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H. Upmann Demi Tasse: historia, características y precio de este clásico cubano

2 min de lectura · 308 palabras

¿Qué es el H. Upmann Demi Tasse?

El H. Upmann Demi Tasse fue un puro cubano de formato pequeño que midió exactamente 100 mm de largo con un ring gauge de 32, fabricado en máquina desde antes de 1960 hasta su descontinuación en los años 70. Esta vitola compacta representa una época dorada de la industria tabacalera cubana donde los puros cortos y elegantes eran compañeros cotidianos de la vida social, no necesariamente celebraciones prolongadas. Hoy, los ejemplares sobrevivientes son piezas de colección que cuentan historias de fumadas rápidas entre intelectuales, políticos y comerciantes de la Havana de mediados de siglo.

H. Upmann Demi Tasse

Historia del Demi Tasse: el arte de lo breve

La historia del Demi Tasse se entrelaza con la propia evolución de H. Upmann, marca fundada en 1844 por el banquero alemán Hermann Upmann. Cuando este puro apareció en el mercado antes de 1960, respondía a una demanda específica: el fumador que buscaba la complejidad de un Habano sin comprometer una hora completa. La Revolución Cubana y las posteriores nacionalizaciones de 1960 no detuvieron su producción inmediatamente, pero los cambios en la industria tabacalera y las nuevas prioridades de exportación llevaron a su desaparición del catálogo regular durante la década de 1970.

El nombre "Demi Tasse" —media taza en francés— evoca precisamente esa intención: una experiencia concentrada, intensa, que no requiere extensión temporal para dejar huella. Los puros de esta época, fabricados en máquina pero con tabacos seleccionados de la Vuelta Abajo, conservaban el carácter distintivo de la marca aunque con menor intervención artesanal en su confección.

Especificaciones técnicas

Característica Detalle
Vitola de fábrica Demi Tasse
Longitud 100 mm (3⅞″)
Ring gauge 32
Peso oficial 3.70 g
Confección Máquina
Presentación Caja de 25 unidades (dress box)
Anilla Standard band B
Estado actual Descontinuado (años 70)

Notas de cata y perfil de sabor

Aunque no podemos fumar un Demi Tasse recién fabricado, los registros históricos y las experiencias de coleccionistas que han accedido a ejemplares bien conservados nos permiten reconstruir su perfil sensorial. El puro ofrecía una entrada suave característica de la marca Upmann, con notas de cedro joven y café tostado claro que se desarrollaban rápidamente dada la corta duración de la fumada —aproximadamente 15 a 20 minutos.

En el segundo tercio, aparecían matices de cuero curtido y una leve pimienta blanca que nunca llegaba a dominar. El final, inevitablemente breve, dejaba una impresión de chocolate amargo y nuez tostada. La construcción en máquina, aunque menos refinada que el torcedo a mano, proporcionaba una combustión regular que compensaba con predictibilidad lo que podía perder en complejidad de capas.

¿Con qué maridar el Demi Tasse?

Si tuviéramos la fortuna de encontrar un Demi Tasse en condiciones óptimas —o si buscamos recrear su espíritu con vitolas similares actuales— el maridaje ideal responde a la geografía colombiana. Una tinto del Huila, de cuerpo medio y acidez brillante, dialogaría con los matices de cacao y especias del puro sin saturar el paladar. La altitud de esta región —entre 1.500 y 1.800 metros— imprime en los granos una complejidad que no compite sino complementa.

Para quienes prefieren destilados, un ron Dictador 20 años ofrece esa misma elegancia concentrada: notas de vainilla, caramelo y roble que encuentran eco en el perfil del Upmann. La clave está en la proporción: al igual que el puro no exige tiempo, el acompañamiento no debe ser exuberante. Una pequeña porción de chocolate santandereano —el de la Hacienda El Roble, por ejemplo— cierra el círculo con su amargor sostenido y frutos secos.

¿Para quién es este puro?

El Demi Tasse habla a tres tipos de fumadores distintos. Primero, al coleccionista: encontrar una caja sellada de los años 60 o principios de los 70 es acceder a un cápsula del tiempo, con el riesgo calculado de que el tabaco haya superado su punto óptimo o, si la conservación fue impecable, ofrezca una ventana a sabores que ya no se producen.

Segundo, al curioso histórico: entender este formato ayuda a comprender por qué ciertas vitolas desaparecen y otras persisten. La industria cubana priorizó finalmente puros más largos y, sobre todo, torcidos a mano, considerando que la máquina restaba valor percibido.

Tercero, a quien busca la esencia de Upmann en poco tiempo: aunque el Demi Tasse ya no existe, su legado sobrevive en el Upmann Half Corona o incluso en el Upmann Coronas Junior, vitolas actuales que recuperan esa filosofía de fumada breve pero significativa. Para el fumador colombiano de hoy, acostumbrado a ritmos acelerados, esta lección del pasado resulta sorprendentemente contemporánea: la calidad no siempre necesita extensión, solo intención.