¿Qué es el Punch Néctares No.2?
El Punch Néctares No.2 es una vitola Coronas Gordas de 143 mm de longitud y ring gauge 46, producida artesanalmente en Cuba para la exclusiva línea J. J. Fox desde antes de 1960 hasta su descontinuación en los años ochenta. Este puro sin banda representa la elegancia discreta de la tradición tabaquera cubana del siglo XX, cuando los distribuidores europeos encargaban ediciones especiales para sus clientes más exigentes. Su rareza actual lo convierte en pieza de colección codiciada por los aficionados que buscan experiencias auténticas del habano clásico.

Historia del Punch Néctares No.2
La historia de este puro se entrelaza con la de J. J. Fox, una de las tabaquerías más prestigiosas de Londres con raíces que se remontan al siglo XIX. En esa época, los grandes comerciantes europeos negociaban directamente con La Habana para obtener vitolas exclusivas que no llegaban al mercado general. El Néctares No.2 nació de esa tradición de privilegio, fabricado totalmente a mano sin las bandas que hoy identifican a los habanos, lo que le otorgaba una apariencia austera y refinada.
Su producción abarcó décadas cruciales para la industria tabacalera cubana: desde los años dorados previos a la revolución, pasando por la nacionalización de las fábricas, hasta su cese definitivo durante la década de 1980. Este recorrido histórico lo convierte en testigo silencioso de transformaciones que reconfiguraron el mundo del puro. Los ejemplares conservados en humidores privados o subastas especializadas son verdaderos relicarios del oficio torcedor de aquella época.

Especificaciones técnicas
| Atributo | Detalle |
|---|---|
| Nombre de fábrica | Coronas Gordas |
| Longitud | 143 mm (5⅝″) |
| Ring gauge | 46 |
| Peso oficial | 11.41 g |
| Elaboración | Totalmente a mano |
| Banda | Sin banda |
| Estado | Descontinuado (años 1980) |

Notas de cata y perfil de sabor
La experiencia de fumar un Punch Néctares No.2 bien conservado es un viaje sensorial al pasado. La capa, oscura y ligeramente aceitosa por el envejecimiento, desprende en frío aromas de cedro maduro, cuero curtido y un fondo terroso que anticipa la complejidad del trazo. El encendido revela un primer tercio de carácter mediano, con notas de café tostado y nuez moscada que se despliegan sin prisa.
En el segundo tercio, el puro gana cuerpo y aparecen matices de chocolate amargo y especias dulces, típicos del blend de Punch pero con una suavidad que solo el tiempo otorga. El último tramo evoluciona hacia registros más profundos: madera de cedro quemada, regaliz y un retrogusto mineral que limpia el paladar. La construcción artesanal garantiza una combustión uniforme y una ceniza compacta de color gris claro, evidencia de la selección de tabacos empleada.

¿Con qué maridar el Punch Néctares No.2?
Dado su carácter histórico y su perfil evolutivo, este puro merece acompañantes que respeten su elegancia sin competir por atención. Un café del Huila, especialmente de grano arábica con tueste medio, complementa las notas de cacao y caramelo del segundo tercio. La acidez cítrica sutil de este origen colombiano contrasta agradablemente con la tirosidad del habano maduro.
Para quienes prefieren destilados, un ron Dictador de añejo prolongado —el 20 años o el XO Insolent— establece un diálogo armónico entre la vainilla y el caramelo del licor con las especias del puro. La opción más indulgente es un chocolate santandereano de 70% cacao, cuyo amargor estructurado realza la dulzura natural del tabaco envejecido. Evite bebidas gaseosas o sabores agresivos que perturben la contemplación de esta pieza de colección.

¿Para quién es este puro?
El Punch Néctares No.2 no es para el fumador casual ni para quien busca novedades en el mercado actual. Este puro está reservado para el coleccionista serio, aquel que entiende que poseerlo implica custodiar un fragmento de historia tabaquera. Su escasez extrema —ejemplares intactos en cajas originales alcanzan precios significativos en subastas— lo sitúa fuera del alcance del consumo cotidiano.
El aficionado ideal combina curiosidad histórica con paciencia: sabe que abrir una caja de estos requiere ocasión memorable, compañía selecta y tiempo suficiente para dejar que el puro revele sus secretos. También es para quien valora la estética sin banda, ese minimalismo que hoy parece revolucionario pero que entonces era simplemente la norma. Si tiene la fortuna de encontrar uno, no lo fume solo: comparta la experiencia con alguien que comprenda que está ante un habano que ya no se fabrica y nunca volverá.
