¿Qué es el El Rey del Mundo Epicures?
El El Rey del Mundo Epicures es una vitola descontinuada de 29 ring gauge por 130 mm (5⅛ pulgadas) que perteneció a una de las marcas más aristocráticas de Cuba. Este puro manual, de peso oficial de 3.91 gramos, circuló en humidores desde antes de 1960 hasta su desaparición en los años 70, representando la elegancia del formato Delgado de la época dorada habanera. Su breve pero intensa existencia lo convierte hoy en una pieza de colección para quienes buscan el sabor auténtico del Cuba pre-revolucionaria.
Historia del El Rey del Mundo Epicures
La marca El Rey del Mundo nació en 1848 de manos del español Antonio Allones, quien bautizó su creación con un nombre pretencioso que, curiosamente, se correspondía con la realidad: sus puros eran efectivamente de los más refinados de la isla. El Epicures emergió en este contexto de excelencia, cuando la demanda global por habanos alcanzaba cotas históricas y las fábricas de La Habana competían por la supremacía del gusto.
La vitola sobrevivió a la nacionalización de 1960 y continuó produciéndose durante la década siguiente, aunque con matices diferentes. Los puros de esta época transicional conservaban la técnica manual pero ya operaban bajo la nueva estructura estatal. Su desaparición en los años 70 —cuando las tendencias migraban hacia formatos más gruesos y cortos— selló su destino de reliquia. Quienes logran hoje una caja de 25 unidades en sus vestiduras originales poseen un testimonio tangible de cómo fumaban los verdaderos conocedores hace medio siglo.
Notas de cata y perfil de sabor
Construcción y quemado
El Epicures exhibe la precisión del torcedor de oficio: capa colorada con vena fina, tripa bien distribuida que promete tirada uniforme. Su 29 ring gauge exige delicadeza en el corte —recomendable punta de guillotina fina— y una fumada pausada que honre sus dimensiones. La ceniza se mantiene compacta, grisácea, con tendencia a retenerse varios centímetros sin temblar.
Perfil sensorial
El arranque revela cedro dominante con puntas de café tostado y una leve salinidad que evoca el mar caribeño. El desarrollo introduce cuero curtido y chocolate amargo, mientras el retrohale descubre nuez moscada y un floral tenue de jazmín seco. La fortaleza se mantiene en medio-bajo, nunca agresiva, con una evolución que privilegia la sutileza sobre la complejidad barroca.
En el último tercio, las notas dulces se intensifican: cacahuate tostado y miel de caña emergen antes de que el calor obligue a despedirse. Duración estimada: 35-45 minutos de concentración placentera.
¿Con qué maridar el El Rey del Mundo Epicures?
La delicadeza de este puro reclama acompañamientos que no opaquen su conversación. El café del Huila, especialmente un Excelso de Pitalito con tueste medio, establece diálogo perfecto: sus notas cítricas y cuerpo moderado respetan el espacio del habano sin competir por atención.
Para quienes prefieren destilados, el ron Dictador 20 años ofrece la dulzura oxidada y el carácter seco que el Epicures necesita. Su paso por barricas de bourbon complementa el chocolate del puro sin endulzarlo en exceso. Alternativa sofisticada: chocolate santandereano al 70% de cacao, cuya amargura terrosa realza las notas de cuero del último tercio.
| Especificación | Detalle |
|---|---|
| Vitola | Epicures |
| Ring Gauge | 29 |
| Longitud | 130 mm (5⅛") |
| Peso oficial | 3.91 gramos |
| Fortaleza | Medio-bajo |
| Elaboración | Totalmente a mano |
| Presentación | Caja de 25 (vestidura) |
| Período de producción | Pre-1960 hasta años 70 |
| Estado actual | Descontinuado |
¿Para quién es este puro?
El Epicures no es para el fumador apresurado ni para quien busca nicotina que golpee. Es para el coleccionista que entiende la historia, para el paladar educado que valora la elegancia sobre el impacto, para quien puede dedicar una mañana de domingo a una sola fumada sin mirar el reloj.
También es para el curioso que quiere comprender por qué los formatos Delgados dominaron el gusto mundial durante décadas. En una era de 50+ ring gauge, fumar un Epicures es ejercicio de arqueología sensorial: recuperar la sutileza perdida, la paciencia como virtud, el habano como meditación. Si encuentra uno en condiciones óptimas —humidificación estable, sin aceite rancio— no dude: está ante un mensaje en botella desde el Cuba que ya no existe.