¿Qué es el El Rey del Mundo Lunch Club?
El El Rey del Mundo Lunch Club es un puro cubano de vitola Franciscanos, con 116 mm de largo y cepo 40, producido desde antes de 1960 hasta su discontinuación en 2009. Esta pieza histórica representa una de las ofertas más duraderas de la marca, siendo un clásico para los coleccionistas que buscan la tradición tabacalera de La Habana. Su formato compacto fue diseñado originalmente para disfrutarse en pausas breves, manteniendo la esencia artesanal de los puros hechos a mano en Cuba.
Historia y legado del Lunch Club
Este puro pertenece a ese grupo selecto de referencias cubanas que lograron sobrevivir a cambios políticos y tendencias de mercado durante casi medio siglo. Introducido al mercado global antes de la revolución de 1959, el Lunch Club se consolidó como un pilar en la línea de producción regular de El Rey del Mundo. Su retiro oficial en 2009 marcó el fin de una era, transformando cada caja vestidor de 25 unidades restante en una reliquia para los entendidos que valoran la herencia del tabaco tradicional.
La longevidad de esta vitola no fue casualidad; respondía a la necesidad de los fumadores de antaño de disfrutar de un sabor auténtico sin requerir horas enteras de dedicación. Fabricado completamente a mano, respetaba los estándares de la Banda A, garantizando una construcción impecable que rara vez fallaba en sus casi cincuenta años de vida comercial. Hoy, encontrar un ejemplar bien conservado es como descubrir un fragmento de la historia dorada de los puros habanos.
Ficha técnica y especificaciones
Para el fumador colombiano que aprecia los detalles, conocer las especificaciones exactas es vital para entender qué esperar de esta joya discontinuada. Aunque ya no se produce, sus dimensiones definen un perfil de combustión rápido pero intenso, ideal para quienes tienen poco tiempo pero exigen alta calidad.
| Dato Técnico | Especificación |
|---|---|
| Nombre Comercial | Lunch Club |
| Vitola Galera (Nombre de fábrica) | Franciscanos |
| Longitud | 116 mm (4 ⅝ pulgadas) |
| Cepo (Ring Gauge) | 40 (15.87 mm) |
| Peso Oficial | 6.72 g |
| Estado | Discontinuado (2009) |
| Presentación | Caja vestidor de 25 |
Notas de cata y perfil de sabor
Al encender un Lunch Club, especialmente uno que ha reposado adecuadamente, el primer tercio suele ofrecer una entrada suave pero definida, dominada por aromas a cedro fresco y un toque cremoso que recubre el paladar. A medida que avanza la fumada, es común detectar notas de café tostado, muy acorde a nuestro gusto nacional, mezcladas con sutiles especias dulces y un fondo de cuero viejo que denota su madurez. La ceniza, característica de los buenos habanos, se mantiene compacta y de color blanco grisáceo, señal de un armado preciso y un tripa bien seleccionada.
En el último tercio, la intensidad puede subir ligeramente sin volverse agresiva, revelando matices de chocolate amargo y tierra húmeda que complejizan la experiencia. Al ser un puro de cepo estrecho, la concentración de sabores es directa, sin perder tiempo en evoluciones lentas; es una explosión de carácter clásico que termina dejando un retrogusto limpio y persistente. No es un puro para buscar nubes densas de humo, sino para saborear la elegancia de un tabaco bien curado.
¿Con qué maridar el Lunch Club?
Para acompañar este puro discontinuado, nada mejor que aprovechar nuestra riqueza local; un café del Huila, con su acidez balanceada y notas frutales, corta perfectamente la cremosidad del humo y resalta los toques de cacao del tabaco. Si prefieres algo más fuerte para la tarde, un ron Dictador de 12 o 20 años ofrece esa vainilla y madera que hacen juego con el perfil de cedro del Lunch Club, creando una armonía sofisticada.
- Café de origen: Un tinto negro de Nariño o Huila para realzar las notas tostadas.
- Ron añejo: Una copa de ron colombiano o caribeño para complementar la dulzura natural.
- Chocolate: Un cuadrado de chocolate santandereano al 70% para cerrar la fumada con broche de oro.
¿Para quién es este puro?
El Lunch Club es ideal para el coleccionista serio que busca completar series históricas de El Rey del Mundo o para el fumador experimentado que quiere probar un pedazo de la Cuba anterior a 2010. También es perfecto para el ejecutivo bogotano o medellinense que tiene apenas 20 o 30 minutos en su agenda pero no quiere sacrificar la calidad de su momento de relax. Si eres de los que valora la historia detrás de cada calada y entiende que un puro discontinuado tiene un alma diferente, esta vitola es una parada obligatoria en tu ruta del sabor.