¿Qué es el H. Upmann Lonsdales?
El H. Upmann Lonsdales fue un puro cubano de producción regular, introducido antes de 1960 y descontinuado en 2002, que se destacó por su vitola Cervantes de 165 mm y cepo 42. Este tabaco representó durante más de cuatro décadas la elegancia accesible de la marca, ofreciendo una fumada equilibrada y refinada que hoy es una pieza de coleccionista altamente codiciada en el mercado secundario.

Ficha técnica y especificaciones
Para los amantes de los datos duros, aquí les dejo las especificaciones que definieron a este clásico. La combinación de su longitud generosa con un anillo delgado permitía una combustión lenta y fresca, ideal para quienes disfrutan de una experiencia pausada sin que el puro se caliente demasiado al final.
| Atributo | Especificación |
|---|---|
| Nombre de Fábrica | Cervantes |
| Longitud | 165 mm (6 ½ pulgadas) |
| Cepo (Ring Gauge) | 42 |
| Peso Oficial | 10.80 gramos |
| Construcción | Hecho a mano |
| Empaque | Caja dress de 25 unidades |
Historia del H. Upmann Lonsdales: El ocaso de un gigante
La historia de este puro es un viaje a través de la época dorada del habano. Lanzado oficialmente antes de 1960, el Lonsdales se mantuvo como un pilar fundamental en el portafolio de H. Upmann durante toda la segunda mitad del siglo XX. Su longevidad en producción, superando las cuatro décadas, habla de su consistencia y de cómo logró capturar el paladar de fumadores exigentes que buscaban calidad sin pretensiones inalcanzables.
Sin embargo, todo tiene un final en la industria tabacalera. En el año 2002, Habanos S.A. tomó la decisión de retirar este formato de la producción regular, transformándolo de un puro de vitrina a una rareza histórica. Hoy en día, encontrar una caja original en buen estado es una hazaña que requiere suerte y bolsillos profundos, pues su discontinuación lo convirtió en un objeto de deseo para los coleccionistas más serios.
Notas de cata y perfil de sabor
Al encender un H. Upmann Lonsdales, especialmente uno que ha tenido un reposo adecuado, lo primero que nota es esa firma clásica de la marca: madera de cedro fino y un toque cremoso que envuelve el paladar. A medida que avanza la fumada, aparecen matices de café tostado y nueces, acompañados de una presencia sutil de cuero viejo que le da carácter sin dominar la experiencia.
La fortaleza de este puro se mantiene en un punto medio-bajo, perfecto para una mañana tranquila o una tarde de reflexión. La textura del humo es sedosa, casi aterciopelada, gracias a ese cepo 42 que permite una mezcla homogénea entre el capote, el tripa y la capa. No espere explosiones de pimienta ni especias fuertes; aquí la virtud está en la fineza, la complejidad silenciosa y un final limpio con recuerdos de chocolate amargo y tierra húmeda.
¿Con qué maridar el H. Upmann Lonsdales?
Si tuviera la fortuna de conseguir uno de estos puros hoy, no lo acompañaría con cualquier cosa. Para honrar su perfil elegante y sus notas de madera y café, un maridaje obligatorio sería un café de origen colombiano, específicamente un tinto suave proveniente del Huila, cuyas notas frutales y acidez brillante cortan perfectamente la cremosidad del humo.
- Ron Dictador: Un ron colombiano añejo, como un Dictador 12 o 20 años, resalta los toques de vainilla y caramelo del puro, creando un dúo sofisticado y tropical.
- Chocolate Santandereano: Si prefiere algo sólido, un cuadrado de chocolate oscuro de Santander, con su alto porcentaje de cacao y toque salino, realza la profundidad terrosa del tabaco.
- Agua mineral con gas: Para los puristas que quieren limpiar el paladar sin interferir con los sabores, el agua con gas bien fría es la compañera fiel que no traiciona nunca.
¿Para quién es este puro?
Este cigarro no es para cualquiera, principalmente porque ya no se fabrica, pero conceptualmente estaba diseñado para el fumador contemplativo. Es ideal para aquel aficionado que valora la tradición y la historia tanto como el sabor, alguien que disfruta de una fumada larga de casi una hora sin prisas, probablemente en una terraza tranquila o en un salón bien ventilado.
Si usted es de los que busca potencia bruta o nubes de humo densas, el Lonsdales quizás le parezca demasiado sutil. Pero si su gusto se inclina hacia la elegancia clásica, los formatos delgados y la evolución lenta de sabores, este fue, y sigue siendo en la memoria de muchos, el estándar de oro de la vitola Lonsdale cubana. Es un recuerdo de una era donde la paciencia era la mayor virtud del fumador.