de cuero curtido, texturas que recuerdan a las bibliotecas de madera tropical. El final sorprende con matices de chocolate amargo y nuez moscada, sin la aspereza que a veces acompaña a los puros de mayor fortaleza. La construcción artesanal garantiza una combustión uniforme y una ceniza compacta, gris con refleos blancos, que habla de una fermentación meticulosa.
La vitola Cazadores —delgada pero larga— permite que el humo se enfríe antes de llegar al paladar, suavizando los aceites del tabaco y revelando matices que en formatos más cortos pasarían desapercibidos.
¿Con qué maridar el Cazadores Miramar?
Para una experiencia que honre tanto el origen cubano como el paladar colombiano, propongo tres maridajes que dialogan con el perfil del Cazadores Miramar:
- Café del Huila, origen Pitalito: Su acidez cítrica y cuerpo medio equilibran el carácter terroso del puro. Preparado en prensa francesa, resalta las notas de cacao del segundo tercio.
- Ron Dictador 20 años: El dulzor de la miel de caña y el roble americano encuentran eco en las notas de vainilla del tabaco envejecido. Servido en copa balón, sin hielo.
- Chocolate santandereano 70% cacao: La amargura controlada y el sabor a frutos secos del chocolate de San Vicente de Chucurí potencian el final especiado del puro sin competir por atención.
Evita los destilados ahumados —whisky de Islay, mezcal— que podrían opacar la sutileza del Cazadores Miramar. Este puro pide acompañantes que conversen, no que griten.
¿Para quién es este puro?
El Cazadores Miramar es ideal para el fumador experimentado que valora la historia sobre la novedad. Si disfrutas vitolas clásicas como el Partagás Lusitanias o el Hoyo de Monterrey Double Coronas, pero buscas algo más contenido en fortaleza, este La Escepción ofrece la misma elegancia estructural en un formato más accesible.
También es una elección sensata para quienes coleccionan puros discontinuados con fines de inversión o, mejor aún, de disfrute ocasional en fechas significativas. Encender un Cazadores Miramar hoy es participar de una tradición que se extinguió hace más de tres décadas, un acto de memoria hecho humo.
Si eres de los que prefieren los puros modernos de gran ring gauge y perfiles cargados de nicotina, este te parecerá demasiado refinado, incluso tímido. Pero para quienes entienden que en el cigarro cubano la verdadera audacia reside en el equilibrio, el Cazadores Miramar sigue siendo, aunque solo en memorias y colecciones privadas, una referencia insustituible.