¿Qué es el Don Cándido Selección No.506?
El Don Cándido Selección No.506 fue un puro cubano de producción regular lanzado a finales de los años sesenta, fabricado en la vitola Coronas Gordas de 143 mm de largo y ring gauge 46. Este robusto extra permaneció en el portafolio de Habanos hasta su descontinuación en 1982, convirtiéndose hoy en una pieza de colección que representa la transición del tabaco cubano hacia formatos más contundentes. Su peso oficial de 11.41 gramos refleja la construcción densa y manual que caracterizaba la industria de la época.

Historia del Don Cándido Selección No.506
La marca Don Cándido surgió en un momento de transformación profunda para la industria tabacalera cubana. Cuando el Selección No.506 llegó al mercado, el sector estaba consolidando sus procesos post-revolucionarios y redefiniendo estándares de calidad que mantendrían el prestigio internacional del tabaco cubano. La fábrica responsable de su elaboración mantenía vivos los métodos artesanales que distinguían a los puros de la isla.
Durante casi quince años de producción continua, este formato se mantuvo como referencia dentro de la línea regular de Don Cándido. Su discontinuación en 1982 no respondió a problemas de calidad, sino a las reorganizaciones estratégicas que caracterizaron la industria en aquella década. Hoy, encontrar un Selección No.506 en condiciones óptimas representa un verdadero hallazgo para el coleccionista serio.
El empaque seguía dos formatos distintivos: la caja Semi boîte nature de 25 unidades y la tradicional caja de tapa deslizante con 50 puros. Ambas presentaciones llevaban la banda estándar A que identificaba visualmente a la marca durante ese período histórico.
Notas de cata y perfil de sabor
Construcción y primeras impresiones
La vitola Coronas Gordas entrega una fumada sustancial, con una duración aproximada de sesenta a setenta minutos cuando se conserva en condiciones óptimas. La capa presenta ese colorado oscuro típico de los tabacos de la época, con una textura ligeramente aceitosa al tacto y una red de venas finas que anticipan la combustión pareja.
Evolución aromática
El encendido revela notas iniciales de cedro maduro y especias dulces, evolucionando hacia un núcleo de café tostado y nuez moscada. En el segundo tercio emerge un perfil de cuero curtido que recuerda los talleres de la Habana vieja, acompañado de matices terrosos que hablan de su envejecimiento. El final recupera dulzores de chocolate amargo y un retorno sutil de la madera de cedro, con una fortaleza que oscila entre media y media-alta según el estado de conservación.
| Característica | Especificación |
|---|---|
| Vitola de fábrica | Coronas Gordas |
| Longitud | 143 mm (5⅝") |
| Ring gauge | 46 |
| Peso oficial | 11.41 gramos |
| Fortaleza | Media a media-alta |
| Producción | 1968-1982 (aprox.) |
¿Con qué maridar el Don Cándido Selección No.506?
Para quien tenga la fortuna de acceder a uno de estos ejemplares, el maridaje requiere bebidas que respeten su complejidad histórica. Un café del Huila, especialmente de grano arábico con tueste medio, establece diálogo perfecto con sus notas de cedro y chocolate. La acidez cítrica sutil del café colombiano limpia el paladar sin competir con la evolución del puro.
En destilados, el ron Dictador 20 años o el 2 Masters ofrece esa dulzura de caramelo y vainilla que complementa el cuero y las especias del segundo tercio. Para los que prefieren opciones sin alcohol, un chocolate santandereano de 70% cacao, servido en pequeñas láminas, prolonga el final dulce-amargo de la fumada sin saturar el paladar.
¿Para quién es este puro?
El Selección No.506 no es para el fumador casual. Su naturaleza de pieza descontinuada lo destina al coleccionista que comprende el valor histórico de cada ejemplar, al entusiasta que ha construido humidor con control de temperatura y humedad específico, y al curioso de la evolución del tabaco cubano que busca entender cómo se fumaba antes de que los formatos robusto dominaran el mercado.
Su fortaleza contenida lo hace accesible para quienes ya superaron los puros suaves pero aún no se adentran en los picos de nicotina de ciertos vitolas contemporáneas. Es, en esencia, una ventana al pasado que solo se abre para quienes valoran la paciencia del envejecimiento y la responsabilidad de preservar lo que no volverá a fabricarse.