¿Qué es el Don Cándido Lonsdales?
El Don Cándido Lonsdales es un puro cubano de la emblemática marca Don Cándido, producido desde finales de la década de 1960 hasta su discontinuación en 1982. Este habano, fabricado bajo el nombre de vitola "Cervantes", mide 165 mm de longitud con un cepo (ring gauge) de 42, ofreciendo una fumada elegante y refinada que representa la edad de oro de la torcedura cubana. Presentado originalmente en cajas semi boîte nature de 25 unidades y envuelto en celofán, este ejemplar es hoy una pieza de colección que evoca la tradición tabacalera de La Habana.

Historia y legado de una vitola clásica
Lanzado al mercado en los años 60, el Don Cándido Lonsdales capturó la esencia de una época donde la elegancia predominaba en los salones de fumadores. Su producción se extendió por más de una década, consolidándose como una opción predilecta para quienes buscaban un cigarro con carácter pero sin agresividad. Sin embargo, la historia de esta vitola terminó en 1982, cuando la marca decidió discontinuarla, transformando cada ejemplar superviviente en una reliquia tabacalera.
El formato Lonsdale, conocido en la fábrica como "Cervantes", debe su nombre al Conde de Lonsdale y se caracteriza por su formato delgado y alargado. Esta geometría obliga a una combustión más lenta y controlada, permitiendo que los matices de la tripa se expresen con claridad. Para el fumador colombiano actual, encender uno de estos puros es viajar en el tiempo a una Habana que ya no existe, donde el tabaco rubio y la artesanía manual definían el estándar mundial de calidad.
Notas de cata y perfil de sabor
Al encender un Don Cándido Lonsdales, lo primero que se percibe es la elegancia de su tiro, facilitado por ese cepo de 42 que garantiza una aerodinámica perfecta. En el primer tercio, el humo envuelve el paladar con notas de cedro seco y miel de abejas, una combinación dulce pero no empalagosa. A medida que avanza la fumada, la complejidad aumenta: aparecen matices de cuero añejo y especias suaves, quizás un toque de nuez tostada que recuerda a los cafés del Huila en su punto exacto de tueste.
El tercio final es donde este puro muestra su verdadera nobleza. Aquí, los sabores terrosos se intensifican sin perder la suavidad característica de la marca Don Cándido. Es un cigarro que nunca resulta abrumador; su fortaleza media permite disfrutarlo sin prisa, ideal para una tarde de reflexión. La ceniza, de un gris claro impecable, se mantiene compacta gracias a la calidad del capote cubano de la época.
| Atributo | Especificación |
|---|---|
| Nombre de Vitola | Lonsdales |
| Nombre de Fábrica | Cervantes |
| Longitud | 165 mm (6½″) |
| Cepo (Ring Gauge) | 42 |
| Peso Oficial | 10.80 g |
| Fortaleza | Media |
¿Con qué maridar el Don Cándido Lonsdales?
La elegancia y el perfil medio de este puro permiten maridajes sofisticados que no opaquen sus matices. Para el paladar colombiano, una taza de café de origen del Huila, con sus notas achocolatadas y acidez brillante, acompaña perfectamente el primer tercio del cigarro. Si prefiere algo alcohólico, un ron Dictador de añejamiento prolongado, con sus toques de caramelo y roble, dialoga armoniosamente con las notas de cedro del humo.
- Café del Huila: Ideal para acompañar los primeros tercios, realza las notas dulces y de nuez.
- Ron Dictador 20 Años: Perfecto para el tercio final, su complejidad de sabores se alía con el cuero y la tierra.
- Chocolate Santandereano: Un trozo pequeño de chocolate amargo resalta las notas especiadas del puro.
¿Para quién es este puro?
El Don Cándido Lonsdales es un puro para el conocedor paciente que valora la historia tanto como el sabor. No es un cigarro para el fumador novato que busca un golpe de nicotina, ni para quien tiene prisa; su formato alargado exige tiempo y dedicación. Es ideal para el coleccionista que desea experimentar cómo fumaban los habanos hace medio siglo, o para el aficionado colombiano que quiere celebrar una ocasión especial con una pieza de museo que aún tiene mucho que contar.