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Guía del H. Upmann Medias Coronas: historia de un clásico cubano descontinuado

2 min de lectura · 223 palabras

¿Qué es el H. Upmann Medias Coronas (1)?

El H. Upmann Medias Coronas (1) fue un puro cubano de vitola Marevas, con 129 mm de largo y cepo 42, producido desde antes de 1960 hasta su descontinuación en los años 80. Esta pieza histórica representa un capítulo cerrado pero glorioso en la tradición tabacalera de La Habana, codiciado hoy por coleccionistas que buscan revivir la elegancia de una era dorada. Su legado perdura no solo como un objeto de museo, sino como el estándar de lo que debe ser una fumada clásica y equilibrada.

H. Upmann Medias Coronas (1)

Historia y especificaciones técnicas de un clásico

Este puro nació en las mesas de dibujo de la marca H. Upmann mucho antes de la revolución cubana, consolidándose como un pilar en el portafolio regular durante décadas. A diferencia de muchas otras vitolas que sobrevivieron a los cambios drásticos de la industria, las Medias Coronas (1) dejaron de fabricarse oficialmente en la década de 1980, convirtiéndose en una reliquia para los entendidos. Encontrar una caja original hoy en día es una hazaña que requiere suerte y buen ojo, ya que su producción se detuvo hace más de cuarenta años.

La presentación original era impecable, vestida con las bandas A y B características de la casa, y se comercializaba en paquetes de aluminio de cinco unidades, un formato diseñado para proteger la frescura del tabaco en tiempos donde la humedad controlada no era tan común como ahora. Cada ejemplar pesaba aproximadamente 8.46 gramos, evidenciando un llenado manual preciso que garantizaba un tiro perfecto y una combustión pareja, cualidades que los fumadores exigentes de la época valoraban por encima de todo.

Atributo Especificación
Nombre de Fábrica Marevas
Longitud 129 mm (5⅛ pulgadas)
Cepo (Ring Gauge) 42
Peso Oficial 8.46 gramos
Fortaleza Estimada Media
Estado Descontinuado (Años 80)

Notas de cata y perfil de sabor

Aunque fumar una unidad nueva es imposible, los registros de catas de vintage nos pintan un cuadro delicioso de lo que ofrecía este Marevas. Se describía como un puro de fortaleza media, donde la suavidad característica de la marca H. Upmann brillaba con intensidad. Al encenderlo, el primer tercio solía desplegar aromas dulces de cedro fresco y nueces tostadas, acompañados de una cremosidad que recubría el paladar sin resultar empalagosa.

A medida que avanzaba la fumada, el perfil evolucionaba hacia notas más profundas de cuero suave y café con leche, manteniendo un equilibrio envidiable entre dulzura y tierra húmeda. En el último tercio, aparecían toques sutiles de especias dulces y chocolate amargo, dejando un retrogusto limpio y persistente que invitaba a la reflexión. No era un puro agresivo ni abrumador, sino una experiencia refinada que respetaba al fumador con su complejidad sutil.

¿Con qué maridar el H. Upmann Medias Coronas?

Si tuviéramos la fortuna de disfrutar de una de estas joyas en la actualidad, el maridaje debería estar a la altura de su linaje. Un café del Huila, con sus notas frutales y acidez brillante, sería el compañero ideal para realzar los matices de nuez y cedro del puro, creando un dúo perfecto para una mañana tranquila en un balcón bogotano. La intensidad del grano colombiano complementaría la estructura del tabaco sin opacar su elegancia natural.

Para una ocasión más nocturna y solemne, un ron Dictador de 12 o 20 años aportaría la dulzura caramelizada necesaria para dialogar con los toques de chocolate y cuero del humo. Alternativamente, un trozo de chocolate santandereano, con su cacao intenso y ligeramente amargo, limpiaría el paladar entre caladas, permitiendo apreciar la evolución de los sabores en cada tercio de esta vitola legendaria.

¿Para quién es este puro?

El H. Upmann Medias Coronas (1) no es para el fumador casual que busca algo fuerte o llamativo; está destinado al coleccionista serio y al historiador del tabaco que valora el contexto tanto como el sabor. Es ideal para quienes disfrutan investigando sobre las vitolas descontinuadas y entienden el valor de poseer un fragmento tangible de la historia habanera pre-revolucionaria y de la transición de los años 80.

Además, es el puro perfecto para el aficionado que prefiere las medidas clásicas como el Marevas, apreciando la ingeniería de un cepo 42 bien construido que ofrece una fumada de duración media sin perder complejidad. Si eres de los que cree que los mejores puros son aquellos que cuentan una historia y han resistido el paso del tiempo, entonces este nombre debe resonar con fuerza en tu radar de adquisiciones.