¿Qué es el El Rey del Mundo Petit Coronas?
El El Rey del Mundo Petit Coronas fue una vitola Marevas de 129 mm de longitud y ring gauge 42 que permaneció en producción regular desde antes de 1960 hasta su discontinuación en 2012. Durante más de cincuenta años, este puro representó la entrada más accesible al universo de una marca fundada en 1848 por Antonio Allones, quien bautizó a la fábrica con un nombre pretencioso que, curiosamente, se convirtió en realidad: El Rey del Mundo se ganó la reputación de ofrecer los habanos más caros de La Habana durante buena parte del siglo XX.
La vitola Petit Coronas ocupó un lugar particular en el portafolio de la marca. Mientras El Rey del Mundo se asociaba con formatos majestuosos como el Choix Supreme o el Gran Corona, esta Marevas permitía acceder a la misma capa de cultivo Vuelta Abajo y la misma mano de obra torcedora, pero en una fumada de aproximadamente cuarenta y cinco minutos. Era, en esencia, la democratización de un lujo.
Historia del El Rey del Mundo Petit Coronas
La trayectoria de este puro atraviesa momentos definitorios de la industria habanera. Sobrevivió a la nacionalización de 1960, a la creación de Cubatabaco en 1962, a la reorganización de Habanos S.A. en 1994, y a las múltiples reestructuraciones de portafolios que eliminaron vitolas clásicas de marcas más grandes. Su discontinuación en 2012 no respondió a problemas de calidad —los lotes finales mantuvieron el estándar— sino a la tendencia de Habanos S.A. de concentrar recursos en formatos más gruesos y rentables.
La presentación del Petit Coronas varió con el tiempo. Las cajas de 25 unidades con tapa deslizante (SLB) llegaban sin anilla, siguiendo una tradición que algunos coleccionistas apreciaban por su sobriedad. Las cajas estándar, en cambio, lucían la anilla B25s con el diseño clásico de la marca: coronas doradas sobre fondo crema, con el lema "El Rey del Mundo" en letras elegantes. Esta dualidad de presentaciones reflejaba la dualidad del puro mismo: accesible pero refinado, cotidiano pero especial.
Notas de cata y perfil de sabor
El Petit Coronas de El Rey del Mundo desarrollaba un perfil que privilegiaba la elegancia sobre la potencia, característica distintiva de la marca. El encendido revelaba notas de cedro fresco y café tostado ligero, con una dulzura sutil que anticipaba la complejidad por venir. A diferencia de sus hermanos mayores, que podían entregar picantes de pimienta, esta Marevas mantenía una entrada suave, casi sedosa.
En el segundo tercio, el puro construía capas de cuero curtido y chocolate amargo, con un fondo de nuez tostada que recordaba a las almendras garrapiñadas. La textura del humo era cremosa, densa pero sin agresividad, permitiendo retrohales que dejaban persistencia de vainilla y especias dulces. El último tercio intensificaba el carácter terroso sin perder el equilibrio, con apariciones de café espresso y un leve toque mineral que invitaba a fumar hasta el anillo.
La fortaleza se situaba en el rango medio-bajo a medio, lo que lo convertía en una opción versátil para diferentes momentos del día. La combustión, cuando la conservación era adecuada, resultaba uniforme con ceniza de color gris claro que retenía firmemente la forma.
| Especificación | Detalle |
|---|---|
| Nombre de fábrica | Marevas |
| Ring gauge | 42 |
| Longitud | 129 mm (5⅛″) |
| Peso oficial | 8.46 g |
| Fortaleza | Medio-bajo a medio |
| Elaboración | Totalmente a mano |
| Producción | Discontinuado en 2012 |
¿Con qué maridar el El Rey del Mundo Petit Coronas?
La delicadeza de este puro pedía acompañamientos que no eclipsaran su voz. En el universo colombiano, tres opciones destacaban por su armonía:
- Café del Huila: Un origen suave con notas cítricas y caramelo, preparado en método V60 o prensa francesa. La acidez equilibrada del grano resaltaba la dulzura natural del habano sin competir por atención.
- Ron Dictador 20 años: El añejo de Cartagena, con su perfil de vainilla, miel de caña y roble tostado, dialogaba directamente con las notas de chocolate y cuero del puro. La textura untuosa del ron complementaba la cremosidad del humo.
- Chocolate santandereano 70% cacao: El de Santander, con su característico amargor limpio y notas de frutos rojos, creaba un contrapunto que amplificaba las capas dulces del Petit Coronas.
Para quienes preferían opciones sin alcohol, un té negro de Assam con leche, o incluso un agua tónica premium con twist de naranja, funcionaban como paliativos que limpiaban el paladar entre caladas.
¿Para quién es este puro?
El El Rey del Mundo Petit Coronas era ideal para el fumador que buscaba refinamiento sin ostentación. Su formato lo hacía perfecto para la mañana, el café de la tarde, o ese momento después del almuerzo cuando se quiere algo más sustancial que un cigarillo pero menos comprometedor que una Corona Gorda.
El aficionado que lo apreciaba valoraba la consistencia histórica: sabía que estaba fumando el mismo formato que generaciones anteriores habían disfrutado, con las mismas medidas, el mismo nombre de fábrica Marevas, la misma tradición. Era un puro para quienes entienden que en el mundo habanero, la discontinuación no borra el mérito, sino que lo consagra.
Hoy, encontrar un Petit Coronas de El Rey del Mundo requiere paciencia y contactos en el mercado de humidores privados. Cuando aparece, su precio refleja escasez más que inflación: se paga por el privilegio de acceder a una ventana del pasado, a una fumada que ya no se fabrica pero que sigue viva en la memoria de quienes la conocieron.