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Guía del H. Upmann Petit Coronas: historia, sabor y maridaje perfecto

2 min de lectura · 348 palabras

¿Qué es el H. Upmann Petit Coronas?

El H. Upmann Petit Coronas fue una vitola Marevas de 129 mm de longitud y ring gauge 42 que la fábrica de La Habana produjo desde antes de 1960 hasta su discontinuación en 2017. Conocido en la fábrica como "Marevas", este puro artesanal de 8,46 gramos representó durante décadas la elegancia contenida de la marca H. Upmann: un perfil suave a medio que privilegiaba la sutileza sobre la potencia, convirtiéndose en referencia obligada para quienes buscaban una fumada matutina refinada sin renunciar al carácter cubano.

H. Upmann Petit Coronas

Historia del H. Upmann Petit Coronas

La historia de este puro se entrelaza con la misma fundación de la marca en 1844, cuando los hermanos bancarios alemanes Hermann y August Upmann establecieron su negocio tabacalero en Cuba. El Petit Coronas emergió como una de las expresiones más equilibradas de su catálogo, una vitola que acompañó generaciones de fumadores desde la época prerrevolucionaria hasta el siglo XXI.

Durante su producción, el Marevas se presentó en formatos que hablan de su popularidad: cajas de 25 y 10 unidades con tapa deslizante, frascos de vidrio de 25 y 50 puros, y la clásica dress box. Cada presentación lucía las bandas distintivas de la marca en sus configuraciones A, B y C, insignias que los coleccionistas aún buscan en el mercado secundario. Su desaparición del portafolio oficial en 2017 marcó el fin de una era, aunque existencias bien conservadas siguen circulando entre aficionados que entienden el valor de lo que ya no se fabrica.

H. Upmann Petit Coronas packaging

Notas de cata y perfil de sabor

El Petit Coronas se distingue por una paleta aromática que evoca la panadería de la mañana y el café recién colado. En el encendido, la primera impresión es de crema batida y galleta de mantequilla —ese toque de shortbread que 15 de 34 catadores identificaron como nota dominante—, acompañada de un café con leche sutil que envuelve el paladar sin agredirlo.

A medida que avanza la fumada, el cedro se asoma con elegancia (11 reseñas), seguido de pimienta blanca discreta y cuero curtido en ocho y siete evaluaciones respectivamente. La fortaleza, calificada en 2 de 5, lo sitúa en el extremo accesible del espectro cubano: ideal para quienes rechazan los golpes de nicotina matutinos pero exigen complejidad. El equilibrio general, valorado en 4 de 5, explica por qué mantuvo una calificación de 3,88 sobre 5 pese a las variaciones propias de décadas de producción.

Especificación Valor
Vitola Petit Coronas
Nombre de fábrica Marevas
Cepo (ring gauge) 42
Longitud 129 mm (5⅛″)
Peso oficial 8,46 g
Fortaleza 2/5 (suave a medio)
Elaboración Totalmente a mano
Estado Discontinuado (2017)
H. Upmann Petit Coronas packaging

¿Con qué maridar el H. Upmann Petit Coronas?

La versatilidad de este Marevas abre puertas a maridajes que celebran la tradición colombiana. Por la mañana, un tinto del Huila de cuerpo medio —esos que llevan notas de panela y frutos rojos— dialoga perfectamente con el café y la crema del puro. La acidez moderada del café colombiano limpio, sin azúcar que opaque, permite que el shortbread y el cedro se expresen con claridad.

Para la tarde, el ron Dictador 12 años ofrece un contrapunto de vainilla y caramelo que realza las notas dulces del tabaco sin competir por atención. La combinación de cuero en ambos —el del destilado y el del puro— genera una resonancia que los entusiastas de la Habana aprecian. Si prefiere algo sin alcohol, un chocolate santandereano de 70% cacao, fundido lentamente en el paladar entre caladas, despliega capas de amargor que el Petit Coronas suaviza con su cremosidad inherente.

Opciones adicionales de maridaje

  • Agua mineral con gas: limpia el paladar entre tercios sin interferir
  • Té oolong ahumado: complementa el cedro del puro en sesiones matutinas
  • Whisky escocés de las Lowlands: para quienes buscan elegancia británica con alma cubana

¿Para quién es este puro?

El H. Upmann Petit Coronas estaba concebido para el fumador que valora el diálogo sobre el monólogo. Es puro de mañanas productivas, de lectura prolongada, de conversaciones que no necesitan alzar la voz. Su duración —aproximadamente 45 minutos— lo hacía ideal para quienes disponen de tiempo limitado pero rechazan compromisos aromáticos.

Hoy, en el mercado de coleccionistas, este Marevas descontinuado atrae a dos perfiles distintos: el novato curioso que quiere comprender por qué ciertos puros generan nostalgia antes de haberlos probado, y el aficionado experimentado que busca en sus humidores piezas de historia fumable. Si encuentra una caja de los años 2014-2016 en buenas condiciones de conservación, habrá descubierto un portal al último aliento de una tradición que ya no se renueva, pero que perdida en el humo bien guardado.