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Hoyo de Monterrey Short Ones: historia de un clásico cubano descontinuado

3 min de lectura · 495 palabras

¿Qué es el Hoyo de Monterrey Short Ones?

El Hoyo de Monterrey Short Ones fue una vitola de producción regular lanzada antes de 1960 y descontinuada durante la década de 1970. Con 110 mm de longitud y cepo 42, este puro compacto representó la elegancia del período dorado del tabaco cubano, ofreciendo una fumada mediana de cuerpo ligero a medio que encapsulaba el carácter floral y terroso de la marca. Su breve existencia comercial lo convierte hoy en una pieza de coleccionista codiciada por los aficionados más exigentes.

Hoyo de Monterrey Short Ones

Historia del Short Ones: el esplendor breve de una época dorada

El Short Ones nació en un momento crucial para la industria tabacalera cubana. Cuando salió al mercado, Cuba vivía los últimos años de la República antes de los cambios revolucionarios que reestructurarían por completo el sector. La marca Hoyo de Monterrey, fundada en 1865 por José Gener y Batet en la vega de San Juan y Martínez, ya gozaba de prestigio internacional, y este formato respondía a la demanda de fumadas más cortas pero igualmente refinadas.

Su discontinuación en los años 70 coincide con un período de consolidación industrial bajo Cubatabaco, cuando numerosas vitolas desaparecieron del catálogo oficial. A diferencia de otras eliminaciones documentadas, el Short Ones se desvaneció sin mayor explicación pública, sumándose a la lista de "puros fantasmas" que solo sobreviven en humidores privados y subastas especializadas. Para el coleccionista colombiano, encontrar un Short Ones original en buen estado constituye un verdadero hallazgo arqueológico del habano.

Especificaciones técnicas de la vitola

Especificación Dato
Nombre de fábrica Minutos
Longitud 110 mm (4⅜ pulgadas)
Cepo (ring gauge) 42
Peso oficial 7.46 gramos
Elaboración Totalmente a mano
Fortaleza Media
Producción Regular (descontinuada en los 70)

Notas de cata y perfil de sabor

A pesar de sus dimensiones contenidas, el Short Ones desarrollaba una complejidad sorprendente que justificaba su lugar en la línea de Hoyo de Monterrey. La capa, probablemente de procedencia Vuelta Abajo con su característico color Colorado claro, entregaba desde el encendido notas de cedro fresco y heno seco, esa vegetalidad casino que define los mejores habanos de la marca.

En el segundo tercio, el puro revelaba su verdadero carácter: café tostado de tueste medio, cuero curtido y un fondo de tierra húmeda que evocaba los propios campos de Pinar del Río. La textura en boca era sedosa, con humo denso pero nunca agresivo, gracias a la cuidadosa selección de capote y tripa. El último tramo intensificaba ligeramente el amargor del cacao, siempre equilibrado por una dulzura residual de miel de caña que prolongaba el final sin aspereza.

La duración estimada de una fumada tranquila oscilaba entre los 25 y 35 minutos, lo que lo convertía en compañero ideal para la pausa de la mañana o el momento posterior al almuerzo. Su construcción manual, rigurosa en la tradición de la época, garantizaba una combustión regular y un tiro cómodo que no requería esfuerzo del fumador.

¿Con qué maridar el Hoyo de Monterrey Short Ones?

Para quienes tengan la fortuna de acceder a un Short Ones en condiciones óptimas, el maridaje debe respetar su elegancia sin competir por atención. En nuestra tradición colombiana, propongo tres acompañamientos que dialogan con su perfil:

  • Café del Huila en grano, tostión media: La acidez cítrica y los tonos de panela del café sureño complementan la dulzura natural del puro sin sobrecargar el paladar. Preparado en chemex o prensa francesa para preservar los aceites aromáticos.
  • Ron Dictador 20 años: La complejidad oxidativa de este destilado cartagenero, con sus notas de caramelo, vainilla y roble tostado, prolonga elegantemente las notas finales de cacao del habano.
  • Chocolate santandereano 70% cacao: El de Chocolates Santander o similar, con su amargor limpio y frutos secos, establece un paralelo terroso que realza la experiencia sin adulterarla.

Evitaría los destilados ahumados o las bebidas con hielo que entorpecen la percepción de un puro de esta delicadeza histórica.

¿Para quién es este puro?

El Short Ones ya no es, en rigor, un puro para fumar sino para recordar. Su público natural hoy es el coleccionista serio que estudia la evolución de las vitolas cubanas, el aficionado histórico que busca comprender qué se perdió en las reorganizaciones industriales de los años 70, o el curador de humidores que valora la preservación de ejemplares en condiciones de museo.

Si algún lector encuentra un Short Ones auténtico —verificable por sus bandas de época, la tipografía del sello, y sobre todo por el estado de conservación— mi recomendación sería resistir la tentación de encenderlo. Este es un puro que merece ser documentado fotográficamente, medido con precisión, y guardado como testimonio de una manufactura que ya no existe. En su lugar, los amantes del perfil de Hoyo de Monterrey pueden aproximarse a vitolas contemporáneas como el Petit Robustos o buscar en el mercado de ediciones limitadas esos "minutos" que ocasionalmente resucitan el formato.

El Short Ones, en última instancia, nos enseña que en el mundo del habano no todo lo valioso permanece disponible. Algunas fumadas, como algunos momentos, solo existen en la memoria de quienes tuvieron la suerte de vivirlos.