¿Qué es el Hoyo de Monterrey Royal Hunt No.3?
El Hoyo de Monterrey Royal Hunt No.3 es un puro cubano de vitola corona con 120 mm de longitud y ring gauge 40, fabricado exclusivamente para la casa londinense J. J. Fox desde antes de 1960 hasta su descontinuación en los años ochenta. Se trata de una pieza de colección que representa la tradición de los "exclusivos" de tabacaleras británicas: puros sin banda, presentados en cajas deslizantes de 50 unidades, reservados para una clientela selecta que valoraba el discreto lujo por encima del ostentoso.
Historia del Hoyo de Monterrey Royal Hunt No.3
La relación entre Habanos S.A. (y sus predecesoras) con los comerciantes de tabaco londinenses constituye uno de los capítulos más fascinantes de la industria. J. J. Fox, establecida en St. James's Street desde 1787, desarrolló a lo largo del siglo XX una línea de exclusivos que incluía este Royal Hunt No.3 bajo la marca Hoyo de Monterrey, una de las más antiguas de Cuba, fundada en 1865 por José Gener.
Lo particular de este puro es que nació en la Cuba pre-revolucionaria y sobrevivió a la nacionalización de 1960, manteniendo su producción durante dos décadas más bajo la administración estatal. Su desaparición en los años ochenta coincide con la racionalización de catálogos que caracterizó aquella época, cuando muchas vitolas menores fueron sacrificadas en aras de la estandarización. Hoy, encontrar un Royal Hunt No.3 en condiciones óptimas equivale a hallar una moneda rara: el tiempo ha hecho de él un objeto de deseo para coleccionistas y fumadores de archivos que buscan reconstruir el perfil sensorial de una época.

Características técnicas
| Especificación | Detalle |
|---|---|
| Vitola | Corona |
| Longitud | 120 mm (4¾ pulgadas) |
| Ring gauge | 40 |
| Fortaleza | Media |
| Presentación | Caja deslizante de 50 puros sin banda |
| Estado | Descontinuado (años 1980) |

Notas de cata y perfil de sabor
Fumar un Royal Hunt No.3 contemporáneo —es decir, uno conservado desde su producción— implica una experiencia que trasciende lo meramente gustativo. La capa habana, oscurecida por décadas de maduración, desprende al encenderse una primera impresión de cedro envejecido y cuero de biblioteca. El tiraje, típicamente cubano de aquella época, ofrece resistencia justa, exigiendo una succión pausada que premia con humo denso y cremoso.
En el primer tercio, el paladar reconoce notas de café tostado y nuez moscada, con una dulzura sutil que recuerda a la miel de caña sin llegar a empalagar. El segundo tercio desarrolla un carácter terroso más pronunciado: tierra húmeda de vega tabacalera, hojas secas, un fondo de cacao amargo que evoluciona hacia el chocolate negro. El final, siempre en puros bien conservados, mantiene la elegancia sin volverse áspero: regresa el cedro, ahora acompañado de una especie de clavo de olor lejano y una persistencia que invita a dejar el puro morir en el cenicero con la misma calma con que se encendió.

¿Con qué maridar el Hoyo de Monterrey Royal Hunt No.3?
La pregunta tiene algo de hipotética, dado el carácter de reliquia de este puro, pero resulta útil para quienes buscan aproximar su perfil con vitolas contemporáneas o para los afortunados que aún conservan unidades en sus humidores. La media fortaleza y el carácter terroso-dulce del Royal Hunt No.3 dialogan especialmente bien con destilados que no dominen la conversación.
En Colombia, propongo tres maridajes que respetan la sutileza del puro:
- Café del Huila, origen Pitalito, proceso lavado: su acidez cítrica moderada y cuerpo medio limpio complementan el carácter terroso del tabaco sin competir por atención en el paladar. Servido en taza ancha, acompaña la fumada matutina.
- Ron Dictador 20 años: el dulzor de la madera tostada y las especias de este ron cartagenero encuentran eco en las notas de cacao y cedro del puro. La textura untuosa del destilado prolonga la sensación de cremosidad del humo.
- Chocolate santandereano 70% cacao: la amargura controlada y los matices de frutos secos del cacao de la región amplifican las notas de chocolate amargo del segundo tercio, creando una resonancia que dura más allá de la última bocanada.

¿Para quién es este puro?
El Royal Hunt No.3 no es un puro para el fumador casual ni para quien busca protagonismo en una tertulia. Es, ante todo, un objeto de contemplación para el coleccionista que entiende que fumar tabaco cubano implica también fumar historia, política, geografía. El aficionado que aprecie este puro será probablemente alguien con paciencia para los procesos lentos: para el envejecimiento, para la restauración de cajas, para la investigación de procedencias.
También resulta instructivo para quien desee comprender la evolución del perfil Hoyo de Monterrey: comparar un Royal Hunt No.3 de los sesenta o setenta con un Epicure No. 2 contemporáneo revela cómo la marca ha mantenido su identidad de elegancia media mientras adaptaba su expresión a los tiempos. Finalmente, es un puro para el fumador colombiano que valora el encuentro entre tradiciones: la cubana del tabaco, la británica del comercio exclusivo, y la propia de una cultura del gusto que sabe esperar.