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Guía del Flor del Punto 305: historia, sabor y cata del Selección Suprema

2 min de lectura · 288 palabras

¿Qué es el Flor del Punto Selección Suprema Número 305?

El Flor del Punto Selección Suprema Número 305 fue un puro cubano de producción regular que circuló entre mediados de los años 70 y 1982, con una vitola de 160 mm de largo y ring gauge 42. Pertenece a esa categoría de habanos descontinuados que hoy solo sobreviven en humidores de coleccionistas y en la memoria de los fumadores que vivieron la época dorada previa a la crisis de los 90. Construido totalmente a mano y presentado en cajas semi boîte nature de 25 unidades, este ejemplar representa un capítulo breve pero significativo de la historia tabacalera cubana.

Flor del Punto Selección Suprema Número 305

Historia del Flor del Punto Selección Suprema Número 305

La marca Flor del Punto nació en un contexto de reconfiguración de la industria tabacalera cubana, cuando Habanos S.A. (en aquel entonces Cubatabaco) buscaba diversificar su portafolio con líneas accesibles pero de identidad propia. El Selección Suprema Número 305 emergió en este escenario, probablemente entre 1975 y 1977, como parte de una estrategia de segmentación que buscaba competir en el mercado de puros medianos de sabor moderado.

Su existencia comercial fue relativamente efímera: apenas cinco a siete años de producción antes de su desaparición en 1982. Este breve ciclo de vida no fue excepcional para la época; muchas vitolas desaparecían por decisiones de marketing, reestructuraciones de marca o simplemente por la imposibilidad de mantener el blend consistente con los tabacos disponibles. Lo que hace particular al 305 es que, a diferencia de otros descontinuados de la marca, prácticamente no ha habido reediciones ni versiones conmemorativas que resuciten su recuerdo.

Flor del Punto Selección Suprema Número 305 packaging

La banda estándar tipo A del Flor del Punto —con su característico diseño sencillo en rojo y dorado— identificaba al 305 como miembro de una familia que nunca alcanzó el prestigio de Cohiba o Montecristo, pero que mantenía estándares de elaboración rigurosos. La ausencia de información sobre la fábrica específica donde se confeccionó sugiere que pudo haberse producido en varios tabacaleros habaneros, algo común en aquellos años de centralización productiva.

Notas de cata y perfil de sabor

Aunque no contamos con registros organolépticos detallados de la época —la cultura de la cata sistemática de puros era incipiente en los 70—, las descripciones de coleccionistas que han degustado ejemplares bien conservados permiten reconstruir un perfil de sabor típico de los habanos medios de aquella década. El 305 se caracterizaba por una entrada suave, casi láctea, con predominio de maderas nobles y un fondo de nuez tostada que evolucionaba hacia notas más terrosas en el segundo tercio.

Flor del Punto Selección Suprema Número 305 packaging

Evolución de la fumada

La estructura de 160 mm con cepo 42 —una vitola cercana al tradicional corona gorda— permitía una combustión pausada que revelaba matices progresivos:

  • Primer tercio: cedro seco, almendra cruda y una leve dulzura de miel de caña que recordaba los campos tabacaleros de Vuelta Abajo.
  • Segundo tercio: aparición de cuero curtido, café tostado ligero y especias blancas, especialmente pimienta blanca molida.
  • Tercer tercio: intensificación terrosa con chocolate amargo, madera quemada y un final seco pero nunca agresivo.

La fortaleza se ubicaba en el rango medio-bajo, lo que lo convertía en una opción versátil para la mañana o la tarde, sin exigir la concentración que demandan los habanos más potentes de la época.

Flor del Punto Selección Suprema Número 305 packaging
Especificación Valor
Vitola de fábrica Desconocida
Longitud 160 mm (6¼″)
Ring gauge 42
Peso estimado 10.22 g
Presentación Semi boîte nature, 25 puros
Fortaleza Media-baja
Período de producción Mediados de los 70 – 1982
Estado actual Descontinuado

¿Con qué maridar el Flor del Punto Selección Suprema Número 305?

Si por alguna circunstancia extraordinaria se encuentra frente a un ejemplar conservado de este puro, el maridaje debe respetar su carácter delicado y su edad probablemente avanzada. En el contexto colombiano, propongo tres acompañamientos que dialogan con su perfil sin sobrepasarlo:

Flor del Punto Selección Suprema Número 305 packaging
  • Café del Huila, origen Pitalito, tostado medio: la acidez cítrica típica de esta región complementa la dulzura inicial del puro, mientras que su cuerpo medio no compite con la evolución terrosa del segundo tercio.
  • Ron Dictador 20 años: aunque el 305 no soportaría rones demasiado pesados, la versión 20 años del Valle del Cauca aporta vainilla y caramelo sin el dominio de maderas fuertes que tiene el XO. Servido solo, sin hielo.
  • Chocolate santandereano 70% cacao: específicamente de fincas de San Vicente de Chucurí o Rionegro, donde el perfil frutal y el amargor equilibrado resuenan con las notas de cacao que emergen en el final de la fumada.

Evitaría el aguardiente antioqueño o cualquier destilado de alta graduación sin añejamiento, pues alcoholizan demasiado el paladar para un puro de esta sutileza. Tampoco recomendaría bebidas gaseosas o cítricas intensas que rompen la continuidad de sabores.

¿Para quién es este puro?

El Selección Suprema Número 305 ya no es un puro que se "recomienda" en el sentido práctico: simplemente no está disponible en el mercado legal. Sin embargo, su estudio resulta valioso para varios perfiles de entusiastas:

Para el coleccionista de habanos históricos, representa una pieza accesible dentro de los descontinuados de los 70, con mayor probabilidad de aparición en subastas que vitolas más codiciadas de la misma época. Para el fumador curioso, conocer el 305 ilustra cómo era el estándar de calidad "ordinario" de Cuba antes de la crisis del 94, un parámetro útil para evaluar habanos contemporáneos que aspiran a recrear aquella consistencia.

Finalmente, para quienes disfrutan de vitolas elegantes y de formato medio, el 305 ofrece un modelo de proporciones que rara vez se replica hoy: suficientemente largo para desarrollar complejidad, suficientemente delgado para no cansar. En ese sentido, un Cohiba Siglo II o un Hoyo de Monterrey Epicure No. 2 contemporáneos pueden ofrecer una experiencia aproximada, aunque con blends evidentemente diferentes.

El Flor del Punto Selección Suprema Número 305 permanece, entonces, como un espejo del pasado: lo que vemos reflejado depende de quién mire. Para algunos, nostalgia de una Cuba tabacalera que ya no existe. Para otros, advertencia sobre la fugacidad de las vitolas que hoy damos por sentadas. En cualquier caso, merece que su nombre no caiga en el olvido.