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Guía del H. Upmann Short Coronas: historia y sabor de un clásico cubano retirado

2 min de lectura · 244 palabras

¿Qué es el H. Upmann Short Coronas?

El H. Upmann Short Coronas fue una vitola de 135 mm de largo y ring gauge 42 que perteneció a la producción regular de la marca hasta su retiro en los años ochenta. Conocido en la fábrica por su nombre interno "Cosacos", este puro representa hoy una pieza de colección que pocos fumadores han tenido el privilegio de disfrutar en condiciones óptimas.

A diferencia de los formatos actuales que dominan el mercado, el Short Coronas nació en una época donde la elegancia medía en proporciones contenidas. Su presentación en frascos de vidrio con 25 unidades —un empaque que combinaba estética y funcionalidad— habla de una industria tabacalera que valoraba la ritualidad del guardado tanto como la fumada misma.

H. Upmann Short Coronas

Historia del H. Upmann Short Coronas

La trayectoria de este puro se remonta a antes de 1960, cuando la revolución cubana aún no había reconfigurado la industria tabacalera de la isla. Durante más de dos décadas, el Short Coronas formó parte del portafolio estable de H. Upmann, consolidándose como una opción discreta para quienes buscaban complejidad sin ostentación.

Su discontinuación en la década de 1980 coincide con transformaciones en los gustos del consumidor global, que comenzaba a privilegiar formatos más gruesos y potentes. Sin embargo, esta retirada temprana otorgó al Short Coronas un estatus casi mítico: los ejemplares que sobreviven en condiciones adecuadas son testigos de una fabricación artesanal que muchos consideran superior a la contemporánea.

La doble banda —A y B— que portaba este puro era característica de la época, una identidad visual que lo distinguía incluso antes de encenderlo. Para los coleccionistas serios, encontrar un frasco intacto con sus sellos de garantía representa una inversión emocional y patrimonial considerable.

Notas de cata y perfil de sabor

Quienes han tenido acceso a ejemplares bien conservados describen una experiencia que comienza con una capa de color habano claro, ligeramente aceitosa al tacto. El primer tercio despliega notas de cedro recién cortado y café tostado medio, con una dulzura natural que nunca resulta invasiva.

A medida que avanza la fumada, emerge un carácter terroso más definido: cuero curtido, nuez moscada y un fondo de chocolate amargo que recuerda a las tabletas tradicionales de Santander. La combustión, si el puro ha reposado adecuadamente, resulta uniforme y generosa en humo cremoso.

El último tercio intensifica sin agredir. La fortaleza se sitúa en el rango medio-bajo, lo que permite apreciar matices que vitolas más contundentes suelen opacar. La textura en boca es sedosa, con un retrohale que deja persistentes recuerdos de especias dulces y madera de cedro.

Especificación Detalle
Vitola Short Coronas (Cosacos)
Longitud 135 mm (5⅜ pulgadas)
Ring gauge 42
Peso oficial 8.84 gramos
Fortaleza Media-baja
Elaboración Totalmente a mano
Presentación Frascos de 25 unidades

¿Con qué maridar el H. Upmann Short Coronas?

La sutileza de este puro demanda acompañantes que no compitan por atención. Un café del Huila, de cuerpo medio y acidez moderada, establece diálogo perfecto con los matices tostados del tabaco. La clave está en servirlo sin azúcar, permitiendo que el amargo natural de ambos elementos se equilibre.

Para quienes prefieren destilados, el ron Dictador 12 años ofrece suficiente complejidad —vainilla, caramelo, madera de roble— sin saturar el paladar. La proporción áurea: un sorbo de ron, una bocanada de humo, dejar que los sabores conversen antes de repetir.

El chocolate santandereano de 65% cacao complementa la fumada matutina o vespertina. No se trata de comer mientras se fuma, sino de dejar que el chocolate se derrita lentamente en el paladar, preparando el terreno para la siguiente bocanada.

¿Para quién es este puro?

El H. Upmann Short Coronas no está dirigido al fumador casual. Su escasez y condición de pieza de museo lo convierten en experiencia para coleccionistas conscientes de que están consumiendo historia. Quien lo enciende debe hacerlo con la solemnidad de quien abre una botella de vino de su año de nacimiento.

Es ideal para el aficionado que valora la proporción clásica sobre la moda actual, que encuentra en el ring gauge 42 suficiente circunferencia para desarrollar complejidad sin sacrificar elegancia. La duración aproximada de 45 minutos lo posiciona como compañero de conversaciones prolongadas, no de prisas.

Si tiene la fortuna de encontrar uno en condiciones óptimas —humidificación constante, sin daño de tabaco de polilla, capa intacta— mi recomendación es sencilla: fúmelo solo o con alguien que entienda lo que significa. No hay segunda oportunidad para un puro que dejó de fabricarse hace cuatro décadas.