¿Qué es el H. Upmann Royal Coronas (1)?
El H. Upmann Royal Coronas (1) fue un puro cubano de producción regular, fabricado desde antes de 1960 hasta su descontinuación a finales de los años 90. Esta vitola mide 142 mm con un cepo de 42 anillos y se distinguía por venir presentada individualmente en tubos de aluminio dentro de cajas elegantes. Representa una pieza fundamental para entender la evolución clásica de la marca Habanos S.A. durante la segunda mitad del siglo XX.

Historia y características técnicas del Royal Coronas
Este cigarro entró al mercado mucho antes de la revolución cubana, consolidándose como uno de los lanzamientos más longevos del portafolio de H. Upmann. Durante casi cuatro décadas, los fumadores disfrutaron de este formato que combinaba la tradición de la fábrica con la protección moderna de los tubos metálicos. Su retiro a finales de los noventa marcó el fin de una era, convirtiendo cada caja restante en un objeto de deseo para coleccionistas e historiadores del tabaco.
La presentación original era impecable: cajas de vestir que albergaban 25 unidades, donde cada puro descansaba protegido en su propio estuche de aluminio. Este detalle no solo garantizaba la conservación de la humedad y los aromas, sino que también reflejaba el estatus premium de la línea "Royal". La banda estándar tipo "A" mantenía la identidad visual de la casa, asegurando que el fumador reconociera inmediatamente la linaje de este habano.
| Especificación | Detalle Técnico |
|---|---|
| Nombre Comercial | Royal Coronas (1) |
| Vitola de Galera | Coronas |
| Longitud | 142 mm (5⅝ pulgadas) |
| Cepo (Ring Gauge) | 42 anillos |
| Peso Oficial | 9.29 gramos |
| Fortaleza Estimada | Media |
Notas de cata y perfil de sabor
Al encender un Royal Coronas de esa época, lo primero que golpea es una cremosidad característica de los Upmann bien conservados. El perfil de sabor suele navegar por tierras de cedro dulce y nueces tostadas, con un fondo terroso que recuerda al cuero viejo de una biblioteca clásica. A medida que avanza la fumada, aparecen matices de cacao suave y un toque especiado que no invade el paladar, sino que lo acompaña con elegancia.
La textura del humo es densa pero sedosa, típica de un cepo 42 que permite una combustión lenta y controlada. No es un puro que busque aturdir con fuerza bruta; al contrario, su gracia reside en la complejidad media y el equilibrio perfecto entre sus tres capas de tabaco. Es una experiencia que exige calma, permitiendo que los aromas secundarios de café y madera fina se desplieguen sin prisa en cada calada.
¿Con qué maridar el H. Upmann Royal Coronas?
Para nosotros los colombianos, maridar este habano es un ejercicio de orgullo nacional y buen gusto. Lo ideal es acompañarlo con un café del Huila, de esos con notas frutales y acidez brillante que limpian el paladar entre bocanadas, realzando la dulzura natural del tabaco. Si prefieres algo más fuerte, un ron Dictador de 12 o 20 años hace una pareja espectacular, pues sus toques de vainilla y especias dialogan perfectamente con el perfil amaderado del puro.
También puedes optar por un chocolate santandereano de alto porcentaje de cacao, cuya intensidad terrosa complementa la fortaleza media del cigarro sin opacarla. Evita bebidas demasiado dulces o gaseosas que puedan cortar la experiencia; aquí buscamos armonía y respeto mutuo entre el espíritu de la tierra colombiana y la tradición del tabaco cubano.
¿Para quién es este puro?
Este cigarro es ideal para el coleccionista serio que busca completar series históricas o entender la cronología de las vitolas descontinuadas de Habanos. También es perfecto para el fumador experimentado que valora la sutileza y la construcción clásica por encima de la potencia extrema o los formatos gigantes de moda hoy en día. Si eres de los que disfruta analizando cómo ha cambiado la industria, tener referencia de este Royal Coronas es casi obligatorio.
No es necesariamente un puro para el principiante que busca explosiones de sabor inmediatas, sino para quien aprecia la narrativa detrás de cada hebra de tabaco. Es una invitación a viajar al pasado, a una época donde la producción era constante y los formatos tradicionales reinaban en los humidores de los conocedores más exigentes del mundo.