¿Qué es el La Corona Policromia Purple y su historia?
El La Corona Policromia Purple es un puro cubano exclusivo creado en 1960 para la tienda J. J. Fox, con 163 mm de longitud y cepo 44. Esta vitola discontinuada representa un capítulo fascinante en la historia del tabaco habano, ofreciendo una experiencia única de sabor y construcción manual para coleccionistas exigentes que buscan rarezas de la era mid-century.

Lanzado en 1960, este puro nació como una colaboración especial entre la fábrica La Corona y el prestigioso comerciante londinense J. J. Fox. Durante sus dos décadas de producción, la banda sufrió una evolución notable, pasando de una doble vitola a una única marca Poli-cromia Purple en los años 70. Su discontinuación en los años 80 lo convirtió en una pieza de museo, reflejando los cambios políticos y comerciales que transformaron la industria del tabaco cubano en ese periodo.

Hoy, encontrar una caja original es un lujo para pocos iniciados que valoran la procedencia y el legado de estas marcas exclusivas. La transición de branding refleja una broader shift en la industria, donde la identidad visual ganó peso frente a la casa matriz original.
Ficha técnica y vitola del Policromia Purple
Para los coleccionistas, los datos dimensionales son aproximados pero esenciales para identificar la autenticidad de la pieza. La construcción es totalmente manual, empacada originalmente en cajas de vestido para 25 unidades, lo que garantiza una conservación óptima del tabaco durante décadas.

| Característica | Detalle |
|---|---|
| Nombre | La Corona Policromia Purple |
| Longitud | 163 mm (6⅜″) |
| Cepo (Ring Gauge) | 44 |
| Fecha de Lanzamiento | 1960 |
| Discontinuado | 1980s |
| Empaque | Dress box de 25 puros |
El peso estimado de 9.86 gramos por unidad habla de una mezcla de tabaco densa y bien fermentada. Aunque la fábrica específica permanece como unknown en los registros públicos, la calidad constructiva es indiscutible para los expertos.
Notas de cata y perfil de sabor
Al encenderlo, se liberan aromas intensos de cedro español y cuero viejo, típicos de los habanos de esa época. En el paladar, predominan notas de café tostado y un toque sutil de chocolate amargo que persiste hasta el final de la fumada.

La combustión es lenta y equilibrada, permitiendo una fumada relajada donde la textura del humo se siente cremosa y densa en la boca. No es un puro fuerte, pero su complejidad requiere atención plena para apreciar los matices que cambian en cada tercio.

Es fundamental no apresurar la fumada, ya que la temperatura elevada puede amargar las notas dulces naturales del ligero y el seco. La ceniza se mantiene compacta, señal de un buen enrollado y calidad en las hojas de capote.
¿Con qué maridar el La Corona Policromia Purple?
Para realzar sus notas terrosas, un café del Huila con acidez media es la compañía perfecta durante la mañana. Si prefieres algo más fuerte, un ron Dictador de 12 años complementa la dulzura del tabaco sin opacarla, creando un puente de sabores tropicales.

De postre, un chocolate santandereano con alto porcentaje de cacao resalta los matices dulces del puro, creando un maridaje auténticamente colombiano. Evita bebidas muy dulces que puedan competir con el perfil natural del tabaco y saturar el paladar.

La clave está en equilibrar la intensidad: ni el bebida ni el puro deben ganar la batalla, sino armonizar en cada sorbo y calada. Un agua mineral con gas también ayuda a limpiar el paladar entre los tercios de la fumada.
¿Para quién es este puro?
Este tabaco es ideal para coleccionistas serios que valoran la historia detrás de cada marca discontinuada. También recomienda para fumadores intermedios que buscan complejidad sin excesiva fortaleza en el cuerpo, disfrutando de un ritmo pausado.
Si eres un enamorado de las rarezas de La Corona, esta vitola es un referente obligatorio en tu humidor personal. Su exclusividad lo hace más un objeto de admiración que un consumo diario, reservado para ocasiones especiales.
En resumen, el Policromia Purple es un testimonio vivo de la colaboración entre Havana y Londres, capturado en una vitola que ya no se produce. Conseguir uno es tener un fragmento de historia del tabaco en las manos.