¿Qué es el Dunhill Cabinetta?
El Dunhill Cabinetta es un puro cubano de vitola Robusto que se produjo entre 1982 y 1991, con un ring gauge de 50 y 124 mm de longitud. Fabricado completamente a mano en Cuba, representa una época dorada de la colaboración entre la prestigiosa casa británica Dunhill y la industria tabacalera cubana, ofreciendo una experiencia de fumada que hoy es codiciada por coleccionistas y entusiastas del habano vintage.

Historia del Dunhill Cabinetta
La década de los ochenta marcó un momento particularmente interesante para los puros cubanos. Dunhill, ya establecida como sinónimo de elegancia en accesorios para fumadores, decidió expandir su portafolio con el Cabinetta en 1982. Esta línea se mantuvo en producción regular durante nueve años, hasta su discontinuación en 1991, período que coincide con transformaciones significativas en la industria tabacalera de la isla.
Durante su existencia, el Cabinetta se posicionó como una oferta accesible dentro del catálogo de Dunhill, manteniendo la banda Standard A que identificaba los puros de la marca. Presentado en cajas deslizantes de 25 unidades, su empaque equilibraba la funcionalidad con un toque de distinción que atraía tanto al fumador diario como al coleccionista meticuloso.
Hoy en día, encontrar un Cabinetta en condiciones óptimas es un verdadero hallazgo. Los ejemplares bien conservados han adquirido complejidades adicionales gracias al envejecimiento, convirtiéndose en piezas de referencia para quienes estudian la evolución de la presencia de Dunhill en el mundo habanero.
Notas de cata y perfil de sabor
Construcción y primeras impresiones
El Cabinetta exhibe la solidez constructiva propia de los robustos de la época. Su capa colorado claro, aceitosa al tacto, promete una combustión pareja. Al cortar, la resistencia del tabaco se siente firme pero no densa, indicativo de un buen entubado manual.
Desarrollo de la fumada
La primera tercera parte despliega notas de cedro fresco y café tostado, con un fondo sutil de nuez moscada. El aporte de la capa se percibe dulce, casi cremoso, mientras que el ligero aporta una pimienta blanca discreta que despierta el paladar sin agredirlo.
En el segundo tercio, el perfil evoluciona hacia terrenos más terrosos: cuero curtido, tierra húmeda de vega y un dejo de chocolate amargo que anticipa el final. La fortaleza se mantiene en medio, permitiendo una conversación acompañada sin exigir toda la atención del fumador.
El último tramo intensifica el carácter cubano clásico: madera de cedro maduro, especias dulces y una retrogustación que evoca el café de la Sierra Maestra. La ceniza, de color gris pizarra, se sostiene compacta hasta dos centímetros, testimonio de la fermentación adecuada de sus hojas.
| Especificación | Valor |
|---|---|
| Nombre de fábrica | Robustos |
| Ring gauge | 50 |
| Longitud | 124 mm (4⅞″) |
| Peso oficial | 11.66 g |
| Fortaleza | Medio |
| Construcción | Totalmente a mano |
| Presentación | Caja de 25 (tapa deslizante) |
¿Con qué maridar el Dunhill Cabinetta?
La versatilidad del Cabinetta permite aventuras interesantes con bebidas nacionales. Un café del Huila, de cuerpo medio y acidez cítrica, resalta las notas de cacao del puro sin competir con su madera. Para quienes prefieren destilados, el ron Dictador 20 años comparte con el habano esa elegancia británica-cubana, con sus notas de caramelo y vainilla dialogando con la dulzura natural del tabaco.
Los más audaces pueden explorar el contraste con un chocolate santandereano de 70% cacao, cuya amargura estructurada limpia el paladar entre caladas. En las tardes bogotanas, un té negro de hoja entera, servido sin azúcar, prolonga la ceremonia de la fumada sin saturar los sentidos.
¿Para quién es este puro?
El Cabinetta habla a varios tipos de fumadores. El coleccionista lo busca como pieza histórica, muestra tangible de una era donde Dunhill y Cuba caminaban de la mano. El entusiasta del habano clásico lo aprecia por su equilibrio, esa cualidad difícil de lograr donde ninguna nota domina sobre las demás.
Para el fumador colombiano contemporáneo, representa una invitación a entender los orígenes del formato robusto que hoy disfrutamos en marcas como Cohiba o Partagás. No es un puro para el apuro: demanda su hora de duración, una silla cómoda y la voluntad de dejarse llevar por nueve años de historia condensados en 124 milímetros de tabaco.
Si tiene la fortuna de encontrar uno, trátelo con la reverencia que merece: humedad constante entre 65% y 68%, temperatura ambiente, y la paciencia de quien sabe que algunos placeres ya no se fabrican, solo se preservan.