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Guía completa del Coronas Minor: historia, sabor y por qué desapareció

2 min de lectura · 302 palabras

¿Qué es el H. Upmann Coronas Minor?

El H. Upmann Coronas Minor fue una vitola de 40 ring gauge por 117 mm de longitud que perteneció al catálogo regular de Habanos S.A. hasta su desaparición en 2019. Se trataba de un puro hecho a mano con capa, capote y tripa cubanos, presentado en tubos de aluminio que lo convertían en compañero ideal para llevar en el bolsillo de la chaqueta. Su formato compacto lo situaba en la tradición de los coronitas habaneros: puros cortos pero nunca simples, pensados para quienes buscaban la complejidad de un Habano en tiempo reducido.

H. Upmann Coronas Minor

Historia del Coronas Minor: de dos puros a uno solo

La genealogía de este puro es particularmente interesante para los coleccionistas. Antes de 2002, H. Upmann comercializaba dos vitolas distintas bajo el nombre Coronas Minor: por un lado, las Coronitas-mano, elaboradas en máquina con medidas de 40 × 116 mm; por otro, los Franciscanos, hechos a mano con idénticas dimensiones. Ese año, la marca unificó ambas líneas en una sola versión artesanal que mantuvo el espíritu de sus predecesores.

El Coronas Minor que conocemos los aficionados contemporáneos nació de esa consolidación. Durante casi dos décadas, se produjo en la fábrica Francisco Pérez Germán —conocida históricamente como H. Upmann— y posteriormente en el Tabacalera García de La Habana. Su discontinuación en 2019 se sumó a una tendencia de Habanos S.A. por racionalizar catálogos extensos, dejando a muchos fumadores en la búsqueda de alternativas similares.

H. Upmann Coronas Minor

Evolución del empaque: los tubos que cambiaron de piel

Los coleccionistas distinguen tres épocas principales en el diseño de los tubos de aluminio. Los primeros, previos a 2002, portaban una estética más austera. Entre 2002 y aproximadamente 2015, el tubo adoptó el característico fondo dorado con el escudo de H. Upmann en relieve. La última generación, hasta 2019, simplificó el diseño con acabados más mate y tipografía renovada. Estas variaciones convierten los tubos antiguos en piezas de interés para quienes armamos humidores temáticos.

H. Upmann Coronas Minor

Notas de cata y perfil de sabor

Especificación Detalle
Vitola de fábrica Coronitas
Ring gauge 40
Longitud 117 mm (4⅝″)
Peso oficial 6.78 g
Fortaleza Media
Elaboración Totalmente a mano

La primera impresión en frío revela aromas de heno seco y pan tostado, con un punto de avellana que anticipa el carácter terroso de la marca. Una vez encendido, el Coronas Minor desarrolla un primer terco dominado por cedro joven y café molido, esa combinación que define el ADN de H. Upmann desde sus orígenes en 1844.

En el segundo terco, la complejidad crece sin perder elegancia. Aparecen notas de cuero curtido y chocolate amargo, con una dulzura sutil que nunca empalaga. El anillo de 40 gauge exige atención: fumado demasiado rápido, se vuelve punzante; con la cadencia adecuada, mantiene una temperatura ideal que permite percibir especias dulces —canela, nuez moscada— en el tramo final. La duración ronda los 25-30 minutos, perfecta para quienes detestan dejar un puro a la mitad.

¿Con qué maridar el Coronas Minor?

La media fortaleza y el carácter terroso de este Habano pedían acompañantes que no lo eclipsaran. En mi experiencia, tres maridajes colombianos funcionaban excepcionalmente:

  • Café del Huila, grano Excelso: su acidez cítrica equilibraba el amargor del chocolate del puro. Un tinto de cuerpo medio, sin leche, era la elección clásica.
  • Ron Dictador 20 años: las notas de caramelo y vainilla del destilado de Cartagena dialogaban con la dulzura emergente del segundo terco. Servido en copa balón, sin hielo.
  • Chocolate santandereano 70% cacao: la versión de Grano Real o Luker, con su perfil frutal y amargo equilibrado, prolongaba el placer de la fumada en el paladar.

Evitaba los whiskies ahumados de Islay, que competían con la sutileza del Coronas Minor, y los cafés muy torrefactos, que anulaban su complejidad.

¿Para quién era este puro?

El Coronas Minor ocupaba un nicho específico en el universo Habano. Era el puro del ejecutivo que necesitaba una pausa estructurada entre reuniones, del viajero que apreciaba la protección del tubo de aluminio, del aficionado que buscaba introducir a alguien en el mundo de los puros cubanos sin intimidar con formatos mayores.

Su desaparición dejó un vacío particular. El H. Upmann Half Corona (44 × 90 mm) es más corto y intenso; el Por Larrañaga Petit Coronas (42 × 129 mm) se acerca en elegancia pero supera los 35 minutos. Los que conservamos cajas de 25 en humidor las destapamos con parsimonia, conscientes de que cada tubo abierto es una ventana a una tradición que ya no se renueva.

Si encuentra un Coronas Minor en alguna casa de puros de Bogotá o Medellín —cada vez más raro—, mi consejo es sencillo: no lo guarde para una ocasión especial. La ocasión especial es encenderlo.