¿Qué es el El Rey del Mundo Variedades?
El El Rey del Mundo Variedades es una vitola mecanizada cubana de 106 mm de largo y 29 de ring gauge (cepo Chicos) que formó parte del catálogo regular de la marca desde antes de 1960 hasta su descontinuación en los años ochenta. Con apenas 3 gramos de peso, este puro representa la era dorada de los habanos mecanizados: formatos pequeños, accesibles y pensados para fumadas rápidas sin renunciar al carácter de la tierra vuelta abajo.
A diferencia de sus hermanos mayores de la misma marca —como el emblemático Choix Supreme o el Demi Tasse—, el Variedades nació de la necesidad de democratizar el habano. En una época donde el tiempo era tan preciado como el tabaco, este formato permitía al fumador colombiano disfrutar de una experiencia cubana auténtica entre reuniones, durante el café de la mañana o en esa pausa que antecede al almuerzo ejecutivo.
Historia del El Rey del Mundo Variedades
La marca El Rey del Mundo fue fundada en 1848 por el español Antonio Allones, quien la bautizó con un nombre pretencioso que, con el tiempo, se ganó a pulso. El Variedades emergió como parte de la estrategia de expansión de la marca hacia formatos más accesibles, consolidándose como opción regular antes del triunfo de la Revolución.
Curiosamente, su producción continuó durante las primeras décadas del período revolucionario, cuando la industria tabacalera cubana se reorganizó bajo el mando estatal. Los años sesenta y setenta vieron al Variedades en cajas de 25 unidades, vestido con la banda clásica de la marca, compitiendo en el mercado con otros mecanizados como los populares Cohiba Mini o los Romeo y Julieta Clubs de la época. Su desaparición en los ochenta coincide con la tendencia de las fábricas cubanas hacia formatos mayores y totalmente hechos a mano.
Notas de cata y perfil de sabor
Aunque el Variedades era mecanizado, su blend mantenía la esencia de El Rey del Mundo: tabaco de la Vuelta Abajo con predominio de capa clara y relleno de tierras bajas. La experiencia sensorial, aunque condensada por su corta duración —aproximadamente 15 a 20 minutos—, ofrecía un recorrido interesante para quien sabía escucharlo.
| Atributo | Especificación |
|---|---|
| Nombre de fábrica | Chicos |
| Ring gauge | 29 |
| Longitud | 106 mm (4⅛″) |
| Peso oficial | 3.00 g |
| Fortaleza | Suave a media |
| Construcción | Mecanizada |
En el encendido, el Variedades solía ofrecer notas de cedro fresco y pan tostado, esa entrada típica de los habanos suaves. El desarrollo revelaba un fondo de café con leche y avellana, sin la complejidad de un toro pero con suficiente presencia para no sentirse como un cigarrillo común. La retrohala, aunque limitada por el calibre, dejaba rastros de cuero curtido y una dulzura residual que invitaba a otro.
El problema de la conservación
Los ejemplares que hoy circulan entre coleccionistas —y ocasionalmente aparecen en subastas— enfrentan el desafío de décadas de almacenamiento. Un Variedades bien conservado en su caja original puede ofrecer aún ese perfil suave característico, aunque muchos han perdido la capa de aceite que define la experiencia. Para quienes los encuentran, la recomendación es humectación gradual: su construcción mecanizada es menos tolerante que un torcedero artesanal.
¿Con qué maridar el El Rey del Mundo Variedades?
Si por fortuna tiene entre sus manos un Variedades en condiciones óptimas, el maridaje debe respetar su delicadeza. En el contexto colombiano, propongo tres acompañamientos que dialogan con su perfil sin ahogarlo:
- Café del Huila, origen Pitalito, método V60: La acidez cítrica y el cuerpo medio de este origen complementan el carácter suave del puro. La temperatura del café —unos 60°C en la taza— permite alternar sin quemar el paladar.
- Ron Dictador 20 años, servido solo: Aunque habitualmente asociamos rones añejos con habanos robustos, la dulzura de la miel de caña y las notas de vainilla del Dictador encuentran en el Variedades un lienzo donde proyectarse sin competencia.
- Chocolate santandereano 65% cacao: La amargura controlada y el perfil terroso del cacao de la región —particularmente el de fincas como Luker o Casa Luker— resaltan la dulzura natural del tabaco cubano.
Evite los espresso ristretto o los rones sobre hielo abundante; el choque térmico y la intensidad concentrada anularían lo que el Variedades tiene para decir.
¿Para quién es este puro?
El Variedades ya no se produce, lo que lo convierte en objeto de colección más que en opción de consumo regular. Sin embargo, su estudio resulta valioso para varios perfiles de fumador:
Para el coleccionista de habanos históricos, representa una pieza accesible —relativamente— de la era mecanizada cubana, anterior a la hegemonía absoluta del torcedero artesanal. Para el fumador que inicia, comprender el Variedades ayuda a calibrar cuánto ha evolucionado la industria y por qué ciertos formatos pequeños han resurgido en el mercado contemporáneo. Para el curioso de la historia del tabaco, es testimonio de una época donde Cuba producía millones de unidades mecanizadas para exportación, incluyendo mercados como el colombiano que consumía habanos en formatos de todo calibre.
En la práctica actual, quien busque una experiencia similar debería orientarse hacia los El Rey del Mundo Demi Tasse (hecho a mano, 30 × 100 mm) o explorar los minutos y clubs de otras marcas cubanas, aunque ninguno reproduce exactamente la textura de un mecanizado de los sesenta.
El Variedades, en definitiva, es un fantasma del habano cubano: breve en su fumada, extenso en su significado histórico. Quien lo encuentre, que lo encienda con la conciencia de que está consumiendo no solo tabaco, sino un fragmento de la memoria tabacalera del Caribe.