Información de Puros

H. Upmann Coronas: historia, sabor y por qué desapareció

2 min de lectura · 254 palabras

¿Qué es el H. Upmann Coronas? Historia de una vitola desaparecida

El H. Upmann Coronas fue una vitola de 142 mm de longitud y ring gauge 42 que la fábrica de La Habana produjo desde antes de 1960 hasta su discontinuación en 2002. Este puro representaba la expresión clásica del formato corona cubano, considerado por muchos entusiastas como el parámetro definitivo para evaluar el carácter de una marca. Durante más de cuatro décadas, el Coronas se mantuvo en el portafolio regular de H. Upmann, ofreciendo una experiencia de fumada que equilibraba elegancia y complejidad en un tamaño accesible.

H. Upmann Coronas

Historia del H. Upmann Coronas

La historia de este puro se entrelaza con la consolidación de H. Upmann como una de las casas más refinadas de La Habana. Fundada en 1844 por el banquero alemán Hermann Dietrich Upmann, la marca siempre se distinguió por perfiles más suaves y terrosos que sus competidoras. El Coronas emergió en este contexto, probablemente durante los años cincuenta, cuando el formato corona dominaba las preferencias de los fumadores europeos y estadounidenses.

La vitola sobrevivió a la nacionalización de la industria tabacalera en 1960 y a las convulsiones posteriores del mercado cubano. Sin embargo, a comienzos del nuevo milenio, Habanos S.A. tomó la decisión de racionalizar sus catálogos. El Coronas fue retirado en 2002, víctima de una tendencia hacia formatos más gruesos y cortos que respondían a tiempos de fumada comprimidos. Su desaparición coincidió con la eliminación de otras coronas clásicas, dejando un vacío que los coleccionistas aún lamentan.

Especificaciones técnicas

Característica Especificación
Nombre de vitola Coronas
Nombre de fábrica Coronas
Ring gauge 42
Longitud 142 mm (5⅝″)
Peso oficial 9.29 g
Construcción Totalmente a mano
Fortaleza Media

El Coronas se presentaba en diversos formatos que evidenciaban su popularidad: cajas de 10 y 25 unidades con tapa deslizante, cajas corredizas de 25, y los distintivos frascos de vidrio de 25 y 50 puros. Estas últimas presentaciones, particularmente codiciadas hoy, convertían el almacenamiento en una experiencia visual que honraba la tradición del habano como objeto de colección.

Notas de cata y perfil de sabor

El H. Upmann Coronas desarrollaba un perfil aromático que definía la identidad de la marca: tierra de Vuelta Abajo, madera de cedro maduro, y ese punto de especias dulces que distingue a los tabacos de San Antonio de los Baños. La capa, de tono colorado claro, prometía una combustión regular y un tiraje sin resistencia, cumpliendo la premisa de que un buen corona debe desaparecer sin que el fumador lo note.

En el primer tercio, la entrada revelaba nueces tostadas y un fondo de café con leche que evocaba las mañanas en el Vedado. El desarrollo central introducía notas de cuero curtido y un dulzor sutil de chocolate amargo, mientras que el final recuperaba la tierra húmeda y una pimienta blanca casi imperceptible. La duración, de aproximadamente cuarenta y cinco minutos, lo convertía en compañero ideal para la pausa después del almuerzo.

La textura del humo destacaba por su cremosidad, ese "cuerpo sedoso" que los habaneros describen como "boca de seda". La ceniza, de color gris plata, se sostenía firme hasta el final, testimonio de la selección de hojas y el torcedor experto que la conformaban.

¿Con qué maridar el H. Upmann Coronas?

Para quienes aún conservan unidades en sus humidores, el Coronas solicita acompañamientos que respeten su delicadeza sin competir por atención. Un café del Huila, de cuerpo medio y acidez cítrica contenida, establece diálogo perfecto con las notas terrosas del puro. La tostión media permite que el chocolate amargo del tabaco encuentre su contrapunto en los matices de panela del grano.

En destilados, el ron Dictador 20 años ofrece la complejidad de barrica americana sin la agresividad que ahogaría el perfil del Coronas. Su paso por roble seco y tostado complementa las notas de cuero del puro, mientras la vainilla natural dialoga con el dulzor sutil de la capa. Para quien prefiere alternativas, un chocolate santandereano de 70% cacao, específicamente de fincas del Socorro, amplifica las notas amargas del final sin introducir azúcar que empalagara.

¿Para quién es este puro?

El H. Upmann Coronas estaba concebido para el fumador que valora la sutileza sobre el impacto. Es puro de mañana temprano, de terraza con café, de conversación pausada donde el habano acompaña sin dominar. Su fortaleza media lo hacía accesible al iniciado que busca adentrarse en los habanos sin el vértigo de un Churchill, mientras su complejidad satisfacía al veterano que reconoce en el formato corona la prueba de fuego de cualquier marca.

Hoy, encontrar un Coronas en buen estado es asunto de coleccionistas y subastas. Quienes los poseen enfrentan la disyuntiva del consumo versus la conservación, sabiendo que cada unidad restante es testimonio de una época donde el tiempo de fumada no se medía en minutos sino en placer. Para el entusiasta colombiano, representa también una lección: en un mercado dominado por ring gauges crecientes, la elegancia del formato clásico sigue siendo referencia insuperable.