¿Qué es el H. Upmann Noellas?
El H. Upmann Noellas es una vitola legendaria de la marca cubana, producida desde antes de 1960 hasta su descontinuación a principios de los años 80. Este puro, conocido en fábrica como Cosacos, medía 135 mm con un cepo de 42 y se distinguía por su elegante presentación en frascos de vidrio de 25 unidades. Representa un capítulo dorado de la historia tabacalera que los coleccionistas aún buscan con ahínco para revivir la tradición clásica del habano.

Historia del H. Upmann Noellas
La aparición del Noellas en el panorama cigarrofilo cubano se remonta a la década de 1950, consolidándose rápidamente como uno de los formatos más respetados del catálogo regular de H. Upmann. Su producción abarcó aproximadamente dos décadas intensas, situándolo de lleno en lo que muchos expertos llaman la "edad de oro" de la manufactura habana, justo antes de los grandes cambios industriales de los años 80. Durante este tiempo, el puro mantuvo estándares de construcción impecables, siendo totalmente hecho a mano y luciendo la Banda A estándar que identificaba a las líneas regulares de la época.
Lo que realmente hacía especial a este formato no era solo su tabaco, sino su sofisticada presentación comercial. A diferencia de las cajas de madera tradicionales, el Noellas se comercializaba exclusivamente en frascos de vidrio herméticos que contenían 25 cigarros. Esta elección de empaque no era meramente estética; funcionaba como una solución de conservación superior que protegía la humedad y los aromas del puro, ofreciendo además un despliegue visual atractivo para los fumadores más exigentes y las vitrinas de las tobacconists de lujo.
Ficha técnica y especificaciones
| Dato | Especificación |
|---|---|
| Nombre Comercial | H. Upmann Noellas |
| Nombre de Fábrica | Cosacos |
| Longitud | 135 mm (5 ⅜ pulgadas) |
| Cepo (Ring Gauge) | 42 |
| Peso Oficial | 8.84 g |
| Empaque Original | Frasco de vidrio (25 unidades) |
| Estado | Descontinuado (inicios de 1980) |
Notas de cata y perfil de sabor
Al encender un H. Upmann Noellas de esa época, el fumador se encuentra con un perfil medio que evoluciona con una elegancia notable, típico de los tabacos Vuelta Abajo bien fermentados. En los primeros tercios, es común percibir una cremosidad suave acompañada de notas dulces de cedro viejo y un toque sutil de almendra tostada que limpia el paladar. A medida que avanza la fumada, la intensidad crece ligeramente revelando matices de cuero fresco y especias finas como la nuez moscada, sin llegar a ser picantes ni agresivos.
La textura del humo es densa pero sedosa, dejando un retrogusto persistente a café con leche y tierra húmeda que invita a pausas reflexivas entre caladas. La combustión de estos puros antiguos suele ser ejemplar, gracias al cuidado manual en el armado de la tripa larga, permitiendo una ceniza compacta y grisácea que se mantiene firme. Es una experiencia sensorial equilibrada donde ningún sabor domina por encima del otro, creando una armonía que hoy en día es difícil de replicar en producciones modernas masivas.
¿Con qué maridar el H. Upmann Noellas?
Para honrar la memoria de este gigante descontinuado, nada mejor que acompañarlo con productos de nuestra tierra que eleven su perfil de sabores. Un café del Huila, con sus notas cítricas y cuerpo medio, corta perfectamente la cremosidad del puro y resalta sus toques de chocolate amargo. Si prefieres algo más fuerte para la sobremesa, un ron Dictador de 12 o 20 años ofrece esa vainilla y caramelo que hacen danza con las especias del final de la fumada.
- Café: Un tinto negro de origen único, preferiblemente de la región del Huila o Nariño, para limpiar el paladar.
- Licores: Ron añejo colombiano o un whisky suave que no opaque la delicadeza del cepo 42.
- Dulces: Un trozo de chocolate santandereano al 70% de cacao, cuya acidez frutal complementa las notas terrosas del tabaco.
¿Para quién es este puro?
El H. Upmann Noellas es ideal para el coleccionista serio que entiende el valor histórico de los puros cubanos previos a los años 90 y busca piezas de museo para su húmedor. También es perfecto para el fumador experimentado que disfruta de formatos clásicos y delgados, como el Cosacos, y que prefiere una fumada de duración media donde la complejidad gana sobre la potencia bruta. Si eres de los que aprecian las historias detrás de cada anilla y valoran la artesanía de una época dorada ya extinta, este es el tipo de leyenda que define tu pasión por el tabaco.