¿Qué es el Hoyo de Monterrey Hermosos No.4 Añejado?
El Hoyo de Monterrey Hermosos No.4 Añejado es un puro cubano de edición especial lanzado en 2015 como parte del prestigioso programa Habanos Añejados. Con un cepo de 48 y 127 mm de longitud, esta vitola completamente nueva en el portafolio de la marca pasó entre cinco y ocho años de envejecimiento adicional en fábrica antes de llegar al mercado, desarrollando una complejidad que solo el tiempo puede regalar.

Historia del Hermosos No.4 Añejado
Hoyo de Monterrey, fundada en 1865 por José Gener y Batet, siempre se ha distinguido por puros de carácter ligero a medio que no sacrifican profundidad. El programa Habanos Añejados, introducido por Habanos S.A., buscaba ofrecer a los aficionados tabacos que ya habían superado el proceso de maduración obligatorio, entregándolos en su punto óptimo de consumo.
El Hermosos No.4 representó una apuesta arriesgada: crear una vitola inédita exclusivamente para este programa. Mientras otros Añejados partían de formatos existentes, este puro nació pensado para el envejecimiento prolongado. Las cajas de 25 unidades salieron de fábrica con doble anilla —la clásica de Hoyo de Monterrey (Band E) y la distintiva de Añejados— marcando su estatus especial dentro del universo Habanos.
Características técnicas
| Especificación | Detalle |
|---|---|
| Nombre de fábrica | Hermosos No.4 |
| Cepo (ring gauge) | 48 |
| Longitud | 127 mm (5") |
| Peso oficial | 10.86 g |
| Fortaleza | Media |
| Capa | Corojo cubano |
| Año de lanzamiento | 2015 |
| Envejecimiento | 5-8 años en fábrica |
| Presentación | Cajas de 25 unidades |
Notas de cata y perfil de sabor
Encender un Hermosos No.4 Añejado es encontrarse con un puro que ya ha resuelto sus tensiones. La primera aspiración entrega cedro aromático y vainilla tostada, ese dulzor que solo adquieren los tabacos bien reposados. No hay aspereza de juventud, ni el picor que a veces acompaña a los puros recién fabricados.
A medida que avanza la fumada, el perfil se despliega en capas. El segundo tercio introduce café con leche y avellana caramelizada, con una textura cremosa que envuelve el paladar. La combustión es impecable —tiza gris compacta, línea recta— evidencia del control de calidad durante años de almacenamiento.
En el tramo final aparecen notas de cuero curtido, chocolate amargo y un leve toque de pimienta blanca que nunca llega a dominar. El retrohalo es suave, casi sedoso, con reminiscencias de pan de yuca recién horneado. La duración ronda los 45-55 minutos, tiempo suficiente para que la conversación fluya sin prisa.
Evolution del sabor
- Primer tercio: Cedro, vainilla, nuez moscada, dulzor natural
- Segundo tercio: Café con leche, avellana, pan tostado, cuerpo medio
- Tercer tercio: Cuero, chocolate amargo, pimienta suave, final persistente
¿Con qué maridar el Hermosos No.4 Añejado?
La elegancia contenida de este puro pide acompañantes que no compitan por atención. En Colombia tenemos opciones que dialogan perfectamente con su perfil:
Café del Huila: Un americano de grano recién molido, sin azúcar, resalta las notas de cacao y avellana del segundo tercio. La acidez suave del café de Pitalito complementa la dulzura del tabaco sin empalagar.
Ron Dictador 20 años: El dulzor de la madera tropical y el toque de caramelo en este ron cartagenero encuentran eco en el envejecimiento del puro. Servido solo, a temperatura ambiente, permite que ambos espíritus conversen de igual a igual.
Chocolate santandereano 70% cacao: La barra de Chocolates Santander, con su amargor equilibrado y frutos secos, prolonga el final de la fumada de manera casi mágica. Es un maridaje que sorprende a quienes creen que el chocolate solo funciona con puros fuertes.
Para quienes prefieren algo más seco, un whisky escocés de las Islas (Highland Park 12 años funciona bien) o un cognac VSOP mantienen la sofisticación sin sobrecargar el paladar.
¿Para quién es este puro?
El Hermosos No.4 Añejado no es un puro para el aficionado impaciente. Es para quien ya ha recorrido el camino de los formatos estándar de Hoyo de Monterrey —el Epicure No.2, el Double Coronas— y busca algo que solo el tiempo puede ofrecer. Es para el fumador que valora la predictibilidad refinada: saber que cada ejemplar llegará en su punto, sin las variaciones del azar.
También es una puerta de entrada elegante al mundo de los puros envejecidos. Su fortaleza media no intimida, y su complejidad educa el palato sin castigarlo. El coleccionista lo apreciará por su estatus de edición limitada; el hedonista, por la inmediatez del placer —no hay que esperar años en la humidor, alguien más ya hizo el trabajo.
En una tarde bogotana, con la lluvia tamborileando en las tejas, este puro se convierte en compañero de conversaciones largas, de silencios cómodos, de esa clase de momentos donde el tiempo se mide en ceniza y en anillos de humo que se desvanecen lentamente.