¿Qué es el Punch Néctares No.5?
El Punch Néctares No.5 es un puro cubano de vitola Ninfas (33 ring gauge por 178 mm de largo) que pertenece a la exclusiva colección J. J. Fox Exclusives, lanzado originalmente antes de 1960 y discontinuado durante la década de 1980. Esta fumada de 7 pulgadas representa una época dorada de la tabacalera cubana, cuando los puros se elaboraban con paciencia artesanal y se comercializaban sin la ostentación de bandas decorativas, privilegiando la sustancia sobre la apariencia.
Historia del Punch Néctares No.5
La historia de este puro se entrelaza con la de una de las tabaquerías más prestigiosas del mundo. J. J. Fox, establecida en Londres desde 1787, ha sido sinónimo de excelencia tabacalera durante más de dos siglos. Cuando la casa decidió crear su línea de exclusivos, buscó en las bóvedas habaneras vitolas que habían marcado época pero que habían desaparecido del catálogo regular.
El Néctares No.5 resucitó bajo este paraguas de exclusividad, manteniendo la fábrica de nombre Ninfas que lo caracterizaba. Durante su producción activa, que se extendió desde los años cincuenta hasta su cese en los ochenta, este puro se fabricó completamente a mano con tabacos seleccionados de las mejores vegas de Vuelta Abajo. La presentación en cajas de tapa deslizante con 25 unidades evocaba la elegancia discreta de una era donde el ritual de fumar se vivía con solemnidad.

Especificaciones técnicas
| Especificación | Detalle |
|---|---|
| Nombre de fábrica | Ninfas |
| Ring gauge | 33 |
| Longitud | 178 mm (7 pulgadas) |
| Peso oficial | 7.07 gramos |
| Elaboración | Totalmente a mano |
| Presentación | Caja de 25 unidades, tapa deslizante |
| Banda | Sin banda decorativa |

Notas de cata y perfil de sabor
Encender un Néctares No.5 es iniciar un viaje de aproximadamente noventa minutos que premia la calma. La primera impresión en frío revela notas de heno seco y corteza de naranja confitada, anticipando la complejidad que desarrollará. El arranque es suave, casi tímido, con matices de cedro blanco y un punto de vainilla que se asienta en el paladar sin agresividad.
A medida que avanza el primer tercio, el puro gana cuerpo sin perder su naturaleza elegante. Aparecen recuerdos de café molido recién tostado y cuero curtido al sol, esa textura áspera que contrasta con la suavidad de la capa. El segundo tercio es donde el Ninfas revela su verdadera personalidad: nuez moscada, chocolate amargo y un fondo terroso que evoca los caminos de tierra roja de Pinar del Río. El último tramo intensifica sin amargar, dejando registros de madera de sándalo y una persistencia dulce que invita a retomar la fumada con lentitud.

La construcción, típica de la época, prioriza la combustión pareja sobre la densidad de humo. El tiro es generoso, el anillo de ceniza blanquecina se mantiene firme, y la temperatura se mantiene contenida gracias al delgado ring gauge que obliga a poner atención.

¿Con qué maridar el Punch Néctares No.5?
La delicadeza de este puro exige acompañantes que no dominen el paladar. Para los amantes del café, un tinto del Huila, específicamente de la zona de Pitalito con notas de caramelo y frutos rojos, establece un diálogo perfecto donde el chocolate del tabaco encuentra eco en la taza. La acidez media del grano colombiano limpia el paladar entre caladas sin interferir con la evolución del puro.
En destilados, el ron Dictador 20 años ofrece la complejidad suficiente para acompañar sin eclipsar. Sus notas de vainilla, cáscara de naranja y madera tostada resuenan con el perfil del Néctares No.5, creando una sinergia donde cada sorbo prepara el siguiente puff. Para quienes prefieren el cacao, un chocolate santandereano de 70% cacao, preferiblemente de la Hacienda El Roble, despliega amargor y dulzor en proporciones que dialogan con la nuez moscada del puro.

En las tardes lluviosas de Bogotá o Medellín, donde la humedad favorece la combustión lenta, una infusión de panela con canela y clavo de olor prepara el ambiente sensorial ideal. El calor dulce de la bebida abre las papilas gustativas y anticipa los matices especiados del tabaco.
¿Para quién es este puro?
El Néctares No.5 no es un puro para el aficionado impaciente. Su formato largo y delgado exige dedicación, una hora y media de atención sostenida que pocos están dispuestos a conceder en tiempos acelerados. Es, ante todo, una pieza de coleccionista que habla a quienes valoran la historia tangible: el fumador que aprecia que entre sus dedos sostiene una recreación de lo que se fumaba en los salones de Londres cuando Churchill aún caminaba por Whitehall.
Resulta ideal para el conocedor que ya ha recorrido las vitolas más comunes de Habanos y busca experiencias fuera del catálogo estándar. Su fortaleza media-baja lo hace accesible al iniciado serio, aunque la duración recomienda reservarlo para quienes han desarrollado resistencia a la nicotina. La ausencia de banda, lejos de ser una carencia, se convierte en declaración de principios: aquí lo que importa es lo que hay dentro, no la etiqueta que lo anuncia.
En el mercado actual, encontrar un Néctares No.5 en condiciones óptimas requiere paciencia y recursos. Las subastas especializadas y las humidores de coleccionistas consolidados son su hábitat natural. Quien logre acceder a una caja bien conservada —con el barniz de la tapa intacto y el aroma de tabaco maduro que se filtra al abrir— posee no solo puros, sino fragmentos de una tradición que la Revolución y el tiempo no lograron extinguir del todo.