¿Qué es el Dunhill Tubos?
El Dunhill Tubos fue un puro cubano de producción regular lanzado en 1982 con vitola Coronas Grandes, ring gauge 42 y 155 mm de longitud, que permaneció en el mercado hasta 1991. Presentado en tubos de aluminio individuales, representó la apuesta de Alfred Dunhill por ofrecer una experiencia de fumada protegida y refinada durante la década dorada de los habanos.

Historia del Dunhill Tubos
La marca Dunhill estableció su relación con los puros cubanos en 1907, cuando Alfred Dunhill abrió su primera tienda en Londres. Sin embargo, no fue hasta 1982 cuando la firma británica decidió expandir su portafolio con el Tubos, respondiendo a la demanda de fumadores que buscaban conservación óptima y portabilidad elegante.
La década de los ochenta marcó un momento particular en la industria tabacalera cubana. Dunhill, con su reputación de seleccionador meticuloso, aprovechó este contexto para posicionar el Tubos como una alternativa sofisticada dentro de su línea. Los tubos de aluminio no eran meramente decorativos: garantizaban humedad estable y protección mecánica, aspectos cruciales para quienes viajaban frecuentemente o deseaban envejecer sus puros con condiciones controladas.
La producción cesó en 1991, convirtiendo al Dunhill Tubos en una pieza de coleccionista. Los ejemplares bien conservados en sus tubos originales alcanzan hoy valores significativos en el mercado secundario, especialmente aquellos de los primeros años de fabricación.

Notas de cata y perfil de sabor
Características técnicas
| Especificación | Medida |
|---|---|
| Vitola | Coronas Grandes |
| Ring gauge | 42 |
| Longitud | 155 mm (6⅛ pulgadas) |
| Peso oficial | 10.14 gramos |
| Capa | Corojo cubano |
| Fortaleza | Media a media-alta |
| Tiempo de fumada | 45-60 minutos |
Perfil sensorial
El Dunhill Tubos ofrece una entrada suave pero definida, con notas iniciales de cedro fresco y nuez tostada que evolucionan hacia un núcleo más complejo. En el segundo tercio emerge el carácter terroso típico de los habanos de la época, con matices de cuero curtido y café espresso. La combustión, siempre uniforme en ejemplares bien conservados, deposita una ceniza compacta de color gris claro.
El último tercio intensifica sin agredir: chocolate amargo, especias dulces de clavo y un retrogusto prolongado de madera de roble. La retroalimentación nasal revela frutos secos y un leve toque de vainilla que distingue a los Dunhill de otros puros de la misma fábrica. La textura del humo es cremosa, casi sedosa, con una resistencia al tiro que permite controlar el ritmo sin esfuerzo.
¿Con qué maridar el Dunhill Tubos?
La versatilidad de este puro permite múltiples aproximaciones desde la gastronomía colombiana. Para una experiencia matutina, un café del Huila de cuerpo medio, preparado en prensa francesa, realza las notas de nuez sin competir con el perfil terroso. La acidez cítrica típica de esta región complementa especialmente los ejemplares con más años de maduración.
En la tarde, el encuentro con un ron Dictador 20 años resulta casi obligatorio. La dulzura del barril de bourbon resuena con el chocolate amargo del último tercio, mientras que el alcohol moderado limpia el paladar entre caladas. Para quienes prefieren opciones sin alcohol, el chocolate santandereano al 70% de cacao, con su amargor equilibrado y notas de frutos rojos, establece un diálogo prolongado con el habano.
Los más tradicionalistas pueden optar por un coñac VSOP o un whisky escocés de las Highlands, aunque personalmente considero que el carácter latino del puro se lleva mejor con destilados del Caribe.
¿Para quién es este puro?
El Dunhill Tubos está dirigido al fumador que valora la consistencia histórica sobre las modas contemporáneas. No es un puro para quien busca potencia extrema ni para el principiante que aún no desarrolla su paladar: su fortaleza media-alta y su complejidad progresiva demandan atención consciente.
Resulta especialmente atractivo para coleccionistas y amantes de los habanos descontinuados, así como para quienes aprecian el ritual del tubo: el sonido metálico al abrirlo, el aroma concentrado que se libera, la sensación de estar accediendo a algo preservado deliberadamente. Es, en esencia, un puro para quien entiende que fumar es también una forma de archivo personal, de guardar memoria en humo.