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H. Upmann Exquisitos: historia del cigarro cubano descontinuado

2 min de lectura · 242 palabras

¿Qué es el H. Upmann Exquisitos?

El H. Upmann Exquisitos fue un puro cubano de fabricación mecánica que perteneció a la producción regular de la marca durante décadas, hasta su descontinuación a finales de los años noventa. Con una longitud de 129 mm (5⅛″) y ring gauge 42, esta vitola conocida técnicamente como "Petit Coronas" representaba el segmento más accesible del catálogo H. Upmann, ofreciendo una entrada económica al universo de los habanos sin renunciar al carácter distintivo de la casa fundada en 1844 por el banquero alemán Hermann Upmann.

H. Upmann Exquisitos

Historia del H. Upmann Exquisitos

Los orígenes del Exquisitos se remontan a épocas anteriores a 1960, convirtiéndolo en una de las vitolas más antiguas del portafolio de la marca. Durante su extensa vida productiva, este puro se fabricó de manera mecanizada en las fábricas habaneras, lo que le permitía mantener un precio contenido frente a sus hermanos de confección totalmente a mano. La producción se mantuvo estable durante décadas, alimentando tanto el mercado doméstico cubano como las exportaciones hacia Europa y América.

La decisión de retirar el Exquisitos del catálogo llegó en la segunda mitad de los años noventa, en un contexto de reestructuración de Habanos S.A. que privilegiaba las vitolas de mayor prestigio y elaboración artesanal. Su desaparición marcó el fin de una era para los fumadores que buscaban la experiencia H. Upmann en formatos más ligeros y cotidianos. Hoy, encontrar una caja de 25 unidades en el mercado secundario exige paciencia y cierta fortuna, convirtiéndolo en objeto de caza para coleccionistas y curiosos del patrimonio tabacalero cubano.

Características técnicas y presentación

Especificación Medida
Vitola de fábrica Petit Coronas
Longitud 129 mm (5⅛″)
Ring gauge 42
Peso oficial 8.46 g
Construcción Mecanizada
Fortaleza Media
Envase Cajas de 25 unidades

La presentación del Exquisitos seguía los cánones clásicos de la marca: cajas de cartón forradas en papel de seda blanca con el escudo dorado, cada puro envuelto individualmente en celofán para preservar su humedad. La anilla correspondía al diseño estándar de H. Upmann, con la característica "B" gótica sobre fondo blanco y ribetes dorados. Esta estética sobria reflejaba la herencia bancaria de sus fundadores, alejada de ostentaciones pero firme en su identidad.

Notas de cata y perfil de sabor

A pesar de su construcción mecanizada, el Exquisitos conservaba el terroir característico de la marca: un perfil dominado por el cedro y las notas terrosas propias de los tabacos de la Vuelta Abajo. La primera tercio solía desplegar un ataque suave con matices de paja seca y avellana tostada, evolucionando hacia un centro más cremoso donde emergían destellos de café con leche y cuero curtido.

El último tercio mantenía la contención propia de los formatos medios, sin caer en la aspereza que a veces castiga los puros de construcción mecanizada. La combustión, si bien no alcanzaba la perfección de un totalmente a mano, resultaba aceptable para la categoría. El humo, de densidad moderada, dejaba en el paladar un regusto ligeramente dulce que invitaba a otra fumada —precisamente la virtud que lo convirtió en compañero habitual de tantos habaneros durante décadas.

¿Con qué maridar el H. Upmann Exquisitos?

La versatilidad de este puro invita a maridajes que respeten su carácter mediterráneo sin sobrepasarlo. En territorio colombiano, propongo tres acompañamientos que dialogan con su personalidad:

  • Café del Huila, origen Pitalito: su acidez cítrica y cuerpo medio-alto complementan el carácter terroso del tabaco sin competir por atención. Una taza de método V60 a 92°C extrae los mejores matices de ambos mundos.
  • Ron Dictador 20 años: la vainilla tostada y el caramelo de este destilado de Cartagena de Indias encuentran eco en las notas dulces del último tercio del puro.
  • Chocolate santandereano 65% cacao: la amargura controlada y los tonos frutales del cacao de la región resaltan la cremosidad del centro de la fumada.

¿Para quién es este puro?

El H. Upmann Exquisitos habla a tres tipos de fumadores distintos. Primero, al coleccionista que busca completar su archivo de vitolas descontinuadas y documentar una época de transición en la industria cubana. Segundo, al curioso histórico que desea comprender cómo se fumaba en Cuba antes de la hegemonía absoluta de los puros totalmente a mano. Tercero, al nostálgico que lo tuvo como compañero cotidiano y añora recuperar una sensación de juventud.

No es un puro para quien busca complejidad estratificada ni evolución dramática durante la fumada. Su mérito reside en la honestidad: lo que promete en el primer centímetro lo entrega hasta la ceniza final, sin sorpresas ni decepciones. En un mercado saturado de ediciones limitadas y diámetros descomunales, el Exquisitos representa la elegancia de lo suficiente —esa virtud republicana que hoy parece tan escasa como las cajas que aún sobreviven.