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H. Upmann Aromáticos: historia del cigarro mecanizado cubano (1960-2002)

2 min de lectura · 319 palabras

¿Qué es el H. Upmann Aromáticos? El puro mecanizado que duró cuatro décadas

El H. Upmann Aromáticos (1) fue una vitola mecanizada cubana de 117 mm de largo y ring gauge 40, producida desde antes de 1960 hasta su retiro definitivo en 2002. Conocida en fábrica como "Coronitas", esta creación de la marca fundada en 1844 por Herman Upmann representó durante más de cuatro décadas la puerta de entrada al universo habano para fumadores que buscaban una experiencia auténtica sin las exigencias de un puro totalmente hecho a mano.

H. Upmann Aromaticos (1)

Historia del H. Upmann Aromáticos: de la revolución al milenio

La historia de este puro está intrínsecamente ligada a los cambios económicos y sociales de Cuba durante el siglo XX. Apareció antes de 1960, cuando la industria tabacalera cubana comenzaba a experimentar con la mecanización para satisfacer una demanda creciente de productos accesibles. La nacionalización de la industria en 1961 no detuvo su producción; por el contrario, el Aromáticos encontró su nicho como opción cotidiana para el fumador medio.

Durante la década de 1970 y 1980, cuando las exportaciones de tabaco cubano enfrentaban complejos desafíos políticos, este pequeño mecanizado mantuvo vigente el nombre H. Upmann en mercados donde los puros artesanales de alto precio resultaban inalcanzables. Su discontinuación en 2002 coincidió con la reestructuración de Habanos S.A., que priorizó las líneas premium y redujo drásticamente la producción mecanizada.

Especificaciones técnicas de la vitola

Especificación Detalle
Nombre de fábrica Coronitas
Longitud 117 mm (4⅝″)
Ring gauge 40
Peso oficial 6.78 g
Construcción Mecanizada
Fortaleza estimada Media
Presentaciones Cajetilla de cartón (5 puros en celofán individual) / Caja de 2 puros

La banda utilizada era la estándar de H. Upmann (Band B), dorada y roja, que garantizaba su autenticidad incluso en este formato más modesto. El empaque en celofán individual respondía a necesidades prácticas de conservación, dado que los puros mecanizados carecen de la capa de protección natural que otorga la envoltura de capote en los artesanales.

Notas de cata y perfil de sabor

Aunque la construcción mecanizada implica diferencias notorias respecto a un Habano de mano, el Aromáticos mantenía ciertos rasgos distintivos de la marca. La capa, generalmente morena clara con algunas irregularidades propias del proceso industrial, entregaba una primera impresión de sotobosque húmedo y heno curado.

En la primera tercio, el perfil se abría con notas de cedro joven y café tostado ligero, sin la complejidad de un Upmann No. 2 o Magnum 50, pero con suficiente presencia para identificarlo como cubano genuino. La combustión, más rápida y menos uniforme que en sus primos artesanales, requería atención constante para evitar canoas.

El segundo tercio desarrollaba un carácter terroso con destellos de cuero curtido y cacao amargo. La textura en boca resultaba algo áspera, consecuencia inevitable del corte mecanizado del picadura. En el último tramo, aparecían matices de pimienta blanca y un regusto ligeramente metálico que invitaba a terminar antes de llegar al final.

¿Con qué maridar el H. Upmann Aromáticos?

Para quienes aún conservan ejemplares de este puro discontinuado, el maridaje requiere pensar en bebidas que complementen sin competir. Un tinto de altura del Huila, con su acidez moderada y cuerpo medio, funciona mejor que los robustos vinos de uva Nacional. La clásica combinación con ron Dictador 12 años, servido en vaso ancho sin hielo, rescata matices dulces que el puro solo insinúa.

En la tradición colombiana de la merienda, un cuadrado de chocolate santandereano 65% cacao de La Casa del Cacao o similar, preparado en infusión tibia, crea un diálogo interesante con las notas amargas del tabaco. Evitar los destilados agresivos; el Aromáticos no posee la estructura para soportar un aguardiente antioqueño sin amargarse.

¿Para quién es este puro?

El H. Upmann Aromáticos era —y es, en sus versiones de colección— un puro para el fumador pragmático que valora la autenticidad cubana sobre la sofisticación técnica. Ideal para quienes disponen de cuarenta minutos entre reuniones, no para la ceremonia de la sobremesa prolongada.

Hoy, en el mercado de coleccionistas, aparece ocasionalmente en lotes de subastas como Catawiki o entre vendedores especializados de La Habana Vieja. Su precio, inflado por la nostalgia más que por la calidad intrínseca, lo convierte en curiosidad histórica antes que en opción de consumo regular. Para el aficionado colombiano que inicia, mejor invertir en un Quintero Favoritos o Partagás Shorts —puros de mano accesibles— que perseguir este fantasma mecanizado del pasado.

Sin embargo, comprender el Aromáticos es comprender una época: cuando Cuba necesitaba que millones de personas, no solo diplomáticos y turistas alemanes, pudieran decir "fumo un Habano". En ese sentido, su humo merece respeto de historiador.