¿Qué es el El Rey del Mundo Royal Series No.2?
El El Rey del Mundo Royal Series No.2 fue una vitola de 129 mm de largo y cepo 42 que se produjo manualmente en Cuba desde antes de 1960 hasta mediados de los años setenta. Este puro representa una de las piezas más codiciadas por coleccionistas que buscan el legado perdido de una de las marcas más aristocráticas de la historia tabacalera cubana.

A diferencia de las ediciones limitadas modernas, el Royal Series No.2 formó parte del catálogo regular de El Rey del Mundo durante más de quince años, lo que lo convierte en testigo de la transición entre la Cuba prerrevolucionaria y la nacionalización de la industria. Su desaparición del mercado en los años setenta marcó el fin de una época para los formatos medianos de la marca.
Historia del Royal Series No.2: el perfume de una época
El Rey del Mundo nació en 1848 de la mano del español Antonio Allones, quien bautizó su marca con una ambición que el tiempo terminaría por justificar. El Royal Series No.2 emergió en este contexto de refinamiento, cuando los puros cubanos competían por conquistar las cortes europeas y las mesas de juego de Montecarlo.
De los años cincuenta a la desaparición
La vitola debutó antes de 1960, en los últimos años de la industria privada cubana. Su producción continuó tras la nacionalización de 1962, aunque con los inevitables cambios en los blendes y los procesos de selección de hojas. La década de 1970 presenció su descontinuación, posiblemente por la tendencia hacia formatos más gruesos que caracterizó esa época. El cepo 42, considerado hoy clásico, quedó rezagado frente a los robustos y toros que comenzaban a dominar el gusto internacional.
| Especificación | Detalle |
|---|---|
| Vitola | Royal Series No.2 |
| Cepo (ring gauge) | 42 |
| Longitud | 129 mm (5⅛″) |
| Peso oficial | 8.14 g |
| Presentación | Caja de 25 puros (dress box) |
| Anilla | Band A estándar de El Rey del Mundo |
| Período de producción | Pre-1960 — años 1970 |
| Estado actual | Descontinuado |
Notas de cata y perfil de sabor
Quienes tuvieron la fortuna de fumar un Royal Series No.2 en condiciones óptimas describen una experiencia de elegancia contenida. El encendido revela una entrada suave con dominio del cedro seco y una leve pimienta blanca que despierta el palato sin agredirlo.
A medida que avanza la fumada, el corazón del puro despliega matices de café tostado medio, cuero curtido y nuez moscada. La capa, probablemente de San Juan y Martínez o San Luis, aportaba ese dulzor característico de los mejores tabacos de la Vuelta Abajo. El final se perfilaba con chocolate amargo y un retrogusto de almendra tostada que persistía generosamente.
La fortaleza se situaba en el rango medio, lo que permitía una fumada matutina o vespertina sin fatiga. La combustión, típica de la época, tendía al gris ceniza con anillos definidos que hablaban de la paciencia en el despalillo y la fermentación.
¿Con qué maridar el Royal Series No.2?
Dado su carácter refinado y su fortaleza moderada, este puro pedía acompañamientos que no eclipsaran su complejidad sutil.
- Café del Huila: Un tinto de cuerpo medio, como los de Pitalito o San Agustín, resalta las notas de cacao del tabaco sin competir con su madera.
- Ron Dictador 20 años: El dulzor de la madera tostada y la vainilla del ron cartagenero dialogan con el cuero y la nuez moscada del puro.
- Chocolate santandereano 70% cacao: La amargura controlada y el perfil frutal del cacao de Bucaramanga potencian el final amargo del tabaco.
- Agua mineral sin gas: Para puristas, un recurso que limpia el palato entre puffs y permite apreciar la evolución del blend.
¿Para quién es este puro?
El Royal Series No.2 ya no existe como producción regular, por lo que su destinatario ideal es, ante todo, el coleccionista serio de habanos vintage. Quien encuentre una caja sellada de los años sesenta o principios de los setenta posee un activo que combina valor histórico con la promesa de una fumada arqueológica.
Para el aficionado contemporáneo, estudiar este puro sirve para comprender la evolución de El Rey del Mundo y la industria cubana en general. Su formato cepo 42 por 129 mm anticipa vitolas que hoy se consideran clásicas, como el Petit Corona o ciertos Marevas, aunque con un carácter propio difícil de replicar.
Si busca una experiencia similar en el catálogo actual, el El Rey del Mundo Choix Supreme o el Demi Tasse ofrecen parte de esa herencia, aunque sin la magia de un tabaco que maduró durante décadas en condiciones ideales. El Royal Series No.2 es, en última instancia, un recordatorio de que los mejores puros no solo se fuman: se conservan, se estudian y se extrañan.